La ciudad medieval de Alemania donde el tiempo se detuvo hace 600 años, parece de cuento y guarda un sorprendente pasado


Situada en el valle del río Tauber, entre Núremberg y Stuttgart, está considerada una de las ciudades medievales más bellas y mejor conservadas de Europa


Rothenburg ob der Tauber, una de las ciudades medievales más bella de Alemania© Shutterstock
Por: Manena Munar
24 de agosto de 2026 a las 7:30 CEST

Lo mejor para hacerse una idea de cómo es esta localidad del estado de Baviera es subir a la muralla de casi cuatro kilómetros y, desde sus balcones salpicados por las cuarenta y ocho torres históricas que la articulan, echar un vistazo a los tejados picudos y al entramado de madera que definen sus casas. Luego, habrá que bajar por la puerta del Hospital, en la zona sur de la muralla, camino de la iglesia fortificada de St. Wolfgang (ya extramuros), que, rodeada de cuidados jardines, supone un hermoso preludio de lo que está por ver. Es el momento de descubrir Rothenburg ob der Tauber, una de las ciudades medievales mejor conservadas de Alemania y de Europa.

Rothenburg ob der Tauber, una de las ciudades medievales más bella de Alemania. Muralla de casi cuatro kilómetros que recorre la ciudad.© Shutterstock
Muralla de casi cuatro kilómetros que recorre la ciudad.

Un casco histórico de cuento

Camino de la Plaza del Mercado, recorriendo Schmiedgasse, se pasa por esas casas medievales cuyos bajos albergan tiendas acogedoras. De sus fachadas cuelgan farolillos que al anochecer las iluminan con calidez, y rótulos de hierro forjado anunciando talleres, posadas o comercios; en Rothenburg no se permiten carteles publicitarios modernos. Y se comprende el cómo gente de todo el mundo ha elegido para vivir este paraje de Franconia, donde reinan la tranquilidad y el ritmo pausado, las calles mantienen el mismo trazado de hace seiscientos años y la belleza está presente en cada rincón.  

Rothenburg ob der Tauber, una de las ciudades medievales más bella de Alemania© Shutterstock

Hay un escaparate en la medieval Schmiedgasse que llama la atención por las esferas dulces que lo adornan. Dentro del café Diller Schneeballentraüme. Son las célebres bolas de nieve (Schneeballen), especialidad repostera oriunda de Rothenburg, confeccionadas a base de masa quebrada, huevos, mantequilla y que, espolvoreadas con azúcar glas, adquieren el aspecto nevado que explica su nombre.

En el conjunto de la Plaza del Mercado, sobresale el Ayuntamiento, testimonio de los años esplendorosos de Rothenburg como Ciudad Imperial Libre, cuyos estilos arquitectónicos, gótico, renacentista y barroco, hablan de sus diferentes etapas de construcción. 

Rothenburg ob der Tauber, una de las ciudades medievales más bella de Alemania© Shutterstock
Plaza del Mercado y Ayuntamiento.

Desde la cima de su torre, a la que se accede tras subir 220 escalones, se contempla una amplia panorámica del valle y la ciudad, y se observan los tres relojes de la Taberna de los Concejales (hoy Oficina de Turismo). También se escucha, cercano, el tañer de las campanadas cuando, al punto de las horas, acompañan la salida de esas figuras del reloj autómata destinadas a recrear el Meistertrunk (Trago Magistral).

No se debe dejar la Plaza del Mercado sin hacerle una foto a la fuente renacentista de San Jorge, que data del siglo XV y es una de las mayores de Alemania. Entre las otras cuarenta fuentes repartidas por la ciudad, la de Herrenbrunne, coronada por una sirenita de dos colas y una magnífica representación del Renacimiento tardío, es una de las más queridas por los vecinos de Rothenburg. 

Rothenburg ob der Tauber, una de las ciudades medievales más bella de Alemania© Shutterstock
Fuente renacentista de San Jorge.

