La idea de servir una ensalada dentro de una cáscara de melón a nosotros, particularmente, nos parece un acierto. Y más si, como en esta receta, utilizamos una variedad pequeña, pues con dos unidades lo resuelves, poniendo una mitad por persona. El interior se compone de la pulpa del propio melón, aguacate, gambas cocidas, y lima, todo aliñado con una vinagreta clásica cítrica.
Por qué el melón y las gambas funcionan juntos
El melón tiene más del 85% de agua, refresca, sacia sin pesar y baja la temperatura corporal. Es una fruta pensada para combatir el calor, a la que le van de maravilla las gambas, que son una proteína fresca y fácil de digerir. El dulzor de la fruta equilibra el sabor marino y salino del marisco, creando un plato limpio, ligero, fresco y muy veraniego.
El aguacate, además de aportar una grasa saludable y una cremosidad deliciosa, contribuye a potenciar la suavidad de la ensalada, mientras que la lima equilibra la grasa y le da al plato un frescor cítrico y una chispa única.
Cómo vaciar el melón sin romper la cáscara y aprovechar toda la pulpa
Esta forma de presentar la ensalada es de lo más atractiva y sencilla de poner en práctica. Hazlo de esta manera para aprovechar todo el melón.
- Corta por la mitad el melón; para esta receta queda mejor con la variedad Cantalupo, porque así ponemos una mitad por comensal.
- Haz un corte muy fino en la parte inferior para que el melón quede estable sin abrirse.
- Retira las semillas cuidadosamente con una cucharita.
- Puedes sacar la pulpa con un sacabocados para hacer pequeñas bolitas y aprovechar más cantidad de fruta.
- Si lo haces con cuchara, raspa desde el centro hacia los bordes, sin presionar contra la piel.
- Deja 1 cm de grosor de pulpa pegada a la piel para evitar que la cáscara se rompa y se mantenga la estructura para usarla como cuenco.
- Raspa el fondo con delicadeza y aprovecha el jugo para añadirlo a la vinagreta.
Variantes para hacer otras ensaladas de este tipo
El melón podemos usarlo con otros muchos ingredientes para preparar otras ensaladas. Si hablamos de marisco, le van muy bien los langostinos, el cangrejo, el bogavante, las cigalas y todo tipo de crustáceos. Pero un toque de queso también queda de maravilla: feta, mozzarella, burrata, etc.; si pensamos en hierbas aromáticas frescas, no dudes en optar por la menta, el eneldo, la albahaca o el cilantro, y si te apetece añadir otros vegetales, el mango, el melocotón,, el pepino o la cebolleta no fallan.
La sandía se presta igualmente a ser servida dentro de su propia cáscara y hay una receta infalible, y muy viral, que es la que, a esta fruta, se le añade pepino, queso feta y menta. Otros ingredientes que encajan muy bien con ella son las aceitunas negras, el pulpo, las anchoas, las gambas o los langostinos y el aguacate. Un toque de chile para la vinagreta contribuye a levantar el sabor de tus ensaladas de sandía.





