Fin del reinado de las casas perfectas: la tendencia deco de 2026 apuesta por hogares más personales y felices
Frente a los interiores demasiado calculados, la estética 'Butterflycore' reivindica una decoración capaz de despertar algo en nosotros y devolverle un poco de ilusión a la vida cotidiana
Durante los últimos años, la decoración ha tendido hacia interiores muy depurados: paletas neutras, líneas sencillas, materiales naturales y espacios cuidadosamente estudiados para que todo encaje. El "butterflycore" propone mirar en otra dirección. No pretende sustituir ese estilo, sino recuperar algo que había quedado en segundo plano: la diversión.
Esta estética toma como punto de partida la naturaleza y la transforma en un lenguaje decorativo con cierto aire fantástico. Mariposas, flores, hojas, paisajes, objetos artesanales, textiles estampados, muebles de aspecto antiguo y colores suaves forman parte de su imaginario. Pero su interés no está tanto en reproducir una escena de cuento como en dar cabida a una decoración con más emoción y menos miedo a salirse de lo establecido.
De hecho, la forma más sofisticada de llevar el "butterflycore" a casa consiste precisamente en no hacerlo demasiado evidente. Una lámpara de vidrio coloreado, un papel pintado botánico, una vajilla especial que solo utilizas algunos días o un cuadro encontrado en un mercadillo pueden transmitir mucho más de este look que una estancia llena de mariposas. El resultado debe sentirse vivido, no tematizado.
Aquí te traemos 10 ideas decorativas para sumarte a esta tendencia.
No hace falta que el rosa sea el protagonista ni que conviertas las paredes en un jardín. El color es una de las maneras más fáciles de acercarse al "butterflycore", pero conviene escogerlo con cierta contención.
Verdes salvia y oliva, amarillos mantequilla, azules lavados, rosas empolvados, malvas, terracotas suaves o tonos crema permiten construir una base cálida sobre la que después destacar alguna pieza más intensa. Una buena fórmula consiste en partir de dos o tres tonos naturales y reservar el color más llamativo para pequeños acentos.
Si tu casa es predominantemente blanca o beis, antes de cambiar el color de las paredes, prueba con un sillón tapizado, una cortina estampada, una lámpara o una composición de láminas en la misma gama, como estas de Desenio, en tonos verdes.
La mariposa es el símbolo indiscutible de esta tendencia, pero no necesitas llenar las paredes de insectos alados para que el concepto se entienda.
Una lámina antigua de entomología, una pequeña caja decorativa, un cojín bordado o incluso un estampado que combine mariposas con flores como el de este mural de Photowall, queda más elegante que repetir el mismo motivo en diferentes superficies.
También puedes recurrir a representaciones más abstractas: alas, siluetas, dibujos científicos o ilustraciones naturalistas. El referente está presente, pero sin convertir la estancia en un escenario temático.
Flores pequeñas, ramas, hojas, helechos o composiciones inspiradas en antiguos herbarios pueden aparecer en papel pintado, cortinas, tapicerías o ropa de cama. Para evitar un resultado excesivamente dulce, mezcla estos dibujos con muebles de líneas sencillas, madera oscura o piezas contemporáneas.
Si utilizas motivos en tonos oscuros o muy cargantes, deja que el resto de la estancia respire. En este dormitorio, una cama de forja, de The Original Bed Co., textiles blancos y un zócalo a media altura, hacenque el dibujo, tanto del revestimiento como de los cojines y de las láminas que decoran la pared, tenga protagonismo sin saturar.
El "butterflycore" también se construye con tacto. Lino, algodón, madera, fibras vegetales, cerámica artesanal, mimbre o ratán encajan especialmente bien porque remiten a una forma de vida más cercana a la naturaleza. Lo vemos en este dormitorio en el que, por cierto, la pared se ha decorado con un mural de mariposas de la firma Feathr.
Pero tampoco se trata de reunir todos estos materiales en una misma habitación. Con una mesa de madera envejecida junto a una lámpara de fibras o una butaca de lino, lograrás crear ese punto relajado tan deseado.
Una de las formas más fáciles de evitar que esta tendencia parezca recién sacada de Pinterest es incorporar piezas con historia. Una cómoda heredada, una lámpara de los años 50 o unas láminas de entomología inspiradas en antiguas ilustraciones, como las que pueden encontrar en Etsy o Postery, aportan ese punto nostálgico y personal que busca el "butterflycore".
Las flores cortadas son una opción, pero no la única. Una planta de porte generoso (una monstera, un ficus o una kentia…) se convertirá en la gran protagonista de un rincón, especialmente junto a una ventana, en una cesta de fibras naturales o en una maceta de cerámica con carácter, como la que ves sobe estas líneas, de la firma Ivyline
La otra opción, que además se puede combinar con la anterior, está en crear composiciones con jarrones. Mezcla piezas de distintas alturas, formas y materiales y utiliza en ellas ramas de olivo, eucalipto, flores silvestres o follaje. No hace falta que todos tengan flores: algunos pueden quedar vacíos o contener una sola rama. Que el conjunto no parezca demasiado estudiado.
Lámparas de sobremesa, apliques, modelos de vidrio coloreado o pantallas de tela como esta, de la firma Oka, con un estampado floral, crean una iluminación más cálida y permiten que determinados rincones tengan protagonismo al caer la tarde.
La tendencia "butterflycore" reivindica espacios que no están pensados únicamente para verse bien, sino para disfrutarlos.
Una pequeña mesa para escribir, un rincón de lectura, una zona donde pintar o cuidar plantas encaja perfectamente con esta filosofía.
No hace falta disponer de una habitación independiente. Una butaca junto a una ventana (esta es de la firma Dunelm), un escritorio pequeño en un dormitorio o una mesa auxiliar en la cocina pueden convertirse en ese lugar al que apetece retirarse un rato. Rodéalo de aquello que necesites para tu afición: libros, cuadernos, pinturas, una tetera, semillas o cualquier otro objeto relacionado con lo que te gusta hacer.
Para las más atrevidas, el "butterflycore" permite jugar con flores, rayas, cuadros y pequeños motivos animales. Las de este salón son todas de la firma Colefax & Fowler.
La cuestión está en establecer una relación entre ellos. Una técnica sencilla consiste en repetir un color en varios estampados. Por ejemplo, una tela floral con rosa y verde puede acompañarse de una raya que incorpore uno de esos tonos y de un cojín liso en el otro.
El tamaño del dibujo también importa. Combinar tres estampados grandes suele resultar excesivo; resulta más equilibrado trabajar con un motivo protagonista, otro de escala media y un tercero mucho más discreto.
El último ingrediente no tiene que ser una mariposa (o sí). Puede ser cualquier pieza que te provoque una sonrisa o que rompa deliberadamente con la decoración.
Un espejo con una forma poco habitual, una escultura encontrada en un viaje, una colección de conchas, una caja antigua, una vajilla de colores, un jarrón como el de la imagen, de Casa by JJ… Porque, en realidad, el "butterflycore" no consiste en decorar siguiendo una estética concreta, sino en escoger objetos porque nos gustan, porque nos recuerdan algo o simplemente porque nos apetece tenerlos cerca. Y esa forma de decorar, más libre y personal, tiene bastante más recorrido que cualquier tendencia de redes sociales.