Reservar un rincón de la cocina para preparar el desayuno se ha convertido en una solución cada vez más habitual en los interiores contemporáneos. La idea es sencilla: reunir en un mismo punto la cafetera, la tostadora, las tazas, el pan, los cereales y otros productos de uso diario, de forma que resulten fáciles de coger y de guardar.
La ventaja no está solo en tenerlo todo junto. Un mueble específico ayuda a despejar la encimera principal y permite ocultar los pequeños electrodomésticos cuando no se utilizan. Además, admite soluciones a medida que se adaptan tanto al espacio como a la forma de trabajar en la cocina: desde módulos con puertas escamoteables hasta baldas abiertas, cajones, encimeras extraíbles o incluso muebles independientes.
El diseño también tiene mucho que decir. Una trasera diferente, una iluminación interior o un acabado de madera hacen que este pequeño espacio adquiera entidad propia sin dejar de formar parte del conjunto. Estas 10 cocinas muestran distintas maneras de plantearlo, desde propuestas pensadas desde el principio hasta alternativas que no requieren cambiar toda la cocina.
© Amador TorilDestino una pared completa para el desayuno
Una pared libre puede convertirse en una zona de desayuno perfectamente equipada si se organiza de suelo a techo. Es la solución que plantea el interiorista Luis Puerta en este proyecto con Cocinas Río, con tres módulos altos alineados: dos destinados a almacenamiento y electrodomésticos y un tercero abierto, reservado a la preparación del desayuno.
La distribución resulta especialmente interesante porque el módulo desayunador rompe con el frente cerrado. Sus dos estantes de madera, iluminados mediante tiras LED, dejan a la vista las piezas de uso cotidiano, mientras que la trasera revestida con porcelánico efecto piedra distingue visualmente este espacio del resto de la cocina, acabado en blanco.
En los muebles cerrados, los hornos ocupan la zona superior y las vinotecas quedan debajo.
© AntaliaDistribuye las baldas según lo que vayas a guardar
La comodidad de un desayunador depende tanto de su tamaño como de su distribución interior. El diseño de Antalia que aparece sobre estas líneas permite verlo con claridad: las baldas, la iluminación lateral y las puertas escamoteables crean un espacio que se abre por completo cuando se utiliza y queda oculto después.
Antes de colocar estantes a distintas alturas, piensa qué ocupará cada uno. Las tazas y vasos de uso diario agradecen una balda intermedia; los productos de desayuno pueden agruparse en recipientes o cajas, y la parte inferior resulta más apropiada para electrodomésticos voluminosos, como una vinoteca o una nevera auxiliar.
Fíjate también en cómo se ha solucionado la iluminación. Una tira LED vertical va integrada en los laterales y facilita localizar lo que se busca cuando las puertas están abiertas.
© DeltaGana superficie con una encimera más profunda
No todos los desayunadores necesitan una gran cantidad de armarios. Este diseño de Delta Cocinas concentra buena parte de su utilidad en la encimera, que sobresale respecto al fondo del mueble y crea una superficie generosa para la cafetera, la tostadora o el exprimidor.
En este tipo de composición conviene prever una profundidad de encimera de unos 60-65 cm si el espacio lo permite. Cuando el mueble tiene menos fondo, una encimera ligeramente volada ayuda a ganar centímetros de apoyo sin aumentar demasiado el volumen visual.
Los tres cajones inferiores completan el almacenamiento para cápsulas, servilletas, cubiertos o pequeños accesorios. En la parte superior, un portacopas suspendido mantiene la cristalería perfectamente accesible.
© NectaliOcúltalo con puertas escamoteables
En esta propuesta de la firma Nectali, el mueble desayunador se cierra con puertas escamoteables, una solución ideal para conseguir una cocina visualmente despejada.
A diferencia de una puerta convencional, que necesita espacio libre delante para permanecer abierta, la escamoteable se desplaza hacia los costados y queda recogida dentro del módulo. Esto facilita el uso simultáneo de la cafetera y otros pequeños electrodomésticos sin que las hojas interfieran.
