Santiago García Rosas, ortodoncista: "Cuando durante mucho tiempo el niño tiene chupete o se mete el dedo en la boca, puede alterarse la mordida"


La forma en que se disponen los dientes en la boca tiene mucha más trascendencia que la estética que se percibe a simple vista. Los problemas de mordida deben corregirse en los niños para que no afecten a otros ámbitos de la salud.


Santiago García Rosas, ortodoncista© Hospital Ruber Internacional
3 de agosto de 2026 a las 15:07 CEST

El bebé debe asistir a su primera revisión odontológica al año de vida. En en ese momento cuando se valoran los dientes de leche que puede tener ya y otros aspectos importantes como la mordida, que pueden condicionar distintas funciones.

Hablamos con el Dr. Santiago García Rosas, ortodoncista de Ruber Internacional Centro Médico Habana, de Madrid, para que nos explique la importancia de que la mordida no tenga alteraciones y cuáles serían los pasos a dar si fuera así.

La estética facial y dental puede afectar a la autoestima y socialización. El apiñamiento y la malposición dentarias dificultan la higiene y pueden aumentar el riesgo de caries y gingivitis

Santiago García Rosas, ortodoncista

 ¿Cuáles son las mordidas disfuncionales más frecuentes en niños?

Mordida abierta anterior: no contactan los incisivos al cerrar; es típica cuando hay una succión no nutritiva persistente o una disfunción en la lengua.

Sobremordida aumentada (mordida profunda): exceso de solapamiento vertical de los incisivos.

Resalte aumentado: los incisivos superiores están muy adelantados; suele acompañarse de retrognatia mandibular [el mentón parece hundido] y puede asociarse a respiración oral y a trastornos respiratorios del sueño.

Mordida cruzada posterior: los dientes superiores muerden “por dentro” de los inferiores; suele sugerir constricción maxilar y es una pista clínica relevante en la evaluación de la vía aérea.

Mordida invertida anterior: hay una discrepancia maxilo-mandibular con los incisivos inferiores que quedan por delante.

Niña de 5 años tocándose los dientes© Getty Images

¿Qué condiciones de salud pueden favorecer una mala mordida?

La obstrucción nasal crónica (rinitis alérgica, hipertrofia adenoamigdalar, etc.) con respiración oral como sustitución se asocia a alteraciones del crecimiento craneofacial y a mayor riesgo de maloclusión. Y, por otra parte, los trastornos respiratorios del sueño, pues existe una interacción en ambas direcciones entre el crecimiento craneofacial, la respiración oral y la oclusión. Por eso conviene pensar en la vía aérea cuando coexisten ronquido y rasgos craneofaciales.

Bebé dormido con la boca abierta © Getty Images

¿Hay factores hereditarios que condicionen una mala mordida?

Sí. El patrón es multifactorial: influyen la genética, la función y los hábitos. Los componentes esqueléticos suelen tener más carga hereditaria; mientras que los hábitos y la respiración oral modulan la severidad y la evolución de la maloclusión.

Si hablamos de factores externos, ¿cuáles aumentan el riesgo?

La succión no nutritiva prolongada, con el chupete o con el dedo, aumenta el riesgo de mordida abierta y otras alteraciones, especialmente si se mantiene en la edad preescolar. También cuando el niño tiene una respiración oral funcional, sin que haya una obstrucción anatómica evidente. Respirar por la boca actúa como factor mantenedor y se asocia a cambios dentofaciales y posturales. Y también mantener una dieta blanda, ya que hay baja demanda masticatoria.

Bebé chupándose el dedo© Getty Images

¿Qué implica para la salud del niño tener mala mordida y/o respirar por la boca? 

Puede asociarse a masticación ineficiente, deglución disfuncional y alteraciones del habla (especialmente con mordida abierta/anterior). No hay que olvidar tampoco otros aspectos como el psicosocial y la salud oral. La estética facial/dental puede afectar a la autoestima y socialización. El apiñamiento y la malposición dentarias dificultan la higiene y pueden aumentar el riesgo de caries y gingivitis.

Por su parte, la respiración oral suele ser signo de obstrucción nasal y puede coexistir con ronquido y apnea obstructiva del sueño que impacte en la calidad de sueño y en el funcionamiento diurno del niño. Cuando los problemas respiratorios del sueño se cronifican esto lleva a peor calidad del sueño y tiene un potencial impacto en el rendimiento escolar y en la conducta. Además, suelen verse cambios posturales (craneocervicales) como compensación ventilatoria: en niños que respiran por la boca se describe con frecuencia una extensión craneocervical y patrones de “cabeza adelantada” para mantener abierta la vía aérea, lo que según algunos estudios influye también en compensaciones a nivel de la columna.

Niño bostezando por sueño© Getty Images/Cavan Images RF

¿Puede condicionar el desarrollo del lenguaje o el crecimiento facial?

Con respecto al lenguaje, si hay una disfunción orofacial (por ejemplo, por una interposición lingual) y mordida abierta, pueden aparecer problemas articulatorios, que suele requerir un abordaje coordinado con un experto en logopedia.

En referencia al crecimiento facial, la respiración oral se asocia a un patrón de crecimiento más vertical y a fenotipos de paladar estrecho/mordida cruzada, en diferentes estudios.

¿Desde qué edad se puede corregir? ¿Cuál es la vía práctica para hacerlo?

Se puede corregir desde preescolar. Lo prioritario es retirar hábitos como chupete o chuparse el dedo, y tratar la causa de la respiración oral. Entre los 6 y los 13 años, cuando hay una dentición mixta (con dientes de leche y definitivos), se pueden hacer distintos tratamientos.

Ante la sospecha de que algo no está bien, primero habría que acudir al pediatra o al médico de familia para que, en caso necesario, derive a odontopediatría o a ortodoncia si hay una mordida anómala o signos de alteración del crecimiento. Se derivará al otorrino o a alergología cuando hay obstrucción o rinitis y a logopedia o fisioterapia en casos de  disfunción miofuncional o patrón postural relevante.

Bebé en el dentista con su madre© Getty Images

¿Qué señales de alerta pueden detectar los padres de que la mordida no es como debería ser?

Respiración oral habitual: labios entreabiertos, “boca seca” frecuente, ronquido o pausas respiratorias observadas.

Mordida cruzada: (muerde “al revés” por un lado) o desviación de la mandíbula al cerrar.

Espacio entre incisivos al morder: (mordida abierta) o incisivos superiores muy adelantados.

Chupete/dedo persistentes: más allá de lo esperable para la edad.

Niño en consulta del dentista© Getty Images

¿Se pueden prevenir los problemas de mordida infantil?

Una de las pautas es prevenir y tratar precozmente la obstrucción nasal/rinitis para favorecer una respiración nasal y reducir el riesgo de alteraciones del crecimiento. También limitar y retirar a tiempo la succión no nutritiva (chupete/dedo), especialmente en preescolar. Y todo ello sin olvidar las consultas pediátricas cuando haya respiración oral, ronquido y hábitos inadecuados.