Richard Gere celebra su cumpleaños rodeado de sus seres queridos. El galán de Hollywood cumple 77 años este 31 de agosto y, con motivo de su aniversario, repasamos las que han sido sus tres grandes historias de amor: tres historias muy distintas que acompañan la trayectoria del protagonista de Pretty Woman y Oficial y caballero, quien sopla las velas con la elegancia y el carisma que lo han convertido en uno de los actores más queridos y respetados del cine. Gere completa otro año de vida con la misma naturalidad con la que ha transitado por el amor: sin prisa, pero con paso firme. A lo largo de los años, tres bodas han marcado su historia sentimental: el romance de portada con Cindy Crawford, la etapa de calma y paternidad junto a Carey Lowell, y la felicidad absoluta junto a su actual esposa, la española Alejandra Silva. Tres uniones, tres épocas y un mismo denominador común: la búsqueda de un amor que, como sus mejores películas, merece ser recordado.
Cindy Crawford
Gere, nacido en Filadelfia en 1949, ha pasado por el altar en tres ocasiones. La primera con una de las modelos más icónicas de los años 90. Richard Gere y Cindy Crawford se casaron el 12 de diciembre de 1991 en Las Vegas, en una ceremonia íntima y completamente improvisada. La pareja llevaba varios años de relación cuando él le propuso, casi de repente, viajar esa misma noche a la ciudad de Nevada para darse el "sí, quiero". Quizá nada tenía que ver con la boda que Crawford había soñado, pero ella no lo dudó ni un instante. La modelo no llevó vestido blanco, sino un traje azul marino de Armani, y ni siquiera tuvo tiempo para preparse el cabello. "No fue la boda con la que había soñado", recordaría años después.
Tampoco tenían alianzas preparadas: Crawford improvisó unos anillos con papel de aluminio. Y como testigo y fotógrafa estuvo Herb Ritts, amigo de la pareja y, precisamente, la persona quien les presentó. La ceremonia se celebró en The Little Church of the West, una de las capillas más conocidas de Las Vegas y en la que se casó Angelina Jolie con Billy Bob Thorton. Después, los recién casados se marcharon a cenar a un restaurante Denny’s, un lugar tan sencillo como inesperado para una de las parejas más glamourosas de Hollywood. El matrimonio duró cuatro años y terminó en divorcio en 1995. Sin embargo, aquella boda exprés, con un traje de Armani y alianzas de papel de plata, permanece como una de las más curiosas de Hollywood.
Carey Lowell
Después de su matrimonio con Cindy Crawford, Richard Gere volvió a casarse con la actriz y modelo Carey Lowell en noviembre de 2002. La ceremonia fue todo lo contrario a una gran boda de Hollywood: íntima, discreta y celebrada al aire libre en los jardines de su casa de fin de semana, en Pound Ridge, Nueva York La pareja llevaba varios años de relación y ya había formado una familia. Su hijo, Homer James Jigme Gere, había nacido en febrero de 2000 y tenía dos años cuando sus padres decidieron darse el "sí, quiero". La hija de Lowell, Hannah, fruto de su anterior matrimonio con el actor Griffin Dunne, también estuvo presente en el enlace. Según lo que se dijo entonces, ellos fueron los únicos invitados a la ceremonia. No hubo una lista de invitados ni una gran celebración pública: solo la familia más cercana de la pareja.
Después de pronunciar el 'sí, quiero', Gere y Lowell comunicaron la noticia a sus seres queridos por teléfono, manteniendo su enlace en secreto durante un tiempo. Fue una boda sencilla, casi familiar, que reflejaba la etapa vital que atravesaban alejados del foco mediático y centrados en su hijo y en una vida más tranquila. El matrimonio duró alrededor de 14 años; se separaron en 2013 y el divorcio quedó resuelto en octubre de 2016.
