En Corea, la gente no se saluda con el clásico "¿qué tal?", sino que los encuentros empiezan con un "¿has comido?". Como explican desde el Centro Cultural Coreano (CCC) en España, comer, en el sentido de alimentarse y nutrirse, es tan importante que hacerlo bien es para ellos sinónimo de estarlo. Esa curiosidad nacional nos da una idea del significado que tiene en esta cultura el bienestar, entendido de forma integral, como un equilibrio entre cuerpo y mente.
“Este enfoque se apoya en una larga tradición que valora el cuidado cotidiano, la higiene, la prevención y la constancia”, cuentan Mar Chamorro y Yoonkyung Bae, expertas ligadas al CCC, que confirman una evolución del ya conocidísimo concepto de K-Beauty hacia uno nuevo, el de K-Wellness. “Mientras el primero se asocia al cuidado externo -cosmética, maquillaje, rutinas faciales y productos para mantener la piel sana y luminosa-, el K-Wellness amplía esa visión y la conecta con una idea belleza entendida también como el resultado de lo que ocurre dentro -alimentación, descanso, equilibrio emocional, salud digestiva o suplementación-”, añaden.
Este viraje conceptual también ha tenido reflejo en la forma de entender las rutinas de belleza que en los últimos años auparon a las coreanas como gurús del cuidado de la piel. “Corea ha sabido elevar el cuidado personal a la categoría de verdadero arte”, sentencia María Plaza, responsable de comunicación de Miin Cosmetics. También a la de ritual intimista, un momento consciente que dedicarse a una misma.
El cuidado -la belleza, la alimentación, el descanso- no se orienta a resultados visibles. O no solo. Esos hábitos se instauran pensando en cómo una se siente con ellos. "Más tranquila y conectada contigo misma”, asegura Plaza. La empresa, una institución en cosmética e innovación coreana, ha detectado una mayor presencia en redes sociales -especialmente, en TikTok- de tendencias que reinterpretan el autocuidado como una experiencia sensorial, emocional y, sobre todo, personal e íntima.
Esta concepción holística del wellness comprende desde gestos tan cotidianos como llegar a casa y descalzarse hasta realizarse con gusto y conciencia una rutina de diez pasos. “El K-Wellness es la manera de cuidarse a uno mismo, ya sea haciéndose un tratamiento, un spa capilar, encendiendo una vela o incluso salir de ruta de cafeterías a tomar un café con amigas”, describe María Plaza.
Cuidarse: un rasgo cultural de la sociedad coreana
El bienestar es, en resumen, algo que implica un momento de calma y disfrute. No es baladí, pues estamos hablando de una cultura que tiene el sentido de la productividad profundamente arraigado. “Existe una fuerte búsqueda de la eficacia en prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana y, precisamente como respuesta a ese ritmo de vida acelerado, en Corea ha cobrado fuerza una cultura del bienestar que actúa como contrapeso”, explican desde el CCC en España.
A pesar de la intensidad del día a día, o gracias a ella, ha surgido una mayor atención por el autocuidado y la recuperación. El K-Wellness no solo implica gestos y acciones, sino también productos como suplementos o preparados funcionales inspirados en la medicina oriental que, con ingredientes naturales como el ginseng, se encuentran, según las expertas, “a medio camino entre el remedio y el alimento” y conviven con los hábitos de consumo modernos y occidentales. Pero, ¿en qué consisten dichas rutinas wellness? Y, sobre todo, ¿cómo podemos ponerlas en práctica en casa?
Cómo se despiertan las coreanas: con calma
La gran regla del despertar coreano en clave wellness es no hacerlo con prisas. Empezar el día con calma es el primer gran acto de bienestar, seguido por otros gestos o hábitos que ayudan a arrancar el día con buen pie y que conforman una rutina mañanera guiada por la tranquilidad. Nada más levantarse, en Corea se estila beber una infusión o agua templada, además de realizar pequeños estiramientos o una sesión de yoga suave.
Otra actividad común entre quienes practican el autocuidado es el journaling -ejercicios de escritura, agradecimiento, etc.,- o la planificación tranquila y sin exigencias de la jornada. Por último, no se puede obviar el momento, quizás el más importante, de las mañanas: el skincare. No hace falta cumplir los diez pasos, sino encontrar cómo cuidar la piel sin que ello suponga un agobio, más bien un momento de mindfullness.
