Durante años hemos creído que nuestra casa debía ser perfecta, con materiales homogéneos y superficies que no cambian con el paso del tiempo. Y, sin embargo, muchas veces al entrar en un salón impecable, en lugar de sentirte cómoda y a gusto, no sabes cómo sentarte y tienes miedo de que al mover algo de sitio la magia desaparezca. Desde hace un tiempo cada vez se oye hablar de belleza imperfecta, esa que reivindica hogares reales, quizás menos idílicos, pero también más auténticos y, sobre todo, más nuestros.
Hablamos con los arquitectos Oliver Sancho y Gonzalo Goena sobre este tema y, en general, sobre la vivienda del futuro. Los fundadores del estudio GOS Properties lo tienen claro: la arquitectura también sirve para emocionar. "La perfección deja de ser el objetivo para dejar paso a espacios más honestos, más humanos y profundamente personales", afirman ambos. Estas diez ideas de decoración te ayudarán a lograr que tu casa sea el hogar que buscas.
© MoormannLa personalidad siempre es un plus
¿Personalidad o perfección? Durante la última década, la arquitectura ha perseguido casi obsesivamente la limpieza visual: líneas rectas, acabados sin una sola imperfección, ambientes que parecen no tener historia detrás... Ante esto, los expertos defienden justo lo contrario: "Los espacios más interesantes son aquellos que reflejan carácter, donde cada decisión responde a una intención y donde la vivienda transmite una identidad propia. La arquitectura ya no busca eliminar cualquier irregularidad, sino hacer de ellas una virtud, convirtiendo las viviendas en algo único para quienes las habitan». La consecuencia práctica es sencilla: dos viviendas con el mismo presupuesto y el mismo arquitecto pueden —y deben— no parecerse en nada, porque las habitan personas distintas.
No se trata tanto de conseguir que quede perfecta, sino de transmitir sensación de casa vivida. Como resumen Sancho y Goena, "una vivienda no se define por la perfección de sus acabados, sino por las sensaciones que deja en quienes la viven". Esta propuesta de Moormann es prueba del poder de una casa con personalidad.
© GOS PropertiesLos materiales deben ser protagonistas
El mármol, la madera —como la de la pared del cabecero de este dormitorio diseñado por GOS Properties— o la piedra natural llevan años escondidos bajo resinas y lacados perfectos. El estudio apuesta por dejarlos hablar: "La madera y la piedra natural, los metales o los revestimientos minerales poseen una belleza propia que no necesita ocultarse. Sus vetas, cambios de tono, texturas e imperfecciones hablan de su origen y aportan una riqueza imposible de conseguir mediante acabados completamente uniformes".
No hablamos de un gesto puramente estético: elegir estos acabados implica renunciar a la uniformidad total y aceptar que cada veta o cada nudo cuenta una historia distinta, incluso dentro de la misma estancia.
© Mas FusterLa artesanía cotiza al alza
En un mundo de producción en serie, lo hecho a mano, como esta mesa del ebanista Xavier Mas (de Mas Fuster), vuelve a cotizar al alza, y no solo por estética. Así lo explican Sancho y Goena: "Cada vez damos más importancia a aquello que ha sido realizado por personas. Los procesos artesanales incorporan pequeñas diferencias que convierten cada pieza en algo irrepetible. Esa singularidad aporta alma al proyecto y establece un vínculo mucho más cercano entre lo espacial y lo humano".
Frente al objeto producido en cadena, la pieza artesanal se convierte en un pequeño acto de resistencia, pero también en un nuevo concepto de lujo.
© WestwingLas curvas hacen la arquitectura más amable
Los ángulos rectos llevan décadas marcando el ritmo de nuestras casas. GOS Properties introduce una visión distinta, más orgánica y menos categórica: "Las líneas rectas conviven ahora con formas orgánicas que suavizan la percepción del espacio y generan recorridos más naturales. Las curvas eliminan rigidez, aportan continuidad y crean una arquitectura más cercana, casi escultórica, donde los límites se perciben de una manera mucho más fluida".
El resultado no es una vivienda sin límites, sino una vivienda que se recorre de otra manera, más fácilmente: sin esquinas que corten el paso ni encuentros que obliguen a pensar por dónde se pasa, como ocurre en esta propuesta de Westwing.
