Pasillo sí o no es, a estas alturas, una de las preguntas que más veces escuchan los estudios de arquitectura cuando alguien quiere renovar su casa. Eliminar el pasillo promete más luz, más espacio y una sensación de amplitud que enamora en cualquier render. Pero, ¿y si esos metros ya están cumpliendo una función que no habías valorado?
Para resolver la duda con criterio, y no solo con instinto, hemos hablado con Xavier Martinell, arquitecto de Luzio Studio, un despacho que se enfrenta a este dilema en muchos de sus proyectos residenciales. Su respuesta, lo adelantamos, no es un sí o un no rotundo: es una manera de mirar la vivienda que te ayudará a tomar la decisión en tu propia casa.
© Eugeni BachPor qué cada vez menos casas quieren pasillo
Si tienes la sensación de que en las reformas actuales el pasillo desaparece cada vez con más frecuencia, no te lo estás imaginando: es una realidad. "Actualmente en interiorismo cada metro cuadrado tiene un gran valor. Tendemos a replantear estos espacios para incorporarlos a las estancias contiguas y conseguir viviendas más amplias, fluidas y mejor aprovechadas", explica Martinell. Este proyecto de Bach Arquitectes es un ejemplo de la nueva distribución del hogar.
La superficie que antes se destinaba solo a caminar de una puerta a otra, ahora se suma al salón, a la cocina o al dormitorio contiguo. Eso sí, el arquitecto matiza algo importante: no es un gesto automático. "No se trata de eliminarlo por sistema, sino de estudiar si esos metros pueden aportar más valor al conjunto de la vivienda", añade.
© Mercè GostMás luz y metros útiles
Al eliminar el pasillo entran en juego factores como ganar metros útiles, luz y continuidad visual. Según el arquitecto, ganamos "principalmente superficie útil en las estancias adyacentes, pero también una mayor sensación de amplitud, recorridos más fluidos y, en muchos casos, una mejor entrada de luz natural hacia el interior de la vivienda", resume.
Tres beneficios que explican por qué esta reforma se ha convertido en una de las más solicitadas: metros que se notan, una casa que se percibe más grande sin ampliar un centímetro y una luz que antes se quedaba atrapada junto a las ventanas y ahora llega mucho más dentro. Esta propuesta de Tinda's Project apuesta por un espacio único, con un recibidor abierto que elimina el pasillo.
© GlamoraLa regla de las dos puertas
Martinell lo tiene claro: la respuesta a pasillo sí o no no es la misma para todas las casas. "El pasillo cumple una función importante como elemento de distribución y como filtro entre diferentes ambientes. Permite mantener una separación de dos puertas entre determinadas estancias, algo especialmente útil para preservar la privacidad y mejorar el aislamiento acústico", explica el arquitecto de Luzio Studio.
Esa "separación de dos puertas" —una entre el pasillo y el salón, otra entre el pasillo y el dormitorio— es, según Martinell, uno de los grandes motivos por los que muchas familias deciden no tocarlo, tal y como han hecho en esta vivienda de Milán con papel pintado de Glamora.
© Amador TorilCasos en los que el pasillo es la mejor opción
Si al leer esto piensas que tu pasillo no aporta nada, quizá tengas razón. Pero si dudas, la recomendación del arquitecto es clara: no muevas nada sin necesidad. "No es necesario eliminarlo si la intervención no aporta una mejora real. En muchos casos, mantener el pasillo ayuda a ordenar la vivienda, separar usos y proteger la intimidad de determinadas estancias", afirma Martinell, tal y como ocurre en este proyecto de su estudio.
Antes de tirar un tabique, propone hacer cuentas: cuánta superficie se gana, cuánta luz natural entra, si mejora o empeora la ventilación cruzada y qué pasa con la privacidad y el aislamiento acústico. La mejor solución, insiste, es siempre la que logra el mayor equilibrio entre todas esas prioridades.
© María del Valle InteriorismoPisos pequeños y casas grandes no necesitan lo mismo
El tamaño de la vivienda cambia bastante la ecuación. "Por lo general, en las viviendas pequeñas resulta especialmente interesante reducir las zonas de paso, porque cada metro cuadrado cuenta y una distribución más abierta puede mejorar notablemente la sensación de amplitud", apunta Martinell. En las casas grandes el argumento se invierte: "los pasillos pueden ser necesarios para estructurar los recorridos, distribuir mejor las diferentes áreas y crear transiciones entre ambientes con funciones muy distintas".
