Dos interioristas advierten: “Sacar partido a un piso pequeño no consiste tanto en hacer que parezca más grande como en conseguir que funcione mejor”


Juliette Abello y Rebeka Németh, cofundadoras de Nota Estudio, demuestran que casi todo lo que creíamos sobre los pisos pequeños o no era cierto o resultaba muy distinto de lo que pensábamos.


Juliette Abello y Rebeka Németh, cofundadoras de Nota Estudio© Nota Estudio
11 de agosto de 2026 a las 7:04 CEST

Cada vez vivimos en pisos más pequeños, y con ellos ha llegado también un discurso muy asentado: para que un espacio reducido funcione, hay que fingir que es más grande de lo que es. Blanco en las paredes, muebles bajos, espejos por todas partes... Aunque el truco funciona a veces, seguirlo al pie de la letra puede convertir la casa en un decorado frío, forzado y sin identidad propia, más pendiente de aparentar que de acompañar el día a día de quien vive en ella.

Juliette Abello y Rebeka Németh, interioristas y fundadoras de Nota Estudio, lo tienen claro: la obsesión por ganar metros visuales no es el camino. Para entender qué principios aplican realmente cuando se enfrentan a una vivienda pequeña, hemos hablado con ellas, y su respuesta tiene menos que ver con trucos ópticos que con una manera distinta de entender el espacio: uno que no necesita parecer grande, solo respirar. 

Salón comedor con mesa redonda, mueble de televisión, aparador y espejo en la pared© Yael Vallés

Menos muebles, pero con más presencia

Cuando el salón es reducido, la tentación es amueblarlo con piezas igual de pequeñas, como si el tamaño del mobiliario tuviera que replicar el de la estancia. El resultado suele ser el contrario al buscado: un montón de muebles mini que fragmentan la mirada y multiplican el desorden visual

Según Abello y Németh, "es uno de los errores más habituales. Tendemos a pensar que, si el espacio es reducido, todo el mobiliario también debe serlo. Sin embargo, muchas veces ocurre justo lo contrario. Es preferible apostar por pocas piezas, bien proporcionadas y con presencia, que llenar la vivienda de elementos pequeños que fragmenten mucho el espacio. Menos elementos, bien proporcionados y cumpliendo su función es más que suficiente". Tal y como hace la interiorista Laura Martínez en este salón comedor. 

Salón con librería a medida de color azul , estores de color rosa, mesa de escritorio integrada en la librería, puf azul, sofá blanco, alfombra© Sofology

El blanco deja de ser la única salida

No existe un único color para los espacios pequeños, y menos aún una norma que obligue al blanco. Es, quizá, la creencia más extendida de todas: si el piso es pequeño, mejor no arriesgar. 

Las interioristas lo desmienten sin rodeos: "No creemos que exista un color que funcione siempre. Los tonos claros ayudan a reflejar la luz, pero un espacio pequeño también puede admitir colores más intensos si existe un concepto detrás. Incluso un ambiente oscuro puede resultar más amplio visualmente cuando se trabaja de manera continua en paredes, techos y carpinterías, evitando cortes innecesarios". Tal y como ocurre en esta propuesta de Sofology con el azul intenso. 

Salón con ventanal con cortinas de lino blanco, butaca y baldas a los lados con libros © Arteo Home

Cuestiona los tabiques, no los elimines todos

Los espacios abiertos tampoco son la única respuesta, aunque muchas reformas de pisos pequeños parezcan empeñadas en tirar cada tabique que encuentran. 

Nota Estudio propone un paso intermedio, más útil que derribar paredes sin criterio: "Siempre que el uso lo permita, eliminar barreras visuales ayuda muchísimo. No se trata de hacer todo completamente abierto, sino de cuestionar qué tabiques son realmente necesarios. Muchas veces una estantería, una cortina o un cambio de material resuelven mejor una separación que una pared". En esta propuesta, las cortinas de Arteo Home separan sin necesidad de tabiques. 

Cocina blanca con muebles hasta el techo © Hiperfocal

El mejor almacenaje es el que no se ve

El orden visual, explican, depende menos de la cantidad de armarios que de su integración: no es lo mismo sumar mobiliario de almacenaje que integrarlo de manera natural en la casa, como ha hecho Medio Estudio en esta cocina. 

Así lo resumen las expertas: "Nos gusta que el almacenaje forme parte de la arquitectura. Armarios de suelo a techo, puertas enrasadas o muebles integrados consiguen que el espacio se lea de forma mucho más limpia. Cuando el almacenamiento pasa desapercibido, la vivienda parece automáticamente más grande".

Baño con espacio de lavadero, con baldas, tendedero en el techo © Nota Estudio

La altura cuenta tanto como los metros cuadrados

Es habitual pensar únicamente en superficie y olvidar que una vivienda también tiene un plano vertical por explotar, unos metros que casi nunca se cuentan y que, sin embargo, pueden marcar la diferencia. 