Entre otras construcciones cercanas a la Plaza del Mercado, sobresalen las torres de Jacobskirche. Iglesia que, si nació como católica en el s. XV, hoy es un templo protestante que aún conserva el retablo de la Santa Sangre de Tilman Riemenschneider, representando la Última Cena. Su órgano bilateral es uno de los más grandes de la región y, si resuena durante todo el año, aumenta los conciertos durante Adviento.

En Rothenburg siempre es Navidad

Durante Navidad, la plaza también disfruta de su papel protagonista cuando se viste de luces, de adornos navideños y puestecillos que llevan aromas de vino caliente (Glühwein) y bolas de nieve (Schneeballen) y que venden encantadores objetos navideños. 

Sin embargo, no hace falta que sea invierno para disfrutar de Navidad en Rothenburg, gracias a 

Rothenburg ob der Tauber, una de las ciudades medievales más bella de Alemania
Käthe Wohlfahrt-Weihnachtsdorf, la tienda donde siempre es Navidad.

En la misma Herrngasse se encuentra el emblemático Hotel Eisenhut (hotel-eisenhut.de), cuyas cuatro casas patricias, de los siglos XV y XVI, han alojado a personajes célebres. Entre ellos, Willy Brant, Winston Churchill, Burt Lancaster o la reina Silvia de Suecia. Su última rehabilitación tuvo lugar en 2022, cuando se convirtió en un moderno hotel con todas las comodidades del siglo XXI. Aun así, el Hotel Eisenhut recrea el ambiente de la Edad Media y guarda espacios recoletos como su biblioteca Pilmer, donde leer en silencio saboreando un vino de Franconia, el restaurante Agnes Stüberl, un bastión de cocina tradicional nombrado en honor a la abuela de los propietarios, o la terraza al aire libre con vistas a la ciudad, idónea para tomar el aperitivo. 

De la Navidad a un museo del crimen

En apenas dos pasos se pasa del museo mágico de Navidad al inquietante Museo del Crimen Medieval, uno de los más singulares de Alemania. Si su nombre evoca instrumentos de tortura, máscaras de la vergüenza y todo tipo de inventos espantosos para castigar y humillar a los condenados, su enfoque principal es exponer la evolución del derecho y los sistemas judiciales, mostrando cómo se impartía justicia desde la Edad Media hasta el s. XVIII. Tampoco faltan las escobas y otros objetos relacionados con el simbolismo de las brujas.

Rothenburg ob der Tauber, una de las ciudades medievales más bella de Alemania© Manena Munar
Sala dedicada a la Segunda Guerra Mundial en el Museo de Rothenburg.

Otra visita ineludible es el Museo de Rothenburg, ubicado en un antiguo convento de monjas dominicanas que, más tarde, sirvió de almacén de grano y en 1936 recuperó su razón de ser, convertido en museo de la ciudad. Guarda valiosas piezas religiosas, como la escultura en piedra de Moisés, y se exponen armas de la ciudad imperial que fue Rothenburg desde 1274 hasta 1803. El museo destina también una de sus salas a informar sobre la etapa en que la propaganda nazi presentaba a Rothenburg como modelo de ciudad alemana y presenta documentación y fotografías sobre la destrucción del 40% del casco antiguo durante la Segunda Guerra Mundial, tras el bombardeo aéreo del 31 de marzo de 1945.

 ¿La casa de Gepetto y Pinocho?

No cabe duda de que uno de los rincones más cautivadores de la ciudad es el de la pequeña plaza Plönlein, donde se bifurcan las calles Siebersturm, a la izquierda, y Kobolzeller, a la derecha. En el centro queda la coqueta y famosa casa amarilla de entramado de madera. Dicen de ella que inspiró a Disney a la hora de imaginar el pueblo y la casa de Gepetto, en la película Pinocho.

Rothenburg ob der Tauber, una de las ciudades medievales más bella de Alemania© Shutterstock
La famosa casa amarilla de Rothenburg ob der Tauber está en el rincón conocido como Plönlein.

