Si hablamos de repostería estadounidense, es inevitable pensar en clásicos como el apple pie, el brownie o la cheesecake. Pero estos no son los únicos postres emblemáticos del país: existen muchas otras recetas que también forman parte de su tradición dulce y gozan de una enorme popularidad. Y el peach cobbler está, sin duda, entre ellos. Especialmente durante la temporada de melocotones, ya que esta fruta es aquí la estrella.
¿QUÉ TIPO DE POSTRE ES EL PEACH COBBLER?
Tras este nombre encontramos un postre de melocotones horneados y cubiertos por una masa que queda dorada y crujiente por encima y que está muy ligada a la cocina casera. Por ejemplo, si el Pêche Melba representa la elegancia de la alta cocina francesa, el Peach cobbler está más vinculado a esos dulces sencillos, abundantes, reconfortantes e ideales para compartir.
De hecho, suele presentar cierto aspecto rústico. Y su propio nombre tiene que ver con ello. Según una de las teorías más aceptadas, el término ‘cobbler' podría venir de cobblestones (calles empedradas) en alusión a la forma irregular que adopta la masa de este postre. La cobertura no es una capa lisa, como la de una tarta tradicional, sino que se coloca en forma de montones de masa o galletas (biscuits) una al lado de la otra.
¿CUÁL ES EL ORIGEN DEL PEACH COBBLER?
Según los historiadores gastronómicos, el origen del postre se remontaría a los siglos XVIII y XIX, cuando los colonos británicos llegaron a EEUU. Ellos ya hacían tartas (pies) de frutas cubiertas con masa y, al parecer, esta fue una derivación de aquellas recetas.
Las hacían con frutas diferentes: arándanos, cerezas, manzanas… Pero fueron las tartas de melocotón las que terminaron adquiriendo mayor protagonismo, especialmente en los estados del sur del país, con grandes cultivos de melocotón. Georgia, Carolina del Sur, Alabama…
¿CON QUÉ SE SIRVE EL PEACH COBBLER?
Lo más habitual es servir el peach cobbler templado, recién hecho o después de unos minutos de reposo. En ese momento es cuando mejor se aprecia el contraste de texturas: la parte inferior de la cobertura absorbe parte del almíbar de los melocotones y queda tierna y jugosa, mientras que la superficie se mantiene ligeramente crujiente y dorada.
Por sí solo es un postre delicioso, pero la forma más tradicional de servirlo es acompañado de una bola de helado de vainilla. El contraste entre el cobbler caliente y el helado frío resulta irresistible, ya que el helado se funde poco a poco sobre la superficie, aportando una textura muy cremosa que combina a la perfección con la fruta y la cobertura.
Si prefieres una versión algo más ligera, también puedes servirlo con yogur griego natural, nata ligeramente montada o incluso con crema inglesa (custard), una opción muy popular en algunos países. Cualquiera de estos acompañamientos aporta cremosidad sin restar protagonismo al sabor de los melocotones.
RECETA DE PEACH COBBLER CLÁSICO AMERICANO, PASO A PASO
Vamos ya con la receta paso a paso de este clásico de la repostería estadounidense. Si este verano te animas a ponerte el delantal, es una buena forma de aprovechar los melocotones de temporada y darte así un capricho de lo más goloso.
INGREDIENTES (para una fuente de unos 22x32 cm)
Para el relleno
- 1,5 kg de melocotones maduros
- 170 g de azúcar blanco
- 60 g de azúcar moreno
- 25 g de maicena
- 1 cucharada de zumo de limón
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- ½ cucharadita de canela molida
- Una pizca de nuez moscada (opcional)
- ¼ de cucharadita de sal
- 30 g de mantequilla
Para la cobertura
- 250 g de harina de trigo
- 70 g de azúcar
- 2 cucharaditas de levadura química
- ½ cucharadita de bicarbonato sódico
- ½ cucharadita de sal
- 115 g de mantequilla muy fría
- 180 ml de buttermilk (o leche con una cucharada de zumo de limón)
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
Para el acabado
- 2 cucharadas de azúcar
- ½ cucharadita de canela molida (opcional)
ELABORACIÓN
Los melocotones
-Precalienta el horno a 190 °C con calor arriba y abajo.
-Mientras alcanza la temperatura, pela los melocotones, retira el hueso y córtalos en gajos de aproximadamente un centímetro de grosor.
-Colócalos en un bol amplio y añade el azúcar blanco, el azúcar moreno, la maicena, el zumo de limón, el extracto de vainilla, la canela, la nuez moscada y la sal.
-Mezcla con suavidad hasta que toda la fruta quede bien impregnada y deja reposar la preparación durante unos diez minutos para que los melocotones comiencen a soltar parte de su jugo.
El relleno
- Vierte la mezcla de melocotones en una cazuela y cocina a fuego medio durante cinco o seis minutos, removiendo con cuidado para no romper la fruta. El objetivo es que el azúcar se disuelva, los jugos empiecen a espesarse ligeramente gracias a la maicena y se forme un almíbar brillante, pero sin llegar a cocinar completamente los melocotones.
-Retira la cazuela del fuego, incorpora la mantequilla y remueve hasta que se funda por completo.
-A continuación, vierte el relleno en una fuente de horno previamente engrasada.
La masa de la cobertura
-En un bol grande, mezcla la harina, el azúcar, la levadura química, el bicarbonato y la sal.
-Añade la mantequilla muy fría cortada en dados pequeños y trabaja la mezcla con las yemas de los dedos o con un cortador de masa hasta obtener una textura parecida a unas migas gruesas.
Incorpora el buttermilk junto con el extracto de vainilla y remueve únicamente hasta que todos los ingredientes se integren. No conviene trabajar demasiado la masa; debe quedar espesa, húmeda y algo irregular.
Cubrir el cobbler.
-Con ayuda de una cuchara grande, reparte porciones de masa sobre el relleno de melocotones, dejando algunos huecos entre ellas para que la fruta pueda asomar durante el horneado. No es necesario extender la masa ni cubrir toda la superficie de manera uniforme, ya que el aspecto rústico e irregular es una de las características del auténtico peach cobbler.
-Espolvorea por encima el azúcar mezclado con la canela para conseguir una superficie ligeramente crujiente y con un bonito color dorado.
Horneado
Introduce la fuente en la parte central del horno y hornea durante 45–55 minutos.
El cobbler estará listo cuando la cobertura haya adquirido un intenso color dorado y el relleno burbujee de forma visible por los bordes y entre los huecos de la masa. Si durante los últimos minutos observas que la superficie se dora demasiado, cúbrela ligeramente con papel de aluminio para evitar que se queme.
Servicio
-Saca el peach cobbler del horno y déjalo reposar entre 20 y 30 minutos antes de servirlo. Este tiempo de reposo permite que el relleno termine de espesarse y que los sabores se asienten.
-Sírvelo todavía templado, acompañado de una bola de helado de vainilla, para disfrutar del contraste de texturas y temperatura.









