Ondas de choque y otros tratamientos no invasivos para recuperar tu suelo pélvico en el posparto, según la fisioterapeuta Sara Esparza


El embarazo y el parto suponen una prueba de fuego para el suelo pélvico. Prepararlo antes y durante la gestación y restaurar en el posparto los daños que ha sufrido es la mejor intervención. ¿Qué posibilidades hay?


Sara Esparza, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico© Policlínica Gipuzkoa
5 de junio de 2026 a las 15:03 CEST

El suelo pélvico puede ser uno de los grandes perjudicados del embarazo y el parto en muchas mujeres. Es un conjunto de músculos que sostiene a los órganos de la pelvis y que participa en funciones tan esenciales como el control urinario y fecal y tiene influencia en las relaciones sexuales, ya que, cuando no está bien, la mujer puede sentir dolor. 

¿Cómo hay que prepararse durante la gestación para que el suelo pélvico sufra lo menos posible? ¿Qué técnicas hay para solventar las dificultades que pueden aparecer durante el posparto? Hablamos de todo ello con Sara Esparza, fisioterapeuta responsable de la Unidad de Suelo Pélvico de Policlínica Gipuzcoa.

Con las ondas de choque podemos trabajar a distintas profundidades hasta alcanzar 11 centímetros de profundidad a través de la piel, de fuera a dentro, algo que antes no era posible, para normalizar el tono del periné en el posparto

Sara Esparza, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico

Por qué es tan importante preparar el suelo pélvico en el embarazo

"Durante el embarazo se producen una serie de cambios fisiológicos en la mujer, a nivel pélvico, postural, perineal y abdominal, que pueden desembocar a medio o largo plazo en diversas disfunciones como son la incontinencia urinaria, los dolores pélvicos y de espalda, una diástasis abdominal (separación de los músculos abdominales) y diversos tipos de hernias (abdominales, prolapsos, discales…)", advierte la especialista.

Por ello, la prevención juega un papel fundamental. Durante el embarazo hay que preparar la pelvis "mediante la realización de ejercicios, posturas y movilizaciones que nos aseguren la buena ampliación de la pelvis".  ¿El resultado? "Así se evitan la mayoría de dolores sacroilíacos, se facilita el encajamiento del bebé en la pelvis, y se evita que el abdomen deba distenderse más de lo debido para asumir el crecimiento del útero (si la pelvis está bloqueada)", detalla.

Con respecto al periné, que es el conjunto de músculos que revisten a la pelvis por debajo, "trabajar la elasticidad, el tono y la contractilidad del periné puede contribuir a limitar la necesidad de realizar episiotomías, evitar desgarros y prevenir posibles problemas de incontinencia, estreñimiento o perturbaciones sexuales a corto, medio y largo plazo tras el parto". 

Desde el primer trimestre se puede empezar con ejercicios de suelo pélvico que trabajen la contracción y la relajación rápida (denominados fásicos), ejercicios de contracción mantenida (ejercicios tónicos), y otros para tonificar la zona y para cuidarla en caso de esfuerzos.

Fisioterapeuta con una paciente embarazada haciendo ejercicios de suelo pélvico© Getty Images

Cuando hay problemas en el posparto

“Las pérdidas de orina, la dificultad para retener gases o heces o el dolor en las relaciones sexuales no son normales y deben ser valoradas por un profesional”, insiste Sara Esparza. Sin embargo, por el momento de especial vulnerabilidad, agotamiento y estrés que el posparto supone para muchas mujeres, no se consulta lo suficiente cuando aparecen estas dificultades.

Son problemas que, al margen del embarazo y el parto, pueden verse empeorados si la mujer tiene otras condiciones como estreñimiento crónico, haber practicado deportes de impacto o tener un trabajo que implique cargas y aumento de la presión abdominal. 

Lo ideal es que, pasada la cuarentena, se lleve a cabo una valoración abdominal, perineal, pélvica y postural. "Para ello se realizan una serie de mediciones y exploraciones visuales, manuales e instrumentales con ayuda de ecografía, manometría, la electromiografía de superficie o la pelvimetría, de gran utilidad para valorar el tipo de recuperación más indicada en cada caso", aclara la experta de Policlínica Gipuzcoa.

Fisioterapeuta con un tratamiento de radiofrecuencia para el suelo pélvico en el posparto© Getty Images

Novedades no invasivas en el tratamiento del suelo pélvico

Además de las técnicas de entrenamiento muscular perineal y las técnicas de recuperación posparto posturales, como la gimnasia abdominal hipopresiva, en los últimos años se han incorporado muchas tecnologías que tratan el suelo pélvico de forma muy efectiva y no invasiva. Entre ellas están las siguientes, como detalla la fisioterapeuta:

  • Ondas de choque focales extracorpóreas: Permite actuar en profundidad sobre los tejidos, sin necesidad de introducir dispositivos, pues se aplica desde el exterior y es indolora. “Con las ondas de choque podemos trabajar a distintas profundidades hasta alcanzar 11 centímetros de profundidad a través de la piel, de fuera a dentro, algo que antes no era posible. Esto nos permite mejorar la calidad del colágeno y la elastina, aumentar la circulación y normalizar el tono tanto del periné como de la musculatura abdominal", señala. Además, mejoran el estado de cicatrices y la tonificación abdominal, entre otras funciones.
  • Radiofrecuencia: Es una corriente de alta frecuencia que mejora la calidad del tejido y del colágeno y la elastina, "permitiéndonos así facilitar el cierre vulvo vaginal, el estado de las posibles cicatrices (desgarros, episiotomía, cesárea), la normalización del tono del suelo pélvico y la mejora de la firmeza abdominal", explica Sara Esparza. "La paciente percibe una sensación de calor agradable y es muy bien tolerada". 
  • Electroestimulación: "Permite realizar una activación pasiva o activo-asistida de la musculatura que ha podido quedar debilitada. Las mujeres perciben que sus músculos se contraen al paso de la corriente".
  • Biofeedback: Se utiliza para que la mujer comprenda cómo tiene que realizar los ejercicios de manera óptima. "La paciente observa en una pantalla cómo aumenta la señal electromiográfica o de presión, cuando realiza los ejercicios. También se puede realizar con visión ecográfica".
  • Neuromodulación: Se aplican microcorrientes de baja frecuencia y baja potencia, con el objetivo de "regular el funcionamiento eléctrico de estructuras musculares y viscerales, con mucha evidencia en las disfunciones de vejiga, vejiga hiperactiva, incontinencia fecal de urgencia…", concluye Sara Esparza.