Cuando el niño ronca de forma habitual hay que buscar siempre la causa, ya que puede haber una condición médica que esté manifestándose a través de esa respiración inadecuada. Hay que tener en cuenta que tanto los ronquidos crónicos, como la respiración por la boca prolongada y las pausas respiratorias o apneas pueden tener consecuencias tanto en la salud física como en el crecimiento y desarrollo cognitivo del menor, e incluso modificar su fisonomía facial con alteraciones en la mandíbula, paladar estrecho, dientes torcidos y cara alargada, entre otros, por lo que hay que intentar siempre un diagnóstico precoz.
Hablamos con el Dr. Johan León Ulate, especialista en Otorrinolaringología de la Unidad de Apneas y en la nueva Unidad de Otorrinolaringología Pediátrica del Hospital Quirónsalud Barcelona, para que nos aclare la importancia de actuar cuando el niño ronca.
Cuando el ronquido aparece tres o más noches por semana, persiste durante varias semanas o se acompaña de pausas respiratorias, sueño inquieto o respiración por la boca, es recomendable consultar con un otorrinolaringólogo
¿Cómo distinguimos el ronquido en un niño de una respiración más fuerte, por ejemplo, a causa de la mucosidad o de la postura?
Cuando un niño está resfriado o tiene mucha mucosidad es normal que respire con más ruido durante unos días. Ese sonido suele desaparecer cuando se recupera o cambia de postura. El ronquido, en cambio, es un ruido repetitivo que aparece de forma habitual mientras duerme y que indica que el paso del aire está parcialmente obstruido. Si el niño ronca de forma frecuente, especialmente fuera de los catarros, merece la pena estudiarlo.
Al margen de episodios puntuales, como un resfriado, ¿siempre hay que consultar con el especialista cuando el niño ronca?
Sí. Aunque muchos padres piensan que roncar es algo normal, en los niños no debería considerarse habitual. Un ronquido ocasional no suele tener importancia, pero si aparece tres o más noches por semana, persiste durante varias semanas o se acompaña de pausas respiratorias, sueño inquieto o respiración por la boca, es recomendable consultar con un otorrinolaringólogo infantil o con un especialista en trastornos del sueño.
¿Qué problema puede estar revelando ese ronquido?
La causa más frecuente es el aumento del tamaño de las amígdalas y las adenoides, aunque también puede estar relacionado con alergias, obesidad o alteraciones en el desarrollo de la cara y la mandíbula. En algunos casos, el ronquido es la primera señal de una apnea obstructiva del sueño, un trastorno que puede afectar tanto a la calidad del descanso como a la salud del niño.
El ronquido infantil no debe normalizarse. Un niño que ronca de forma habitual está enviando una señal de que su respiración durante el sueño puede no ser la adecuada. Consultar a tiempo permite detectar problemas tratables y mejorar no solo la calidad del sueño, sino también el desarrollo, el aprendizaje y la calidad de vida del niño y de toda la familia.
¿Cómo afecta el ronquido infantil al descanso nocturno y a otras áreas del desarrollo?
Dormir mal no solo significa estar cansado al día siguiente. En los niños puede traducirse en dificultades para concentrarse, peor rendimiento escolar, irritabilidad, hiperactividad o cambios de comportamiento. Además, un sueño de mala calidad mantenido en el tiempo puede influir en el crecimiento, el desarrollo cerebral, la salud cardiovascular e incluso en el desarrollo de la cara.
¿Es más habitual en niños con alguna condición de salud; por ejemplo, niños con características especiales en la cavidad oral o con algún síndrome o enfermedad?
Sí. Es más frecuente en niños con amígdalas o adenoides grandes, alergias respiratorias, obesidad o respiración oral mantenida. También existe un mayor riesgo en aquellos con alteraciones craneofaciales –como un paladar estrecho o una mandíbula pequeña– y en niños con síndromes genéticos, como el síndrome de Down, o enfermedades neuromusculares. Precisamente estos niños requieren una vigilancia aún más estrecha porque tienen mayor probabilidad de desarrollar apnea del sueño.
¿Cómo se soluciona este problema?
Lo primero es identificar la causa. En muchos niños, el tratamiento consiste en retirar las amígdalas y las adenoides cuando son las responsables de la obstrucción. En otros casos puede ser suficiente tratar una alergia, controlar el peso o recurrir a tratamientos de ortodoncia que ayuden a ampliar la vía aérea. Cuando la cirugía no está indicada o no resuelve completamente el problema, existen otras opciones, como la ventilación con presión positiva (CPAP). La clave es personalizar el tratamiento para cada niño.
¿Tiene relación con la apnea obstructiva del sueño?
Sí, y es una relación muy estrecha. El ronquido es el principal síntoma de la apnea obstructiva del sueño, aunque no todos los niños que roncan la padecen. La apnea provoca que la respiración se interrumpa de forma repetida durante el sueño, lo que impide un descanso reparador y puede afectar al desarrollo físico, cognitivo y emocional del niño. La buena noticia es que, con un diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado, la mayoría de los casos se resuelven con excelentes resultados.