Las fundadoras de Nota Estudio insisten en esta idea: "En viviendas pequeñas cada metro cuenta. Muchas veces nos centramos únicamente en la superficie y olvidamos el plano vertical. Estanterías altas, armarios completos o muebles a medida bien diseñados permiten liberar el resto del espacio y evitar que todo termine acumulándose a la vista". Este proyecto de su estudio es la prueba. 

Dormitorio separado del salón por una librería sin trasera con una parte con vitrina, cama tapizada en azul © Zalf

Multifuncional, sí, pero solo si tiene sentido

No todo mueble transformable merece un hueco en casa, por mucho que la etiqueta “multifuncional” se haya convertido en un reclamo casi automático. 

Abello y Németh ponen un límite claro a esta tendencia tan repetida: "No somos partidarias de incorporar muebles transformables por el simple hecho de serlo. Creemos que deben responder a una necesidad real. Un banco que además almacena, una isla que sirve para cocinar y trabajar o una librería que organiza y divide espacios tienen sentido porque simplifican el día a día". En esta propuesta de Zalf, la estantería sin trasera divide sin tabiques

Baño con ducha con plato a ras de suelo, mampara con perfil negro, mueble de lavabo blanco, espejo con el marco de madera© Nota estudio

Menos materiales, más sensación de amplitud

La calma visual, según las interioristas, se construye reduciendo variedad, no acumulándola: cuantos menos acabados compitan entre sí, más descansa la vista.

 "Cuando reducimos el número de materiales, el espacio se percibe más sereno. Nos gusta utilizar el mismo pavimento en varias estancias o repetir acabados en distintos elementos del espacio. Esa continuidad evita interrupciones visuales y hace que todo fluya con mayor naturalidad", señalan. Este baño blanco, diseñado por su estudio, sigue precisamente este principio. 

Desayunador con taburetes, focos empotrados y apliques bajo la balda superior © Nota Estudio

La luz, en capas, cambia la percepción del espacio

Limitarse a un plafón central es, para Nota Estudio, desaprovechar una de las herramientas más efectivas —y más olvidadas— en una vivienda pequeña.

 "Muchas veces pensamos únicamente en una luz general de techo, cuando precisamente en viviendas pequeñas es interesante trabajar distintas capas de iluminación. Apliques, lámparas de mesa o iluminación indirecta generan profundidad y hacen que los espacios resulten mucho más acogedores. De hecho, solemos utilizar luminarias que normalmente asociaríamos a espacios más domésticos incluso en zonas como cocinas o baños", explican. Este desayunador, de uno de sus proyectos, muestra el poder de la iluminación en pisos pequeños

Salón con sofá marrón, cortinas, alfombra y mesa de centro © Westwing

Separar los muebles de la pared funciona

Pegar todo el mobiliario al perímetro parece de sentido común en un espacio reducido, pero no siempre es la mejor idea, ni la que más juego da. 

"Existe la idea de que, para ganar espacio, todos los muebles deben colocarse contra el perímetro. Sin embargo, separar ligeramente un sofá, una mesa o una estantería puede mejorar mucho la circulación y hacer que la distribución resulte más natural. A veces unos pocos centímetros cambian completamente la percepción del conjunto", afirman Abello y Németh. Esta propuesta de Westwing es la prueba de lo mucho que puede hacer un pequeño gesto. 

Salón comedor y cocina, con estantería negra, mesa redonda de comedor, sillas tapizadas, muebles de cocina en blanco y madera © Montse Garriga

Lo que importa es cómo se vive, no cómo se ve

La última clave resume todas las anteriores y es, quizá, la más reveladora, porque desplaza el foco del aspecto de la casa a la vida que se hace dentro de ella. Para Nota Estudio, el punto de partida no tiene que ver con estilos ni metros, sino con una pregunta muy concreta: "Cada proyecto es diferente. Antes de pensar en estilos o soluciones concretas, nos interesa entender qué actividades son realmente importantes para quien va a vivir allí. Preferimos renunciar a una habitación que apenas se utilizará si eso permite tener una zona de día mucho más generosa, o eliminar un pasillo para ganar un espacio que se disfrute todos los días. Al final, sacar partido a un piso pequeño no consiste tanto en hacer que parezca más grande como en conseguir que funcione mejor".

Menos volumen, menos ruido visual, más funcionamiento real: ese es, en el fondo, el hilo que conecta las diez claves de Nota Estudio. Ninguna exige una reforma integral ni un presupuesto elevado; todas parten de mirar la casa —y la vida que se hace en ella— con otros ojos, y de aceptar que no todo se resuelve con más blanco ni con menos muebles. Puede que tu piso no gane un metro más. Pero, si aplicas alguna de estas ideas, es muy probable que empiece, por fin, a respirar, como ocurre en este proyecto de Luzio Studio.