Al rey Harald de Noruega, en el trono desde 1991, le ha llegado el final de los finales. El soberano que bromeó con su propia muerte y ha cumplido con su palabra hasta el final ha fallecido después de que el pasado 17 de agosto ingresara en el hospital por una enfermedad de la sangre. Al dolor por su pérdida le sigue la proclamación de su único hijo varón como nuevo jefe del Estado: el príncipe heredero Haakon Magnus abre una nueva era y se convierte en el rey Haakon VIII. Igual que sus antepasados de la Noruega independiente, el nuevo rey llega al trono pasados los cincuenta años y con una larga trayectoria como regente. Siempre se ha mostrado como una persona empática y sensible, procura que la vida institucional no le pase factura a la vida familiar, ha hablado de sus sentimientos, dicen que es un hombre confiado y reflexivo, le preocupa estar a la altura de su padre y a pesar de las crisis reputacionales de los últimos tiempos, la prensa noruega lo ha llamado en varias ocasiones "Haakon, el sensato".
La infancia de Haakon como príncipe heredero
Hijo de los reyes Harald y Sonia de Noruega, el nuevo soberano nació en Oslo el 20 de julio de 1973 y no le habría tocado reinar de no ser porque entonces el varón tenía preferencia sobre la mujer en cuestiones dinásticas. Así que, aunque nació dos años después que su hermana, la princesa Marta Luisa, sobre él recayó el futuro de la Casa Real y de su dinastía. "¿Cuándo lo noté? ¿Que nací en un papel especial? En el jardín de infancia no, pero en la escuela ya comprendí que era diferente", recordaba el rey Haakon en una biografía que se publicó en el año 2023 con motivo de su 50º cumpleaños. Entre otras cosas, contó cómo la imposibilidad de "mezclarse con la multitud" le llevó a ser irascible y a explotar ante contratiempos sin importancia, como perder una carrera deportiva. "Ser un príncipe era una fuente de problemas, no una ventaja. Cuando era niño, todo esto era un inconveniente, un obstáculo para las buenas relaciones", explicó entonces el nuevo rey.
El punto de inflexión: la muerte de su abuelo, el rey Olav
A Haakon su primera gran transición le llegó con 17 años cuando murió su abuelo: Olav V, un rey extremadamente popular, de carácter sencillo, firme y todo un referente por haber participado activamente junto a su padre, Haakon VII, en la defensa de las instituciones noruegas durante la Segunda Guerra Mundial. Ese 17 de enero de 1991, en el que al rey Olav, de 87 años, le dio un infarto al corazón en su residencia de Holmenkollen, el nuevo rey perdió mucho más que a un abuelo, perdió el margen de libertad que le proporcionaba ser el heredero del heredero y comprendió -así lo desveló en su biografía- que el resto de su vida estaría marcada por el deber.
¿Cuál es la formación del nuevo Rey?
Como a la mayoría de soberanos de su generación, a Haakon de Noruega se le diseñó una formación a medida en los centros más prestigiosos: se graduó en la Academia Naval de Bergen, se licenció en ciencias políticas en la Universidad de California en Berkeley y cursó una maestría de comercio internacional en la London School of Economics and Political Science. Tampoco faltaron en su currículum las pasantías en las Naciones Unidas, ni los cursos de formación en el Ministerio de Asuntos Exteriores. Mientras, el entonces heredero, impulsaba iniciativas que le conectaran con sus propios intereses: el medioambiente, el mar, el deporte y el aire libre. Amante del surf (que a menudo ha practicado en España) y del esquí, siempre que podía se embarcaba en algún tipo de expedición con fines humanitarios, deportivos o reales como fue la vistosa expedición polar que hicieron los tres herederos nórdicos de su generación: Haakon de Noruega, Federico de Dinamarca y Victoria de Suecia.
