Los 10 errores que más problemas dan al viajar en avión (y cómo evitarlos si regresas del verano)


Si estas vacaciones has elegido este medio de transporte para llegar a tu destino o regresar a casa ten en cuenta esto que te contamos y todo irá sobre ruedas, o, mejor dicho en este caso, sobre alas.


Problemas en el aeropuerto© Shutterstock
24 de agosto de 2026 a las 14:15 CEST

Como periodista de viajes, el avión es uno de los medios de transporte que más utilizo durante el año. Eso significa que he pasado por decenas de aeropuertos y que también he visto –y sufrido en carne propia, en alguna que otra ocasión– alguno de esos errores que pueden acabar complicando un viaje.

Estos son algunos de los más habituales y, lo mejor, muchos son fáciles de evitar.

Si aún no te has ido de vacaciones o si preparas ya tu vuelta (durante los fines de semana de la ‘operación retorno’ de finales de agosto, aeropuertos como Adolfo Suárez Madrid-Barajas o Josep Tarradellas Barcelona-El Prat suelen gestionar entre 3.300 y 3.800 vuelos totales repartidos entre el viernes y el domingo) esto te va a interesar:

Interior de un avión© Shutterstock

1. Dar por hecho que el equipaje de mano siempre está incluido

Todo viaje comienza con el primer paso: la compra de los billetes de avión y, aquí, en ocasiones cometemos nuestro primer error.

Muchas aerolíneas incluyen ‘un bulto pequeño’ que debe colocarse debajo del asiento, pero no necesariamente es la típica maleta de cabina con ruedas que va en el compartimento superior. Y ese es el matiz que, precisamente, induce a error. Compramos un billete básico y pensamos: “Tengo derecho a una maleta de mano”, cuando en realidad muchas compañías lo que te permiten es un bolso, mochila o pequeña pieza que quepa debajo del asiento delantero. Si quieres subir un trolley al compartimento superior, puede que tengas que contratar una tarifa superior.

Nuestro consejo:

  • No confundas equipaje de mano con maleta de cabina, si llegas a la puerta de embarque con una pieza que supera lo permitido, puedes acabar pagando por ella bastante más que si hubieras añadido el equipaje durante la reserva.
  • Lee bien las condiciones antes de adquirir el billete y asegúrate de que incluya el tipo de maleta que deseas llevar. Con compañías de bajo coste como Vueling, Ryanair o EasyJet la maleta del compartimento superior se suele pagar en una tarifa aparte.
  • Revisa las medidas, no son iguales en todas las compañías aéreas.

2. No hacer el check-in cuando la aerolínea lo exige

Ya tenemos el billete; ahora vamos con la hora de hacer el check-in. Ten en cuenta que no hay un horario ‘universal', sino que cada compañía establece sus propias ventanas. Desde 30 días antes a 24 horas antes del vuelo, dependerá de la aerolínea y, a veces, de la tarifa que hayas contratado.

¿Cuál es el error más común? Pensar: “Ya lo haré en el aeropuerto y me dan la tarjeta de embarque”. En algunos casos efectivamente es posible, pero, aunque técnicamente puedas hacerlo, no es la mejor idea.

El check-in online no es solo cuestión de comodidad, esperar no necesariamente te ahorra nada y hacerlo puede darte más opciones. Primero, a conseguir el asiento que quieres (si no has pagado por elegirlo), y, si viajas acompañado y quieres aumentar las posibilidades de sentarte junto a tus compañeros, es recomendable hacer el check-in lo antes posible. Por otro lado, te dará más tiempo para resolver posibles problemas de documentación. Realiza el check-in lo antes posible, incluso si vas a facturar y luego solo tendrás que pasar por el bag drop en el horario establecido para entregar la maleta.

Pasajeros en un aeropuerto© Shutterstock

3. Llegar demasiado justos al aeropuerto

Este es uno de los errores que puedo decir que he sufrido en no pocas ocasiones…, y es que, a menudo, el estar acostumbrados a volar tanto hace que apuremos hasta el último minuto, y eso, creedme, tiene consecuencias.

Solemos pensar que con llegar un par de horas antes al aeropuerto basta. Pero esto, aunque es algo universal, dependerá del destino (no es lo mismo viajar a Italia que a Estados Unidos), de la época del año (en verano y con la mayor afluencia hay más riesgo de retrasos en los controles) e incluso del tamaño del aeropuerto (cuanto más grande, más gente, más problemas con colas y/o distancias a recorrer).

Uno de los errores más frecuentes es no darse cuenta de que la facturación y entrega del equipaje tienen su propio cierre, las aerolíneas ponen una hora límite que puede ser bastante anterior a la salida.