Aun así, el arquitecto pide no convertir esto en una regla matemática: no depende solo de los metros cuadrados, sino de la arquitectura concreta de cada vivienda y de cómo vive cada familia. En esta propuesta de María del Valle Interiorismo, el pasillo cobra especial relevancia, y por eso se cuida también su decoración, incorporando una alfombra, apliques de pared o un cuadro, de Alejandra Duarte by ddduarte.
© Montse GarrigaEl precio oculto de eliminar el pasillo
Toda reforma tiene su letra pequeña, y esta no iba a ser una excepción. "El principal inconveniente es la pérdida de privacidad y aislamiento entre estancias. Al abrir completamente la distribución, los ruidos, los olores y la actividad de las zonas comunes pueden llegar con mayor facilidad a los dormitorios", advierte Martinell.
Desde Luzio Studio intentan minimizar este efecto sin renunciar a la apertura: "en nuestros proyectos, como este de la imagen, intentamos mantener, siempre que la arquitectura lo permite, una separación de dos puertas entre las zonas de día y de descanso". Esa transición, insiste, es la que protege el sueño y la conversación de sobremesa a partes iguales.
© BruguerDe espacio de paso a protagonista de la casa
El pasillo no siempre ha significado lo mismo. "Tradicionalmente, el pasillo tenía una función esencialmente distributiva: conectaba habitaciones muy compartimentadas y establecía una clara separación entre ellas", cuenta Martinell.
Hoy, en cambio, el planteamiento ha cambiado por completo. "Actualmente, además de ordenar la circulación, intentamos que tenga un valor añadido", explica. Un giro que convierte al gran olvidado de la casa en una de sus estancias con más personalidad, como ocurre en esta propuesta de Bruguer.
© EFE/Juan Carlos HidalgoLas posibilidades de un pasillo
No lo subestimes. Para entender del todo el papel del pasillo hay que mirarlo desde dos ángulos. "A nivel funcional, el pasillo organiza la circulación, conecta las diferentes estancias y actúa como filtro entre las áreas más públicas y las más privadas de la vivienda", explica Martinell.
También contribuye, según el arquitecto, a controlar el ruido, las vistas y, en determinados casos, hasta los olores. Pero es en el plano espacial donde se abre el juego: bien planteado, puede acoger una biblioteca, un rincón de lectura, una pequeña zona de trabajo o una galería para exponer arte y objetos especiales, como en esta propuesta de la interiorista Raquel Chamorro. Un mismo metro cuadrado, dos vidas completamente distintas.
© Lupe ClementeCómo sacarle partido
Si al final la balanza se inclina por dejarlo, el experto tiene varias ideas para que deje de ser un espacio residual. "Un papel pintado con carácter, una sucesión de lámparas que marque el ritmo del recorrido, una estantería estrecha y alta, una composición de obras de arte o una alfombra larga pueden transformarlo por completo", propone.
También recomienda cuidar la iluminación para crear profundidad y destacar ciertos elementos, generando una atmósfera propia. La clave, avisa, está en darle una intención decorativa clara sin sobrecargarlo ni entorpecer la circulación: un pasillo bonito sigue siendo, ante todo, una zona de paso por la que se debe circular con comodidad. En este proyecto de Estudio Ibarra Arquitectura & Diseño se cumplen todos los objetivos: funcionalidad, confort y estética.
© Montse GarrigaEn viviendas abiertas y conectadas
La vivienda actual es abierta y flexible, pero eso no significa que el pasillo tenga que desaparecer. "Incluso en las viviendas más abiertas continúan existiendo recorridos y espacios de transición que reinterpretan el concepto tradicional de pasillo. Lo importante es incorporarlos al proyecto de forma consciente", defiende Martinell. Este proyecto de Luzio Studio es la prueba.
Esos recorridos pueden integrarse en una biblioteca, abrirse visualmente hacia otras estancias o delimitarse con cambios de material, iluminación o mobiliario, de manera que participen del lenguaje estético de toda la casa en lugar de quedar como un espacio sin función ni personalidad. A veces la mejor reforma es la que tira un tabique. Y, otras veces, es la que decide dejarlo tal y como está, pero con una estantería nueva y una lámpara que le siente bien.