La polémica llegada de Mette-Marit a la vida de Haakon
Todo fue, más o menos, por el carril establecido: Haakon de Noruega, igual que le ocurrió a Felipe VI, disfrutó del anonimato de estudiar en los Estados Unidos y de entablar relaciones que nadie conoció, pero todo cambió con la llegada de este milenio y de Mette-Marit Tjessem Høiby a su vida. Entonces Haakon descubrió una presión que nunca antes había experimentado. Los inicios con la mujer de su vida fueron fuertemente criticados, especialmente en ambientes monárquicos y por la jerarquía eclesiástica, sin olvidar que hasta el año 2012, que se aprobó la separación entre Iglesia y Estado, el rey Harald era la máxima autoridad de la Iglesia Luterana Noruega. Para estos sectores no fue fácil aceptar que el futuro rey se casara con una madre soltera, además el padre de su hijo había tenido "problemas con la justicia"; para otros, el problema derivaba de que no tenía formación o una trayectoria profesional que valoraran como un activo, como es el caso de la mayoría de consortes de su generación. Incluso la tía de Haakon, la princesa Ragnhild, hermana mayor de Harald y fallecida en el año 2012 criticó este matrimonio públicamente.
Vivieron juntos antes de casarse
La complicada situación provocó que el entonces príncipe heredero llorara de impotencia en una oficina del Ministerio de Asuntos Exteriores y finalmente optó por ser él mismo quien forzara las cosas, para escándalo nacional, Haakon se fue a vivir con Mette-Marit a un apartamento. Esa fue su forma de demostrar que iba en serio, la historia se repetía. Al rey Harald le costó diez años que su padre, Olav V, y el Parlamento noruego aprobaran su relación con Sonia, que no era bien vista porque no era de la realeza, ni siquiera de la aristocracia. Entonces Harald lo tuvo claro: "Si el país me necesita, aquí estoy, pero con Sonia a mi lado". Padre e hijo, Harald y Haakon, contaban con una baza a su favor: ser el único hijo varón del rey. Haakon además tenía la seguridad de tener a sus padres, los reyes de Noruega, de su parte.
Un amor con la princesa Mette-Marit a prueba de todo
La unión entre los príncipes Haakon y Mette-Marit, que tanto fue criticada en sus inicios, se ha ido fortaleciendo con las décadas y con las dificultades a las que se ha ido enfrentando. Cuando el ahora Rey cumplió 50 años, contó en la biografía Haakon: historias de un heredero al trono, la presión que sufrieron cuando comenzaron a convivir y el flechazo que sintió cuando vio a la mujer de su vida por primera vez en un bar en el festival de rock Quartfestivalen de Kristiansand. "Ella era como una luz. Fue como si una luz entrara en la habitación. Dijo 'Hola' y luego se fue. Me causó una gran impresión. Así recuerdo nuestro primer encuentro. Mette no lo recuerda así. Recuerdo momentos, pero no siempre los pongo en orden cronológico. Lo que puedo decir con certeza es que estaba fascinado y que me fascinaba aún más cuando hablábamos". Tras unos años de calma, la reputación de Mette-Marit volvió a estar en entredicho en 2026 cuando salió a la luz la amistad tan cercana que mantenía con el magnate Jeffrey Epstein. Unas revelaciones que llegaron mientras avanzaba la fibrosis pulmonar crónica de la Princesa. Entonces, Haakon optó por anteponer públicamente el cuidado de su mujer, algo especialmente llamativo teniendo en cuenta su posición de heredero. Ese apoyo volvió a visualizarse todavía de forma más potente cuando Mette-Marit concedió una entrevista en televisión para aclarar sus vínculos con Esptein. No dio la entrevista sola, a su lado, Haakon sosteniéndola en uno de sus momentos más delicados como Princesa.
También Haakon fue el gran pilar de su mujer cuando, simultáneamente al escándalo del Caso Epstein, se encontraba en un momento de gran vulnerabilidad física que hacía plantearse un trasplante de pulmón, como así fue. Haakon dejó a un lado sus asuntos oficiales para centrarse en cuidar a su esposa y se volcó en su cuidado.