Si vuelas fuera del espacio Schengen, después del control de seguridad puedes tener que pasar además por control de pasaportes. Y dependiendo del aeropuerto, el volumen de pasajeros y los sistemas de control disponibles, esa cola puede sumar bastante tiempo.

Recuerda que:

  • La hora de salida del avión no es a la que tienes que llegar al aeropuerto, calcula entre dos y cuatro horas de antelación, dependiendo del destino.
  • Pasar el control de seguridad no significa que hayas llegado al avión; después te puede quedar desde una distancia considerable a la puerta, coger un tren interno o autobús, localizar la puerta que acaba de cambiar, hacer un segundo control de seguridad, etc.

4. No revisar los documentos antes de viajar

Este punto daría para hablar largo y tendido, pero resumo para ser prácticos. El primer mandamiento de todo viajero: revisa bien, y con detenimiento, tanto el billete emitido como la documentación necesaria.

Un apellido mal escrito, un nombre incompleto o un error en una letra al hacer la reserva pueden parecer insignificantes, pero los datos del billete deben corresponder con los del documento con el que vas a viajar. Las políticas sobre correcciones cambian muchísimo en función de la aerolínea. Hay unas más flexibles que otras, pero deberás estar atento y corregirlo a tiempo.

La revisión de la documentación sí nos puede traer problemas mayores, tanto como que no puedas volar. Estos son los errores que evitar:

  • Dar por hecho que con el DNI basta. Que un destino esté en Europa no significa automáticamente que puedas viajar con DNI.
  • Mirar solo la fecha de caducidad del pasaporte. Que esté en vigor no siempre significa que cumpla los requisitos de entrada. Algunos países exigen que tenga tres o seis meses de validez restante, según sus propias normas.
  • No comprobar si necesitas visado. Es el error más evidente,  porque las condiciones de entrada pueden cambiar y dependen de la nacionalidad del viajero y del motivo y duración del viaje.
  • Confundir "no necesito visado" con "no tengo que hacer ningún trámite". Algunos países permiten estancias turísticas sin visado, pero exigen una autorización electrónica previa: Estados Unidos (ESTA), Reino Unido (ETA) o Canadá (eTA), tardas
  • Si se renueva el pasaporte, determinados permisos electrónicos vinculados al documento anterior dejan de ser válidos y hay que volver a solicitarlos. Algo en lo que no caen muchos viajeros es que el número de pasaporte cambia cuando se renueva, con lo que, si tienes la ESTA estadounidense en vigor asociada a un pasaporte anterior, aunque esta sea válida, tendrás que renovarla o no podrás viajar.
  • Viajar con un documento deteriorado. No basta con que el pasaporte o DNI no esté caducado: si presenta daños importantes, puede generar problemas en los controles.
  • No comprobar los requisitos para menores: Un menor puede necesitar documentación adicional o autorizaciones específicas para viajar, especialmente cuando viaja sin uno de sus progenitores o sin ellos.
  • No comprobar los requisitos del país de tránsito: Si tienes una escala en un tercer país, conviene comprobar también sus condiciones de tránsito y documentación.
Pasajeros en un aeropuerto© Shutterstock

5. No descargar la tarjeta de embarque ni guardar una copia

Hoy en día, con nuestra dependencia de las tecnologías, puede parecer un detalle menor, pero depender exclusivamente de la tarjeta de embarque que tienes en el móvil puede complicarte el viaje si te quedas sin batería, la aplicación no carga o tienes problemas de conexión.

Lo más sencillo es descargarla antes de salir de casa y, si es posible, guardar también una copia en el teléfono. Incluso puedes llevar una versión impresa como respaldo.

Y ojo, no todos los aeropuertos y compañías funcionan exactamente igual. En algunos casos puede ser necesario pasar por un mostrador para obtener o validar la tarjeta, por lo que descargarla no sustituye a comprobar las instrucciones de la aerolínea.