La salud mental: un punto importante del K-wellness
La higiene emocional y la conexión cuerpo-mente son pilares del bienestar coreano y están presentes a lo largo de la jornada. Lo hemos visto en los ejercicios matutinos de journaling, que pueden darse o repetirse a lo largo del día. Escribir cómo nos sentimos en determinados momentos complicados puede liberarnos de estrés.
Asimismo, si hay algo muy característico de la cultura wellness de Corea es la búsqueda de momentos de silencio. ¿Cómo lo hacen? En redes sociales, influencers nacionales revelan sus estrategias para encontrarlos: paseos sin móvil ni música en el que encontrar conexión con una misma o meditaciones en casa con la ayuda de velas o aromas especiales.
Aunque no completamente en silencio, también son interesantes las meditaciones con música lo-fi o contenido healing: lluvia cayendo, olas rompiendo contra la arena, gente paseando con calma por parques florecidos... En muchos casos, no se trata de una meditación propiamente dicha, sino de una elección voluntaria y consciente de no hacer nada. Por último, el silencio no se entiende únicamente como la ausencia de ruido, sino que también atañe a lo visual y a los espacios. El orden en casa, la armonía de los espacios o la elección de colores neutros es otra vía para construir un ecosistema envolvente y más wellness.
Convertir nuestro baño en un spa
A medio camino entre baño público y spa, los jjimjilbang coreanos se han convertido en un lugar de peregrinaje entre quienes persiguen ese bienestar integral. Se trata de espacios con piscinas y duchas en diferentes temperaturas, salas realizadas con materiales distintos, desde arcilla hasta jade, cada uno orientado a un beneficio específico, saunas, salones para hacerse una exfoliación... Son toda una experiencia wellness que han influido en la forma en que las coreanas encaran y conciben el ‘momento baño’.
Duchas largas con agua caliente, momentos de contraste o acabar con un peeling corporal intenso seguido de una hidratación profunda son pasos propios de las sesiones de baño de las coreanas. Todo, por supuesto, armonizado con música relajante y velas aromáticas.
Lilin Yang, fundadora de Miin Cosmetics, nos cuenta que este es su rutina de cuidado favorita. “Cuando estoy estresada, me gusta darme un baño relajante y aprovechar para ponerme una mascarilla limpiadora. Para mí el bienestar es precisamente eso: encontrar pequeños momentos para cuidarme, desconectar y recargar energía”, explica. Desde su proyecto, además, aseguran que la categoría de velas y ambientadores mikado es una de las que más está creciendo, en relación a este creciente interés en España por la cultura de los jjimjilbang que también se constata en el auge de los spas capilares.
El skincare como gesto de salud y no de estética
“La piel sigue siendo importante, por supuesto, pero ya no se concibe únicamente desde la superficie, sino en relación con lo que comemos, cómo descansamos, cómo gestionamos el estrés y qué hábitos mantenemos”, explican Chamorro y Bae desde el CCC en nuestro país. Esa permuta -el cuidado de la piel ya no es estética, sino salud- enfatiza la importancia del tiempo que dedicamos a la rutina de cuidado de la piel, indistintamente de los pasos que esta tenga.
Implica, por ejemplo, utilizar este momento como momento de relajación y convertirlo en un parón consciente. Es decir, cuando nos estamos aplicando la crema hidratante, no podemos hacer nada más: no hay móviles, no hay preocupaciones, no hay influencia externa. Ayuda también la incorporación a la rutina de dispositivos como un masajeador o la máscara de luz LED. En relación a esta última, Lilin Yang explica cuando la utiliza “es un momento muy especial porque durante 20 minutos no puedo usar el móvil y simplemente me tumbo y desconecto por completo. Es casi como una pausa obligatoria para relajarme”, alega la gurú.
Atención a la alimentación: cuestión de temperatura y cantidad
Por último, la cocina es un templo para la cultura coreana con un peso capital en su forma de cuidarse. Otra vez, TikTok alumbra en Europa cómo es la alimentación coreana con enfoque wellness: inclusión de fermentados como el kimchi, priorización de verduras, cantidades pequeñas, sopas calientes, infusiones... Otro ejemplo de que cualquier ámbito, desde la forma de comer a los gestos que tienen al acostarse, adquiere en Corea un matiz en el que todo se conecta -los aromas, la temperatura, el sonido...- y persigue un mantra muy concreto que aboga por la calma, la conciencia y la mesura.
En resumen, es “transformar un gesto cotidiano en una experiencia sensorial completa, alineada con esa visión holística del bienestar”, concluye Plaza, de Miin Cosmetics.