Así habla de su heredera, la princesa Ingrid
La boda de Haakon y Mette-Marit (que tuvo que pedir perdón públicamente por su "salvaje" pasado) se celebró el 25 de agosto de 2001 en la Catedral de Oslo. La pareja se asomó al balcón del Palacio Real con el hijo de ella, Marius Borg Høiby, un niño de cuatro años que desde ese momento se convertía en familia del rey, que no en Familia Real. Después nacieron la princesa heredera, Ingrid Alexandra.
Un heredero que habla claro
Conviene pararse en esta frase: "El precio es ligeramente mayor si elige algo diferente a lo que la gente espera". Pocos herederos han hablando así de claro sobre el coste que supone elegir entre lo que uno quiere y lo que esperan de uno o, lo que es lo mismo, elegir entre lo conveniente para la institución o lo que desea el ser humano. Ahora, como jefe de la Casa Real noruega, también le toca recoger ese testigo y ya sabe lo que es porque lo vivió al escoger a la madre de sus hijos y también cuando tuvo (según él con un nudo en el estómago) que dirigir el proceso en torno al papel de su única hermana dentro de la institución. Hay que recordar que Marta Luisa de Noruega ya no representa a la Casa Real, una medida que se tomó para que pudiera seguir su vida libremente al lado de Durek Verrett y, sobre todo, emprender unos negocios que estaban resultando muy polémicos y afectando negativamente a la imagen de la Corona.
La condena de Marius Borg que no supuso una ruptura familiar
Lo que más puso contra las cuerdas al príncipe Haakon como heredero fue, sin duda, el caso Marius Borg, quien ha sido condenado a cuatro años de prisión por más de una treintena de delitos, entre ellos violaciones, maltrato a una expareja, agresiones y amenazas. Lejos de suponer una ruptura familiar y aunque no hubo apoyo institucional, lo cierto es que nunca lo abandonó en la esfera personal. Así, tendrá que ser un Rey capaz de separar una vida familiar complicada de la Corona. Marius siempre será parte de su familia, aunque no forme parte de la Casa Real.
Así se presenta el nuevo Rey al mundo
Por otro lado, analizar cómo el rey se presenta ante el mundo también dice mucho de su forma de ser. Entre sus retratos no falta el típico con todos sus galones como general del Ejército, almirante de la Armada o general de la Fuerza Aérea, sin embargo, lleva años abriendo su álbum privado, el de sus vacaciones familiares o el de sus escapadas deportivas. Para la portada de su biografía -en la que el figura como coautor y que sigue la línea de las que hizo el rey Harald- escogió casi un primerísimo primer plano: el que mira de frente con una amplia sonrisa, muestra algunas arrugas, bastantes entradas y barba de varios días; tiene facilidad para transmitir emociones, su expresión es cercana y con frecuencia le brillan los ojos.
Regente antes que Rey
La longevidad y su resistencia a romper su palabra, la que dio al convertirse en rey en 1991, provocaron que el rey Harald se ausentara en numerosas ocasiones de la vida pública durante el final de su reinado. Esa situación normalizó la presencia del nuevo rey en todas las esferas de la vida institucional, incluso durante el acto más relevante que la Constitución noruega reserva al soberano, la Apertura del Parlamento. De cara al exterior, Haakon VIII llega al trono después de haber encabezado multitud de delegaciones noruegas en el extranjero con el fin de promover los intereses comerciales, culturales o de investigación. Sin olvidar que uno de sus retos es que el desarrollo tecnológico y empresarial de su país no esté reñido con la protección del medio ambiente. Pero también llega en un momento difícil: hereda la Corona de su padre, un Rey que ha sido enormemente respetado, tras la condena a Marius Borg, la crisis de Mette-Marit por Epstein y su trasplante pulmonar y en un momento en el que la popularidad de la monarquía ha sufrido un descenso.
Haakon, el Rey 'sensato'
La prensa noruega le ha calificado de "sensato" en varias ocasiones, pero solo el tiempo dirá con que apodo pasa a la historia. Usando una frase del propio rey Haakon, una que le dice a su hija Ingrid cuando se enfrenta a dilemas con su papel de heredera: "A menudo las cosas encajan si les das tiempo". Ahora comienza el tiempo de Haakon VIII. o
















