La cocina mediterránea tiene un magnífico repertorio de sopas y cremas que se toman frías, desde recetas tan arraigadas como el gazpacho, el salmorejo o el ajoblanco hasta versiones que incorporan frutas, yogur, hierbas aromáticas y otros ingredientes. Una base tradicional que admite muchas variaciones y permite jugar con sabores, colores y texturas.
También son una buena manera de aprovechar algunos de los productos que están ahora en plena temporada. Tomates maduros, sandía, melocotones o albaricoques, pepino... pueden convertirse en protagonistas de estas preparaciones, acompañados de frutos secos, lácteos, hierbas frescas o incluso marisco. La clave está en buscar el equilibrio entre dulzor, acidez y textura y, sobre todo, servirlas a la temperatura adecuada para apreciar bien sus sabores.
Las tres recetas que proponemos parten precisamente de esa idea. Un ajoblanco con albaricoques y gambas, que lleva el clásico malagueño hacia un terreno diferente; un gazpacho de sandía y tomate rosa, fresco y afrutado; y una crema de remolacha y yogur, cremosa y con un atractivo color. Tres formas diferentes de seguir disfrutando de las cremas frías mientras el verano y el calor todavía nos acompañan.
Ajoblanco con albaricoques y gambas
El tradicional ajoblanco sirve de punto de partida para una versión en la que el albaricoque aporta un contrapunto afrutado y las gambas completan el plato. Una combinación que conserva el carácter refrescante de esta receta andaluza y la convierte en un entrante diferente.
Una delicada combinación de contrastes que convierte una clásica receta andaluza en un plato lleno de matices.
Tiempo de preparación: 30 minutos + 2 horas de reposo
Ingredientes (4 personas):
- 180 g de almendra Marcona cruda y pelada
- 80 g de miga de pan blanco del día anterior
- 1 diente de ajo pequeño, sin el germen
- 600 ml de agua muy fría
- 70 ml de AOVE suave
- 20 ml de vinagre de manzana
- Sal y pimienta al gusto
- 12 gambones
Para la crema de albaricoques:
- 5 albaricoques maduros
- 1 cucharada de AOVE
- Unas gotas de zumo de limón
- Una pizca de sal
Elaboración:
- Pon la miga de pan troceada en un bol y cúbrela con un poco de agua.
- Déjala en remojo durante 10 minutos.
- Escúrrela y colócala en el vaso de la batidora junto con las almendras, el ajo y parte del agua.
- Tritura durante 3 minutos, o hasta obtener una mezcla fina.
- Añade el resto del agua, el AOVE en forma de hilo, el vinagre y la sal.
- Tritura de nuevo hasta conseguir una textura lisa y homogénea.
- Pasa la mezcla por un colador fino, cúbrela con film transparente y reserva en la nevera hasta que esté bien fría.
- Para la crema de albaricoque, corta los albaricoques por la mitad, colócalos sobre una bandeja forrada con papel vegetal y hornéalos a 190 ºC durante 15 minutos, o hasta que estén muy tiernos.
- Tritúralos junto con la cucharada de AOVE, unas gotas de zumo de limón y una pizca de sal hasta obtener un puré fino.
- Reserva.
- Pela los gambones dejando la cola.
- Márcalos en una sartén muy caliente con unas gotas de AOVE durante unos segundos por cada lado.
- Reparte el ajoblanco bien frío en los boles.
- Coloca los gambones ligeramente superpuestos en el centro y añade alrededor pequeños puntos de crema de albaricoque, alternándolos con gajos finos de albaricoque fresco.
- Termina decorando con unas hojas de albahaca, pimienta rosa ligeramente machacada y un hilo de AOVE.
Consejo del chef:
- Si preparas el ajoblanco el día anterior, los sabores se integrarán mejor y la textura resultará aún más cremosa.
¿Sabías que...?
- El ajoblanco es... Una receta andaluza con siglos de historia y que nació mucho antes de que el tomate llegara a Europa.
- La remolacha... Debe su intenso color rojo a las betalaínas, unos pigmentos naturales con acción antioxidante.
- La sandía... Contiene más de un 90 % de agua. Es una de las frutas más refrescantes del verano.