Al caer la tarde, es el momento de salir de la muralla por Burgtor, la puerta del castillo, y descubrir los bellos jardines Burggarten que ocupan el lugar del antiguo castillo rojo, destruido por un terremoto en 1356, y donde se encuentran las ocho figuras de arenisca de los siglos XVII y XVIII, representando las cuatro estaciones del año y los cuatro elementos. Asomarse al mirador y desde allí contemplar la preciosa vista del valle del río Tauber con los viñedos en sus laderas y el conjunto medieval de Rothenburg. 

Cenar en el restaurante Alter Keller es disfrutar de la tradición gastronómica de Franconia dentro de un marco tradicional revestido en madera, alumbrado por cálidos quinqués y con la típica estufa de azulejos (kachelofen) que recuerda a las antiguas tabernas medievales. A la mesa salen los platos más representativos de la región, como son la paleta de cerdo asada a fuego lento, acompañada de bolas de patata, un crujiente codillo de cerdo asado, platos de venado o ese exquisito salmón que lleva una patata asada con crema agria de guarnición. 

Rothenburg ob der Tauber, una de las ciudades medievales más bella de Alemania© Manena Munar
Restaurante tradicional Altfraenkische Weinstube.

Los vinos regionales son una excelente opción para regar las suculentas viandas, como también lo es una buena jarra de la cerveza Hacker Pschorr. Y de postre, bien el pastel de manzana (apfelstrudel) con helado o alguna de sus amorosas tartas caseras. Otra excelente alternativa podría ser la cocina tradicional francona del hotel-restaurante Altfraenkische Weinstube (altfraenkische.de).

Cerrar el día con un sereno medieval

Una bonita forma de dar por terminada la jornada en Rothenburg sería de la mano de quien representa al antiguo sereno, Nachtwächter, cuando en época medieval recorría la ciudad haciéndose cargo del bienestar nocturno de sus habitantes. Deambulaba por las calles, apenas alumbradas por farolillos de aceite o antorchas, con su propia linterna de aceite, una lanza y un cuerno, comprobando que las puertas estuvieran cerradas, alertando de los posibles ladrones y anunciando las horas, acompañado del sonido del cuerno o de la campana.

Rothenburg ob der Tauber, una de las ciudades medievales más bella de Alemania© Shutterstock
Nachtwächter, el antiguo sereno que hoy hace visitas a la ciudad.

Lo que en tiempos fue una necesidad ahora se ha vuelto una representación turística e histórica. El más conocido de los serenos es Hans Georg Baumgartner, quien lleva décadas representando al Nachtwächter. Baumgartner habla en primera persona y cuenta anécdotas y leyendas sobre la cotidianidad medieval o la guerra de los Treinta Años. El guardián simbólico de las noches de Rothenburg es una figura que no solo se mantiene viva, sino que ha pasado a ser uno de los atractivos más seductores de la ciudad.

CONSEJOS PARA TU VIAJE

Cómo llegar a Rothenburg

Una opción es volar a Núremberg y desde allí coger un tren, en un trayecto de hora y media. Otra opción es hacerlo vía Stuttgart y luego tomar el tren que tarda dos horas y media, o vía Fráncfort y desde allí, el tren a Rothenburg en un trayecto de tres horas.

Rothenburg ob der Tauber, una de las ciudades medievales más bella de Alemania
Rothenburg desprende belleza en cada rincón.

A un par de horas

Visitar Stuttgart, capital de la región vitícola de Wurtemberg, y sede de los fascinantes museos Mercedes y Porsche. También Núremberg, ciudad donde se celebraron los rallies del Partido Nazi que hoy testimonian su Centro de Documentación y los famosos juicios de Núremberg, en el Palacio de Justicia. La ciudad cuenta con un centro medieval importante y es famosa por sus típicas salchichas, el pan de especias y la cerveza de Franconia.

Fiestas a tener en cuenta

Entre las fiestas tradicionales de Rothenburg están El Trago del Alcalde, que tiene lugar el fin de semana de Pentecostés (finales de mayo, principios de junio) y las Fiestas de la Ciudad Imperial a comienzos de septiembre, cuando la población se viste de medievo. El mercadillo de Navidad se monta a finales de noviembre y es uno de los más antiguos de Franconia.

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