© GOS PropertiesEl mobiliario es parte de la arquitectura
Elegir el sofá al final de la obra es, para este estudio, un error de partida: el mueble debería nacer con la casa, no llegar después. "El mobiliario deja de entenderse como una elección posterior para formar parte del proyecto desde el primer momento. Diseñamos piezas a medida que nacen de la propia arquitectura y se adaptan a sus formas, complementadas con una selección de diseño contemporáneo que comparte el mismo lenguaje material y formal", explican Oliver Sancho y Gonzalo Goena.
Pensarlo así obliga a proyectar de otra manera desde el primer boceto, pero también evita ese momento tan habitual en el que, meses después de terminar la obra, alguna de las piezas sigue sin encajar del todo. ¿Te suena de algo? En este proyecto de GOS Properties, los muebles a medida evitan este problema.
© VibiaLa luz no solo ilumina, también crea atmósferas
Ni todo perfectamente iluminado ni todo en penumbra: el verdadero confort a la hora de iluminar la casa, según los arquitectos, está en el contraste. "Una vivienda no necesita estar iluminada de manera uniforme para resultar confortable. La combinación de iluminación directa e indirecta, junto con zonas de sombra y claroscuros, construye espacios mucho más ricos y cambiantes. La luz, pese a tener una gran calidad técnica, pasa a convertirse en un material más del proyecto".
Una casa completamente iluminada, de hecho, puede resultar tan fría como una completamente a oscuras: lo interesante ocurre siempre en la zona intermedia y en el juego de luces y sombras, como el que se produce en esta propuesta de Vibia.
© Covet HouseLos reflejos y brillos transforman el espacio
El latón, el bronce o un simple espejo bien colocado, como ocurre en esta propuesta de Covet House, hacen mucho más que decorar: cambian la manera en que percibimos una estancia según la hora del día. "Materiales metálicos como el latón o los espejos multiplican la luz y generan nuevas perspectivas. Los reflejos difuminan los límites de la arquitectura y hacen que cada estancia se transforme con el tiempo, aportando profundidad y complejidad sin necesidad de añadir más elementos", señalan Sancho y Goena.
Y, a diferencia de un color o una textura, que se perciben siempre igual, un reflejo cambia con la luz del día, con la estación del año o con quien se mueve delante de él.
© GOS PropertiesLas texturas cumplen un papel importante
La decoración texturizada no es ya solo una de las tendencias de la temporada con más tirón, sino que se ha instalado en la vivienda y no parece que vaya a irse. Así lo resumen los expertos: "Las paredes vuelven a expresar la mano de quien las ha realizado. Trabajamos con pinturas ecológicas y revestimientos minerales que combinan la tradición de la cal artesanal con la innovación del grafeno. Sus aguas, veladuras y suaves irregularidades reaccionan a la luz y aportan una profundidad que las superficies completamente lisas han perdido". En este baño, obra del estudio, las paredes hablan y transmiten sensaciones.
© BizzottoEl paso del tiempo enriquece y completa
Como ocurre con el vino, que la madera se oscurezca, que el cuero envejezca (como le ocurrirá a este sillón de Bizzotto) o que el latón coja pátina no es un defecto: es, según el estudio, la mejor parte del proyecto. "Los materiales están vivos y se transforman con los años. La madera modifica su tono, el latón desarrolla una pátina propia y la piedra adquiere nuevos matices con el uso. En lugar de luchar contra ese proceso, creemos que la arquitectura debe incorporarlo, permitiendo que cada vivienda cambie y evolucione en su imperfección".
Aceptar esto exige, eso sí, un cambio de mentalidad: dejar de pedirle a una casa que se mantenga exactamente igual que el día que la decoraste por primera vez y empezar a valorarla, precisamente, por cómo cambia.
© GOS PropertiesEl verdadero lujo es una casa con alma
Esta idea resume las nueve anteriores: la próxima gran revolución del interiorismo no se mide en metros ni en acabados lujosos, sino en emoción. "La vivienda del futuro será aquella capaz de emocionar sin necesidad de recurrir a la ostentación. Un hogar donde la belleza nazca de la honestidad de sus materiales, de la calidad de la luz, del cuidado por los detalles y de la autenticidad de cada decisión. Porque las casas más especiales no son las más perfectas, sino aquellas que adquieren un valor arquitectónico propio y, sobre todo, emocional", concluyen los fundadores de GOS Properties. Este proyecto de su estudio es la prueba.




