Patry Jordan dio a luz a su hija Sia hace poco más de dos semanas y el posparto, después de una cesárea programada a causa de un embarazo complicado, no está siendo fácil. "Las mamás post cesárea me entenderán… Te conviertes en mamá y, de repente, tareas básicas parecen un reto: no puedes levantar peso, estirarte bien, estar mucho rato de pie… y hasta coger a tu bebé se hace difícil", comenta la creadora de contenido en sus redes sociales. Esta situación le ha dado pie a una reflexión muy importante que puede servir de ejemplo a otras muchas mujeres que han dado a luz recientemente: "Ahí te das cuenta de lo importante que es elegir bien a la persona que tienes al lado. Porque en momentos así necesitas a alguien que no solo 'esté' sino que te sostenga de verdad. Que te ayude, te cuide, te acerque al bebé y te diga: 'descansa, yo me encargo'. Porque después del parto, la mamá también necesita ser cuidada".
Hemos hablado con el psicólogo sanitario Andrés Montero, director de Ethos Psicólogos, acerca del papel clave de la pareja en el posparto de toda mujer y de la influencia que esa figura ejerce tanto en el bienestar de la madre como en el del bebé. Montero detalla qué hacer para apoyar a la mamá y al recién nacido como necesitan.
La pareja no debería esperar a que la madre le diga constantemente lo que necesita. Lo ideal es observar, anticiparse y estar pendiente de sus necesidades emocionales y prácticas.
¿Cuál es o cuál debería ser el papel de la pareja en el posparto de la madre?
La pareja debería tener un papel de sostén, corresponsabilidad y protección del bienestar físico y emocional de la madre. Esto implica asumir todas o la mayor parte de las cargas domésticas, burocráticas y familiares que sea posible, además de colaborar en el cuidado del bebé y de la propia madre.
No debemos olvidar que una mujer que ha pasado por una cesárea se está recuperando de una intervención quirúrgica, con todo el dolor y las limitaciones físicas que ello conlleva.
Además de los cuidados al bebé, ¿qué apoyo emocional necesita de su parte la madre?
La pareja no debería esperar a que la madre le diga constantemente lo que necesita. Lo ideal es observar, anticiparse y estar pendiente de sus necesidades emocionales y prácticas. Hay una frase que resume muy bien este apoyo: "No tienes que poder con todo, yo me ocupo".
Tras una cesárea, algunas mujeres pueden experimentar culpa, tristeza o incluso sensación de fracaso porque el parto no ha sido como lo habían imaginado. En esos casos, frases como "entiendo que esto está siendo duro", "estoy contigo", "lo estás haciendo bien" o "vamos paso a paso" suelen resultar muy reconfortantes.
La creadora de contenido afirma que, "en momentos así, necesitas a alguien que no solo 'esté', sino que te sostenga de verdad". ¿Esto qué implica?
Se puede resumir en dos palabras: escucha activa y acción. No basta con estar físicamente presente. La madre necesita sentirse escuchada, comprendida y acompañada, pero también necesita ayuda práctica y real en el día a día.
¿Cómo influye el apoyo de la pareja en la recuperación emocional tras el parto?
El apoyo de la pareja es fundamental. La madre siente dolor físico, duerme poco, se está adaptando a una nueva realidad, atraviesa cambios hormonales importantes y sigue recuperándose físicamente. Sentirse acompañada, cuidada y liberada de determinadas obligaciones facilita que pueda centrarse en su recuperación y en el vínculo con su bebé.
Además, este apoyo suele repercutir positivamente tanto en la relación con el hijo como en la propia relación de pareja.
¿Por qué algunas madres se sienten solas en el posparto incluso estando acompañadas?
Porque muchas veces todo el mundo pregunta por el bebé y muy pocas personas preguntan cómo está ella. Si además tiene que pedir ayuda constantemente, supervisarla o insistir para recibirla, no se siente sostenida, sino sobrepasada y agotada.
A esto se suman pensamientos frecuentes como: "No debería quejarme", "otras mujeres lo hacen mejor", "si digo esto pensarán que soy mala madre" o "debería estar feliz las 24 horas del día". Muchas mujeres callan estas emociones por miedo a ser juzgadas o a preocupar a los demás, y eso incrementa la sensación de soledad emocional.
No basta con estar físicamente presente. La madre necesita sentirse escuchada, comprendida y acompañada, pero también necesita ayuda práctica y real en el día a día.
¿Por qué cuidar a la madre también es una forma de cuidar al bebé?
Porque el bebé ha establecido un vínculo con su madre durante meses antes incluso de nacer. Si la madre está más descansada, más sostenida emocionalmente y menos agotada física y mentalmente, tendrá más recursos para atender las necesidades del bebé, favorecer el vínculo afectivo y responder mejor a sus cuidados diarios. Cuidar a la madre es, indirectamente, cuidar también al bebé.
¿Qué impacto psicológico tiene para una mujer sentirse limitada en tareas básicas después de una cesárea, como describe Patry Jordán?
Cuando una mujer necesita ayuda para levantarse, caminar, coger al bebé, ducharse, vestirse o realizar tareas básicas, puede aparecer una sensación muy intensa de vulnerabilidad. De repente, actividades que antes hacía sin pensar se convierten en un esfuerzo importante. Esto puede afectar a la autoestima, al sentido de autonomía y a la percepción de control sobre su propia vida.
¿Existen diferencias desde el punto de vista emocional entre un posparto tras cesárea y uno tras parto vaginal?
La principal diferencia es que, tras una cesárea, la recuperación quirúrgica puede hacer que la madre se sienta más limitada precisamente en un momento en el que desea cuidar de su bebé con total libertad.
En cualquier caso, no existe un parto emocionalmente fácil por definición. La diferencia no está únicamente entre cesárea y parto vaginal, sino entre una experiencia vivida con seguridad, apoyo y respeto o una experiencia vivida con miedo, soledad y sensación de pérdida de control.
¿Cómo distinguir entre un proceso natural y señales de alerta de un posible trastorno emocional?
En el posparto no hay que alarmarse por cualquier emoción difícil, pero tampoco debemos normalizar que una madre se sienta hundida, aterrada o incapaz de funcionar. La clave está en la intensidad, la duración y el impacto que esos síntomas tienen sobre su vida diaria.
Si el bajón emocional de los primeros días mejora progresivamente, suele formar parte del proceso normal de adaptación. Sin embargo, si dura más de dos semanas, empeora o limita significativamente la vida cotidiana, es recomendable consultar con un profesional sanitario o de salud mental. La presencia de pensamientos de hacerse daño, de hacer daño al bebé, desconexión de la realidad, delirios, alucinaciones, confusión intensa o conductas muy desorganizadas requiere valoración profesional urgente.
¿Qué efecto tiene que figuras públicas como Patry compartan estas dificultades? ¿Puede ayudar a otras mujeres o también generar presión?
Cuando una figura pública habla de las dificultades del posparto, puede ayudar a muchas mujeres a sentirse menos solas y a comprender que determinadas emociones forman parte de una experiencia compartida. Sin embargo, su vivencia no debería convertirse en un modelo con el que compararse. Cada mujer, cada parto y cada recuperación son diferentes.
A una madre que se está recuperando de una cesárea conviene recordarle algo muy importante: no está fallando, se está recuperando. Cuidarse y pedir ayuda no la convierte en peor madre. Al contrario, le permite estar mejor para ella misma y para su bebé. Madre feliz y descansada, bebé feliz, pareja feliz.






