Hay cocinas bonitas y cocinas que, además, ordenan la vida. GINA35 pertenece a esa segunda categoría: una propuesta de Rekker donde una gran isla curva, la madera oscura y la tecnología integrada construyen un espacio sereno, funcional y con presencia escultórica. “Una escultura habitable donde el diseño, la materia y la vida cotidiana conviven con naturalidad”, resumen sus creadores.
El proyecto apuesta por superficies continuas, almacenamiento inteligente y detalles artesanales. El resultado inspira a quien ama la decoración… y también a quien sueña con reformar su cocina. Detrás están Javier Castilla, CEO y director creativo de Rekker, y el equipo de CírculoCuadrado Studio (Ismael Barajas y Maribel Caballero), responsables de integrar la cocina en el conjunto de la vivienda.
© maria pujolUna isla redondeada que manda
La primera impresión en esta cocina es que la gran isla central no es un mueble más sino el núcleo del espacio. Sus cantos curvos suavizan la geometría, invitan a rodearla y ayudan a que la cocina se viva como un espacio de encuentro. En una reforma, este tipo de pieza central funciona como organizadora del plano: concentra tareas, crea una circulación cómoda y eleva el conjunto estéticamente. La isla mide 320 x 140 cm, y se han respetado distancias de paso generosas (140 cm en el lado largo y 120 cm en el lado corto) para asegurar comodidad entre la zona de trabajo y la de socialización.
El proyecto de interiorismo lo firma CírculoCuadrado Studio a través de esta cocina –GINA35, que hace referencia a los 35 mm de grosor en frentes y puertas– diseñada íntegramente por Rekker. Todo el estilismo lo firma Mar Gausachs. Y un dato que ayuda a entender la escala: la cocina tiene 28 m² y forma parte de un gran espacio abierto de 68 m² que reúne cocina, comedor y estar, con conexión visual directa con el jardín.
© maria pujolMadera oscura + piedra, el dúo que define la tendencia
La combinación de roble macizo oscuro con relieve fresado con una superficie mineral de tono profundo –MDi acabado Umbra de Inalco– marca una estética elegante y contemporánea. Los frentes cuentan con tiradores esculpidos directamente en el material. En este proyecto, la paleta escogida aporta calidez. Bien acompañada por la luz natural, resulta sofisticada y atemporal. GINA35 es una una cocina sofisticada, pero pensada para usarse. El reto, cuentan sus responsables, fue lograr que esa contundencia material se viera “ligera” y serena en un espacio tan abierto, sin perder precisión en cada encuentro.
© maria pujolCurvas que conectan: una cocina pensada para convivir con el resto de la casa
Las líneas orgánicas no son solo un gesto bonito en esta cocina sino que ayudan a integrar el ambiente con las áreas adyacentes mediante un trazado continuo. Aquí, la forma acompaña la arquitectura y reduce la sensación de frentes duros, algo especialmente interesante cuando la cocina está abierta o semiabierta al salón. “Nuestro objetivo era respetar la esencia de una casa de arquitectura clásica y reinterpretarla con una forma de vivir más abierta y fluida”, explican desde CírculoCuadrado Studio.
En esta imagen se aprecia la distribución del espacio: a la izquierda el frente de lavado que queda oculto tras puertas escamoteables. A la derecha, almacenamiento y nevera y congelador; y al fondo el acceso al lavadero.
© maria pujolPuertas escamoteables: la cocina aparece… o desaparece
Un sistema que responde a cómo vivimos hoy: permite ocultar zonas de trabajo y recuperar una imagen serena cuando toca socializar. En cocinas abiertas, esta solución es oro. Detrás de ellas se oculta la zona de lavado con el fregadero. La idea es clara: en un espacio compartido con comedor y estar, el orden visual se vuelve parte del confort.
© maria pujolLa zona de lavado
Esta pared de trabajo se resuelve con una composición limpia, donde encimera y frente se entienden como un único gesto. El resultado es muy actual con el efecto de continuidad. El conjunto se siente como un bloque integrado. Aquí, el MDi acabado Petra reviste la encimera, prolongándose hacia las vitrinas. Fregadero integrado y grifo Vita de GESSI.
Además, en los muebles altos, la iluminación interior transforma el almacenaje –de hecho, se diseñó para compensar la presencia de la madera oscura– en un elemento decorativo. Más allá de facilitar el uso (localizar vasos, tazas o menaje), la luz cálida suma atmósfera y resalta la textura de los materiales. El efecto es de profundidad sin recargar el espacio.
© maria pujolLavadero integrado
El lavadero –que conecta con el jardín y reúne zona de lavado, plancha y limpieza– no se entiende como un anexo improvisado a la cocina, sino como parte del lenguaje global y de ahí que su estética complemente. Mismos tonos, misma sobriedad y accesorios pensados para ordenar. Paredes paneladas, mucho espacio de almacenaje, electrodomésticos situados a una altura de uso cómoda… Todo está muy estudiado.
Cuando la zona de lavado está bien resuelta, el resto se mantiene más despejado y la rutina es más cómoda. “La clave fue pensar la distribución a partir de la forma de vida de sus habitantes”, explican desde Rekker y CírculoCuadrado Studio.
© maria pujolCuando el almacenamiento también es diseño
Los interiores del mobiliario de esta cocina de Rekker están pensados para que todo quede recogido sin esfuerzo: cubertería, cápsulas, especias, textiles… cada cosa con su sitio. Esta organización ayuda a mantener la encimera limpia. Y es que es esencial no solo elegir materiales bonitos y duraderos, también diseñar los espacios interiores con funcionalidad.
© maria pujolCocción invisible: tecnología integrada para mantener la pureza visual
Una de las claves del proyecto es cómo integra la tecnología. La inducción integrada permite cocinar sin romper la continuidad de la isla. Es una solución perfecta si se busca una cocina elegante, sin interferencias visuales. En el cajón, el mando con el que se acciona la inducción integrada. Y además, se completa el espacio con una campana de extracción integrada, de Falmec, que emerge cuando es necesaria.
“Al ser un espacio completamente abierto al comedor y la sala de estar, era fundamental que la tecnología no interrumpiera la percepción del conjunto”, señalan los artífices del proyecto. La integración de cocción y campana mantiene la imagen limpia sin renunciar a la eficiencia: estética y rendimiento técnico en equilibrio.
© maria pujolDespensa iluminada
El módulo tipo despensa con luz interior aporta mucho espacio para guardar en un extremo de la cocina. Con frentes lisos de suelo a techo, permiten ver todo de un vistazo cuando se abre el módulo. Este almacenaje vertical es una decisión muy inteligente en reformas porque mejora el uso diario sin recargar el espacio.
© maria pujolUn rincón para el vino
El wine cabinet –ubicado junto a la despensa– suma un uso específico (guardar y servir) sin romper la estética general en esta cocina. Bien planteado, este tipo de módulo da valor al día a día ya que convierte una rutina en un gesto especial, y además organiza botellas, copas y accesorios en un solo punto, liberando el resto de la cocina. La vinoteca es de la marca Dunavox.
"Lo que más orgullo nos da es cómo la cocina se funde con la vivienda, casi sin límites ni interrupciones: más que una estancia, es el hilo conductor del proyecto”, concluyen desde Rekker y CírculoCuadrado Studio.