Para que el resultado sea aún más práctico, conviene dejar todos los aparatos conectados y organizar el interior de modo que cada uno tenga su lugar. Así, abrir las puertas equivale a descubrir una pequeña estación de trabajo lista para utilizar.
© InkoUn mismo acabado para el interior.
En este caso, un proyecto de la firma Inko, una única puerta escamoteable oculta un interior completamente revestido en madera, con el mismo acabado en las baldas, la trasera y las superficies de apoyo.
Esta continuidad tiene una ventaja práctica y otra estética: al cerrar la puerta, el conjunto queda perfectamente integrado en el frente de cocina; al abrirla, aparece un espacio claramente diferenciado.
© RekkerSi tienes poco espacio, opta por una puerta plegable.
Ofrecen una alternativa a las escamoteables cuando se busca una apertura amplia sin que las hojas ocupen demasiado espacio. Este sistema divide la puerta en dos hojas unidas mediante bisagras. Al abrirla, ambas se pliegan hacia un lateral, de modo que la superficie de trabajo queda mucho más despejada que con una puerta abatible convencional.
La elección resulta especialmente práctica cuando el desayunador está situado en una zona de paso o cerca de otra superficie de trabajo, como en esta cocina de la firma Rekker.
© OB CocinasAprovecha un hueco difícil con un diseño a medida
Una pared irregular no tiene por qué dejar un espacio perdido. En este proyecto, la firma OB Cocinas resolvió una zona condicionada por la inclinación de la pared con un mueble hecho a medida que adapta cada elemento al hueco disponible.
La parte inferior incorpora una vinoteca y cajones, y los dos estantes superiores tienen distinta longitud para seguir la geometría de la pared. Es una solución para espacios bajo escaleras, techos inclinados o paredes que no permiten instalar módulos estándar.
En estos casos, lo importante es dibujar primero el volumen disponible y después decidir qué almacenar en cada zona. Los muebles bajos admiten los aparatos que necesitan más profundidad y peso, y las baldas superiores se utilizan para guardar tazas, vasos, botes y piezas de menor tamaño.
© Chris SnookPlanifica los enchufes
Un desayunador necesita electricidad. Cafetera, hervidor eléctrico, tostadora, microondas o incluso un frigorífico bajo encimera pueden compartir este espacio, así que los enchufes deben formar parte del proyecto desde el principio.
Lo recomendable es prever varios puntos de corriente en la zona de trabajo, en lugar de depender de una regleta después, y situarlos de manera que queden accesibles una vez colocados los electrodomésticos, tal y como vemos en esta cocina, con muebles de Plykea.
© ConforamaUn aparador a modo de mueble desayunador.
Si no entra en tus planes cambiar la cocina, no hace falta renunciar a esta idea. Un aparador con vitrina, como este que hemos fichado en Conforama, puede asumir la función de desayunador y, además, convertirse en una pieza independiente que amplía la capacidad de almacenaje.
La clave está en elegirlo con una distribución adecuada: una superficie suficientemente profunda para la cafetera y los pequeños electrodomésticos, cajones para los accesorios y una zona de vitrina para tazas, vasos o vajilla.
Para que quede integrado en la cocina, busca un acabado relacionado con los muebles existentes, aunque no sea idéntico. También ayuda a repetir algún detalle, como los tiradores, el tono de la madera o el color de la encimera.
© Lupe Clemente para Casa DecorConvierte el desayunador en un pequeño bar
El proyecto de SixtyPro en la pasada edición de Casa Decor recuerda a un pequeño bar integrado en la cocina. El mueble aprovecha toda la altura y reparte los usos de abajo arriba: el horno queda en la parte inferior, la encimera sirve de apoyo para preparar desde el desayuno hasta un aperitivo o una cena informal, y el resto se completa con baldas.
La iluminación interior tiene aquí un papel importante. Además de facilitar el uso del mueble, resalta la profundidad del espacio y logra que el interior adquiera una identidad propia cuando las puertas están abiertas. La pequeña lámpara de sobremesa, poco habitual en este tipo de muebles, suma un punto decorativo.