Gazpacho de sandía y tomate rosa
La sandía y el tomate comparten protagonismo en este gazpacho de sabor fresco y ligeramente dulce. El tomate rosa aporta carnosidad y la sandía un punto refrescante, dando como resultado una versión veraniega del gazpacho tradicional.
Pocas recetas apetecen tanto como este gazpacho de sandía, perfecto para cualquier hora del día.
Tiempo de preparación: 15 minutos + 2 horas de reposo
Ingredientes (4 personas):
- 300 g de sandía
- 700 g de tomate rosa maduro
- 35 g de miga de pan del día anterior, remojada y escurrida
- ½ pepino pequeño
- ¼ de pimiento rojo
- ¼ de diente de ajo sin germen
- 35 ml de AOVE
- 10 ml de vinagre de Jerez
- Sal al gusto
Elaboración:
- Lava y seca los tomates.
- Córtalos en trozos.
- Pela la sandía y retira las semillas.
- Pon en el vaso de la batidora los tomates, la sandía, el pepino, el pimiento, el ajo y la miga de pan, previamente remojada y escurrida.
- Tritura durante 2 o 3 minutos, hasta obtener una mezcla lisa y sin grumos.
- Añade el vinagre de Jerez y sal al gusto. Sin dejar de batir, incorpora el AOVE poco a poco para conseguir un gazpacho bien emulsionado.
- Pasa la preparación a un bol, cúbrelo con film transparente y déjalo enfriar en la nevera durante al menos 2 horas.
- Sirve el gazpacho bien frío en cuencos.
- Coloca en el centro una pequeña guarnición de pepino finamente picado y dados de sandía.
- Decora con unas hojas de menta fresca y, si lo deseas, añade algunas bolitas de sandía para darle un acabado más vistoso.
- Termina con un hilo de AOVE justo antes de servir.
Consejo del chef:
- Utiliza tomates rosa bien maduros y una sandía muy fría para potenciar el sabor y la textura del gazpacho. Si lo preparas con unas horas de antelación, los sabores se integrarán mejor y resultará aún más refrescante.
Crema fría de remolacha y yogur
El sabor terroso y ligeramente dulce de la remolacha encuentra un buen contrapunto en la acidez y cremosidad del yogur. Una crema fría sencilla, vistosa y refrescante que puede prepararse con antelación y servirse bien fría.
Cremosa, refrescante y llena de color, es una alternativa muy apetecible para los días de calor
Tiempo de preparación: 15 minutos y 2 horas de refrigeración
Ingredientes (4 personas):
- 500 g de remolacha cocida
- 300 g de yogur griego natural sin azúcar
- ½ pepino pelado
- ½ cebolleta pequeña
- 1 diente de ajo pequeño sin el germen
- 2 cucharadas de AOVE
- El zumo de ½ limón
- 1 cucharadita de eneldo picado
- 80 ml de agua muy fría (si fuera necesario)
- Sal y pimienta negra al gusto
Para decorar:
- Unas cucharaditas de yogur griego
- Dados pequeños de remolacha cocida
- Dados de pepino
- Pistachos tostados picados
- Ramitas de eneldo fresco
- Un hilo de AOVE
Elaboración:
- Pon en el vaso de la batidora el yogur griego natural, la remolacha troceada, el pepino, la cebolleta, el diente de ajo sin el germen, el AOVE, el zumo de limón y parte del eneldo.
- Tritura durante 2 o 3 minutos, o hasta obtener una crema fina y homogénea.
- Salpimienta al gusto y vuelve a triturar unos segundos para integrar bien los sabores.
- Pasa la crema a un bol, cúbrela con film transparente y déjala enfriar en la nevera durante al menos 2 horas.
- Reparte la crema bien fría en platos hondos o boles.
- Decora con pequeños puntos de yogur griego, unos dados de remolacha y pepino, y espolvorea los pistachos tostados picados.
- Añade unas ramitas de eneldo fresco y termina con un hilo de AOVE.
Consejo del chef:
- Si prefieres una textura más ligera, añade poco a poco agua muy fría y tritura de nuevo hasta conseguir la consistencia deseada.







