Frase del día

Maya Angelou, escritora, sobre las relaciones: "La gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo la hiciste sentir"


Nuestra especialista en bienestar explica la frase de la escritora, poeta y activista estadounidense y los motivos por los que la compasión juega un papel fundamental en cómo nos relacionamos con los demás


Amigas felices paseando por el centro de Viena© Getty Images
Paula MartínsColaboradora de Estar Bien
14 de agosto de 2026 a las 13:01 CEST

A menudo nos devanamos los cuerpos intentando encontrar la palabra perfecta, el argumento impecable o la respuesta exacta ante una conversación importante. Sin embargo, si echamos la vista atrás y recordamos a las personas que han dejado una marca imborrable en nuestra vida, casi nunca recordamos con precisión sus discursos. Lo que permanece intacto, grabado con fuego en la memoria, es la calidez de un abrazo, la seguridad de una mirada o la desazón de una palabra fría. 

Como decía la estadounidense Maya Angelou (1928-2014): "La gente olvidará lo que dijiste, la gente olvidará lo que hiciste, pero la gente nunca olvidará cómo la hiciste sentir". Esta profunda reflexión adquiere aún más fuerza cuando se observa a través del prisma de quien la pronunció. 

chica mirando camara© Getty Images

¿Quién fue Maya Angelou?

Maya Angelou (1928-2014) fue una escritora, poeta y activista estadounidense, considerada una de las voces más influyentes de la literatura del siglo XX. Nació en Misuri y su obra estuvo profundamente marcada por sus experiencias personales, el racismo y la lucha por los derechos civiles.

Alcanzó reconocimiento internacional con Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado (1969), una autobiografía en la que relató su infancia y abordó temas como la discriminación, la violencia, la identidad y la superación. A lo largo de su carrera publicó poesía, ensayos y varios volúmenes autobiográficos.

Además de escritora, Angelou fue actriz, bailarina, periodista y una destacada activista por los derechos civiles, y trabajó junto a figuras como Martin Luther King Jr. y Malcolm X. En 2011, Barack Obama le concedió la Medalla Presidencial de la Libertad, una de las máximas distinciones civiles de Estados Unidos.

Mujer abrazándose a sí misma© Getty Images

Qué quiso decir Angelou con esta frase

Teniendo en cuenta esta trayectoria, no sorprende que cada frase de la escritora estuviera mirada con lupa. Muchas de ellas, de hecho, trascendieron como mantras psicológicos que inundan las redes sociales. Bajo este prisma, cuando pronunció una de sus frases más famosas ("La gente olvidará lo que dijiste, la gente olvidará lo que hiciste, pero la gente nunca olvidará cómo la hiciste sentir") enseguida despertó la conciencia por ser, no solo una máxima poética, sino una realidad biológica: la manera en que procesamos el impacto emocional explica por qué el poso del sentimiento perdura mucho más que el recuerdo intelectual del lenguaje.

Para comprender este fenómeno a fondo, Inmaculada Reinoso, Instructora de Mindfulness y CEO de Respira Project, explica cómo interactúan la memoria y las sensaciones físicas en nuestro organismo: "Las emociones permanecen mucho más tiempo en nuestra memoria que las palabras porque se registran directamente en el cuerpo. Nuestro sistema nervioso está diseñado para recibir estímulos a través de los sentidos, y son estas experiencias sensoriales las que dejan una verdadera huella en el cerebro".

chica mirando ventana© Getty Images

La atención y presencia plena: fundamental para el bienestar

Tomando como punto de partida la sentencia de la estadounidense, la experta señala que esta huella sensorial es precisamente el pilar sobre el cual se construyen la autorregulación y el bienestar emocional en terapias y disciplinas orientadas a la salud mental. En este sentido, señala cómo la vivencia corporal permite transformar los estados de tensión en calma duradera: "En prácticas como el mindfulness, cultivamos la presencia plena prestando atención a los sonidos, olores, vistas y texturas para que nuestro estado de calma perdure en el tiempo. Por esta razón, realizamos talleres sensoriales dirigidos a pacientes con problemas de estrés y ansiedad, con el objetivo de ayudarles a reducir sus niveles de cortisol".

Gracias a este tipo de dinámicas orientadas a la percepción física, la mente aprende a regresar a un espacio de tranquilidad de forma casi intuitiva. Tal como concluye Inmaculada Reinoso sobre el trabajo corporal: "A través de la exposición guiada a los sentidos, logramos que la experiencia de relajación quede grabada en su cuerpo, permitiéndoles redirigir sus pensamientos hacia la calma de forma más natural cuando vuelven a enfrentarse a situaciones de estrés".

Mujer con una caja de tomates© etam

Lo que haces repercute en los demás, y viceversa

Llevado al terreno de la interacción humana, este principio psicológico nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad interpersonal que asumimos cada día. La forma en que modulamos nuestro trato deja un rastro invisible pero indeleble en la mente de los demás, un aspecto sobre el cual solemos pasar de largo. Sobre esta falta de consciencia cotidiana, la CEO de Respira Project advierte: "Por lo general, no somos conscientes de la huella emocional que dejamos en los demás. Si lo fuéramos, prestaríamos mucha más atención a cómo hablamos y a cómo hacemos sentir a quienes nos rodean".

Para revertir esta inercia y construir vínculos donde las personas se sientan resguardadas y comprendidas, el canal principal no es la elocuencia verbal, sino la calidad de nuestra atención. Según apunta la instructora de mindfulness, el cambio requiere un compromiso genuino de presencia: "Para lograr que las personas se sientan verdaderamente escuchadas, valoradas y seguras en nuestras relaciones cotidianas, debemos escucharlas con atención plena y real —sin distraernos mirando el móvil— y siempre desde la compasión".

dos amigas disfrutando en la playa, sonrientes y abrazadas, bebiendo unos refrescos© Adobe Stock

Una actitud compasiva que actúa como el bálsamo definitivo que valida la experiencia del otro y fundamenta las relaciones sanas. Así lo resume Inmaculada Reinoso: "Escuchar desde la compasión significa acercarnos al otro con empatía, apertura y sin juzgar, ofreciendo una presencia cálida que valida su sentir en lugar de intentar corregirlo, criticarlo o minimizarlo. Esto crea una conexión profunda que genera automáticamente seguridad y confianza en la otra persona".

La intuición de Maya Angelou cobra hoy más vigencia que nunca gracias a la psicología moderna. Las palabras pueden volverse borrosas con el paso del tiempo, pero el refugio o el malestar que generamos en el cuerpo de quienes nos rodean permanece para siempre. Por eso, ir con cautela, dar el peso necesario a cada acción resulta, no solo fundamental, sino necesario, para cultivar y cuidar nuestras relaciones.