6. No comprobar las restricciones del destino

Comprar el vuelo y reservar el hotel no significa que ya esté todo listo. Antes de viajar conviene comprobar también las condiciones de entrada y las obligaciones que encontrarás al llegar. Entre los descuidos más habituales están:

  • Permisos para acceder a determinadas zonas que deberás tramitar con antelación.
  • Reservas obligatorias (desde monumentos a parques nacionales, en temporada alta y sin reserva es posible te quedes sin ver el ‘sitio imprescindible’ si no has copados las entradas con (a veces mucha) antelación).
  • Requisitos sanitarios como vacunas o certificados.
  • Restricciones sobre productos (medicamentos, productos de origen animal, etc.).
  • Normas a la hora de conducir (si alquilas un coche, comprueba si necesitas el permiso de conducir internacional)

 7. Facturar objetos que deberían ir en cabina

Uno de los errores más habituales es pensar en el equipaje facturado solo como una cuestión de espacio. Pero hay objetos que, por seguridad o por necesidad, deben o deberían viajar contigo en cabina. Entre los imprescindibles:

  • Medicamentos: especialmente los que necesitas durante el viaje. No es que no puedan facturarse, es que, si la maleta se pierde o se retrasa, puedes quedarte sin ellos.
  • Baterías (externas y de litio) deben ir en el equipaje de mano, no en la maleta facturada.
  • No vamos a decir que sea habitual, pero las pérdidas de maletas o retrasos a la hora de recibirlas, ocurren. Lleva siempre algo de ropa en la maleta de mano, evitarás compras innecesarias en destino.
Familia en un aeropuerto© Getty Images

 8. No revisar el aeropuerto de salida o llegada

¿Te parece imposible que alguien se equivoque de aeropuerto? Pues es algo que ocurre más a menudo de lo que pensamos cuando una ciudad tiene varios aeropuertos. Londres tiene Heathrow, Gatwick, Stansted, Luton y London City; París, Charles de Gaulle, Orly y Beauvais; Milán, Malpensa, Linate y Bérgamo; y Nueva York, entre otros, JFK, Newark y LaGuardia.

El problema no es solo llegar a la terminal equivocada (ojo, que esto también ocurre en aeropuertos como el de Madrid o Barcelona). Si has confundido el aeropuerto, el traslado entre ellos puede llevar más de una hora y convertirse en un problema serio.

Otro descuido menos evidente: comprobar también el aeropuerto de regreso. Una ida puede salir de un aeropuerto y la vuelta de otro. Mejor comprobarlo todo.

Jewel Changi, el aeropuerto de Singapur premiado en ocasiones como el mejor del mundo que cuenta con una impresionante cascada en su interior© Shutterstock
Jewel Changi, el aeropuerto de Singapur premiado en ocasiones como el mejor del mundo que cuenta con una impresionante cascada en su interior

9. Reservar escalas demasiado cortas

Esto también me daría para horas de conversación, porque he llegado a pasar hasta por cuatro países distintos para llegar a destino… Una escala de una hora puede parecer suficiente, pero muchas veces no lo es. La diferencia está en si los vuelos forman parte de una misma reserva o son billetes independientes.

Conexión protegida: los vuelos están dentro de una misma reserva o itinerario. Si pierdes la conexión por un retraso del primer vuelo, la aerolínea suele tener la obligación de buscarte una alternativa, según las condiciones del billete y las circunstancias. Esto pasa por cambio de vuelos, hoteles en caso de necesidad…, pero, aunque la aerolínea corra con todos los gastos, los problemas ocasionados por no llegar a tiempo a veces pueden ser muy grandes (por ejemplo, si vuelas porque luego vas a realizar un crucero puedes perder la salir, y por tanto, todas las vacaciones).

Conexión no protegida: has comprado los vuelos por separado. Si el primero se retrasa y pierdes el segundo, la segunda aerolínea no tiene por qué hacerse cargo. Puedes tener que comprar un nuevo billete y asumir además otros gastos.

Da igual el tipo de conexión que hagas, por regla general, evita conexiones demasiado ajustadas. En vuelos domésticos o dentro de Schengen, al menos hora y media; y, entre hora y media y dos horas, en caso de conexiones internacionales. Tener tiempo te dará tranquilidad y te permitirá disfrutar del aeropuerto, muchos se han convertido en auténticas zonas de ocio.

 10. No contratar un seguro cuando realmente hace falta

No todos los viajes necesitan el mismo nivel de cobertura, pero hay destinos a los que viajar sin seguro puede salir especialmente caro.

¿Cuándo merece especialmente la pena?

Estados Unidos y Canadá: la asistencia sanitaria puede alcanzar costes muy elevados y la Tarjeta Sanitaria Europea no es válida.

Japón: aunque el sistema sanitario es de calidad, la asistencia a viajeros puede resultar cara y es recomendable contar con un seguro.

Viajes largos o con varias conexiones: una cancelación, pérdida de equipaje o retraso puede tener más consecuencias económicas.

Viajes con actividades de aventura: esquí, buceo, trekking, deportes acuáticos... conviene comprobar que la póliza cubra expresamente esa actividad.

Viajes de alto coste: si has invertido mucho dinero en vuelos, hoteles o reservas no reembolsables, puede tener sentido cubrir también la cancelación.