Alejandra Silva
Y por último, su gran historia de amor con la activista y empresaria española Alejandra Silva. La relación entre Richard y Alejandra bien podía haber sido un guion de una de sus películas. La pareja se conoció en un enclave mágico, Incluso el lugar donde tuvieron el flechazo es un enclave mágico: Positano, un pueblo italiano que no llega a los 4000 habitantes en la costa Almafitana. Ella, una joven gallega y de buena familia, regentaba por aquel entonces un hotel de lujo en esta localidad, y él uno de sus huéspedes. El flechazo fue instantáneo. En cuanto se conocieron, ambos sintieron amor a primera vista. En las páginas de ¡HOLA!, la empresaria gallega habló de cómo fue este primer encuentro. "Estaba un poco perdida, sin luz, y conocerle dio sentido a mi vida. Fue sentir que alguien me tendía la mano y me enseñaba el verdadero camino. Nuestro karma se atrajo en el momento en el que nos vimos. Nos conocemos desde hace muchas vidas". No pudieron con ellos los más de s 6.000 kilómetros que los separaban, ni los 33 años de diferencia, ni las religiones que ambos profesaban. La empresaria hizo las maletas y se marchó al rancho a las afueras de Nueva York, donde el actor se casaron en 2018.
Su enlace tuvo dos momentos: primero celebraron una boda civil en secreto, a principios de abril, y un mes después organizaron una celebración íntima para sus familiares y amigos en el rancho que el actor posee en Pound Ridge, a las afueras de Nueva York. La boda, celebrada en mayo y publicada en exclusiva mundial por la revista ¡HOLA!, tuvo un marcado carácter espiritual y estuvo inspirada en el budismo, creencia que ambos profesan, además de hubo un toque claramente español al lucir lanovia un mantón de Manila como complemento de su vestido. Alejandra lució tres vestidos a lo largo de la celebración. Uno de ellos tenía un significado especialmente emotivo, ya que era el mismo que había llevado su madre el día de su boda. Gere, por su parte, eligió un traje oscuro, camisa clara y una flor prendida en la solapa: un look elegante, pero sin excesos, muy acorde con el ambiente familiar del enlace.
"Muero de amor. Me siento como en un auténtico cuento de hadas. Cada mañana él me pregunta ¿qué te haría feliz hoy? Y cada día me compone una canción", revelaba la novia en uno de los días más felices de su vida. El protagonista de Pretty Woman no se quedaba atrás: "Soy el hombre más feliz del universo. Alejandra es bella, sensible, comprometida… y, además, ¡es española! La tierra de reyes y reinas, la tierra de Cervantes y Buñuel. Insuperable", confesaba el intérprete con entusiasmo, que llegó a vivir durante unos meses en España, la tierra natal de su esposa y en la que confesó sentirse verdaderamente feliz.
La pareja tiene dos hijos en común, Alejander (7) y James (6), además de los que ambos aportan de relaciones anteriores Albert (14), del matrimonio de ella con Govind Friedland, y Homer (26), y viven ahora en Estados Unidos, alejados del foco mediático, volcados en una vida más serena y consciente, basada en el compromiso social y la filantropía. Como matrimonio han unido sus fuerzas y suman un nuevo capítulo a su historia marcada por el compromiso, la empatía y la voluntad de dejar un mundo mejor para sus hijos. Juntos inauguraron la nueva página de la Fundación Gere, donde exponen las innumerables causas solidarias en las que participan.
Uno de los rasgos que más enamoró a Richard de Alejandra, más allá de su belleza y talento, fue su profundo compromiso con las causas sociales. Antes de conocer al intérprete, la empresaria española ya colaboraba activamente en proyectos humanitarios, prestando su voz a quienes más lo necesitaban. Su implicación la llevó a apoyar iniciativas como Hogar Sí, centrada en el sinhogarismo, y Open Arms, dedicada a los derechos de los refugiados. Gere, a su vez, llegó a vivir durante días en la calle como un mendigo para experimentar lo que siente una persona sin techo para su película Invisibles. Esta experiencia le impactó, de tal modo, que cambió radicalmente su visión sobre sí mismo y las causas sociales, y reforzó su compromiso con la lucha contra las personas sin hogar.












