Levantarse a las cinco y media de la mañana, leer todos los periódicos antes de empezar a trabajar, desayunar un café con leche y tres galletas y acostarse a las diez de la noche. La rutina diaria de Ana Rosa Quintana, que hemos conocido a raíz de una entrevista concedida a Juan y Medio en Dos y medio, el nuevo programa del presentador en Canal Sur, puede parecer exigente para muchas personas, especialmente por la hora a la que suena el despertador. Sin embargo, cuando se analiza en conjunto, hay varios hábitos que los expertos consideran especialmente interesantes desde el punto de vista de la salud.
Y es que cuando hablamos de bienestar no solo importa lo que hacemos, sino también la regularidad con la que lo hacemos. Los horarios de sueño, las rutinas matutinas o la forma de empezar el día pueden tener un impacto mucho mayor del que imaginamos sobre la energía, el estrés y la salud a largo plazo.
Para analizar estos hábitos hemos consultado al equipo médico de Neolife, especializado en medicina preventiva y longevidad.
Levantarse a las cinco y media: ¿es realmente saludable?
Ana Rosa ha explicado en varias ocasiones que se levanta a las cinco y media de la mañana, se acuesta a las diez de la noche y que a las nueve y media ya empieza a prepararse para dormir. Además, asegura que duerme sus horas y que, cuando llega la noche, prácticamente "se desmaya", se queda dormida de inmediato.
Según explican desde Neolife, madrugar no supone ningún problema para la salud siempre que el descanso sea suficiente y los horarios sean regulares. "Muchas personas se centran en la hora de levantarse, cuando en realidad lo que más influye en la salud es la calidad y la duración del descanso", señalan.
En su caso, si se acuesta alrededor de las diez de la noche y se levanta a las cinco y media de la mañana, estaría durmiendo unas siete horas y media, una cifra que entra dentro de las recomendaciones habituales para la mayoría de los adultos.
De hecho, mantener horarios estables es uno de los hábitos que más ayuda a regular los ritmos circadianos, esos relojes internos que influyen en el sueño, la energía, el metabolismo e incluso el estado de ánimo.
El hábito matutino que puede ayudar a reducir el estrés
Antes de salir de casa, Ana Rosa dedica un tiempo a leer la prensa y ponerse al día de la actualidad. Lo hace con calma, sin prisas, antes de empezar una jornada laboral especialmente intensa. Puede parecer un detalle sin importancia, pero los expertos consideran que este tipo de rituales matutinos tienen beneficios interesantes.
Y es que una de las principales fuentes de estrés diario son precisamente las prisas. Levantarse con el tiempo justo, salir corriendo de casa o empezar el día reaccionando constantemente a los imprevistos genera una sensación de tensión que puede acompañarnos durante horas. Por ello, disponer de un espacio tranquilo por la mañana ayuda a empezar el día de una forma muy diferente.
"Tener una rutina matutina pausada ayuda a evitar las prisas de última hora, favorece una sensación de mayor control sobre el día y puede contribuir a empezar la jornada con un estado mental más sereno", explican los expertos.
No se trata necesariamente de leer los periódicos. Para algunas personas puede ser desayunar con tranquilidad, pasear unos minutos, hacer ejercicio o simplemente tomarse el café sin mirar el móvil. Lo importante es que exista un pequeño espacio para uno mismo antes de entrar en el ritmo acelerado del día.
El punto más mejorable de su rutina: el desayuno
Si hay un hábito que los expertos consideran claramente mejorable es el desayuno. Ana Rosa reconoce que suele tomar un café con leche acompañado de tres galletas porque es lo que le apetece a esa hora de la mañana. Una elección habitual en muchas personas que salen temprano de casa y buscan algo rápido y sencillo.
Sin embargo, desde el punto de vista nutricional, los especialistas consideran que se queda algo corto. "Este desayuno aporta una energía rápida, pero es poco equilibrado desde el punto de vista nutricional. Le faltarían proteínas, fibra y grasas saludables, nutrientes que ayudan a mantener la saciedad y a estabilizar los niveles de glucosa", explican desde Neolife.
El problema de los desayunos basados principalmente en hidratos refinados es que suelen provocar una subida rápida de energía seguida de una bajada igualmente rápida, lo que puede traducirse en más hambre a media mañana o una menor sensación de saciedad.
Además, con el paso de los años, mantener unos niveles de glucosa más estables cobra cada vez más importancia para proteger la salud metabólica. Esto no se consigue con un desayuno que te dé energía rápida pero después te vuelva a bajar con la misma rapidez.
Los hábitos de Ana Rosa que sí recomiendan los expertos
Más allá del desayuno, la valoración que realizan los especialistas es bastante positiva. De hecho, destacan varios aspectos que podrían servir de ejemplo para muchas personas.
Por un lado, la regularidad de los horarios. Acostarse y levantarse prácticamente a la misma hora cada día favorece un descanso más reparador y ayuda al organismo a funcionar de manera más eficiente.
Por otro, el hecho de acostarse relativamente pronto, algo que cada vez resulta menos habitual en una sociedad donde muchas personas retrasan la hora de dormir por trabajo, ocio o uso de pantallas.
Y también valoran positivamente que reserve un tiempo para sí misma antes de empezar la jornada laboral.
El cambio en el desayuno que recomiendan los expertos
Cuando se les pregunta qué modificación tendría más potencial para mejorar todavía más esta rutina, los expertos lo tienen claro. No hablan de levantarse más tarde ni de cambiar completamente su alimentación. Tampoco de incorporar grandes cambios.
La recomendación es solamente enriquecer el desayuno. "Si hubiera que señalar un pequeño cambio con potencial para mejorar aún más su bienestar, probablemente sería enriquecer el desayuno con alguna fuente de proteína y fibra".
Según explican, se trata de una modificación fácil de mantener y con beneficios sobre la energía, la saciedad y la salud metabólica.
Algunas opciones igual de rápidas podrían ser un yogur natural con frutos secos, una pieza de fruta acompañada de queso fresco o un café con leche junto a un puñado de nueces. Estos consejos pueden ayudar a empezar el día con una base nutricional más completa.









