Posparto

El posparto de Ana Peleteiro, explicado por una ginecóloga: "No tenemos que centrarnos solo en las hormonas"


La atleta ha compartido cómo está viviendo las primeras semanas de vida de su bebé y, sobre ello, hemos hablado con una ginecóloga


Ana Peleteiro con su segundo hijo, León© apeleteirob
19 de julio de 2026 a las 15:01 CEST

Cuando hablamos de posparto, lo primero que viene a la mente son noches sin descanso, vaivén emocional, entuertos, dolores de cesárea… Pero no todas las mujeres lo viven así; para muchas se trata de una etapa bonita, de disfrute y conexión con el bebé. Buen ejemplo de ello es Ana Peleteiro, que asegura que "para nada" está teniendo un mal posparto, "sino todo lo contrario". Sí que reconoce que ha tenido uno o dos momentos de estar triste, relacionados con el hecho de que su bebé, León, que nació el pasado 1 de julio, es "un niño tan especial, tan bonito y tan bueno", que a veces lo mira y siente una pena enorme porque probablemente no tenga más hijos. "Pero la realidad es que la mayor parte del tiempo estoy feliz y agradecida por el posparto que estoy viviendo y, sobre todo, por lo fácil que está siendo".

Definir como "fácil" el posparto es algo que muchas otras recién estrenadas mamás ven como algo muy lejano (en muchos casos, imposible). ¿Cómo conseguirlo? La Dra. Marta Sánchez-Dehesa, ginecóloga y jefe del equipo de Ginecología y Obstetricia del HM IMI Toledo y directora de la Unidad de Reproducción del HM Fertility Center de Toledo (reproduccionasistidatoledo.es), nos da las claves para llegar a ese punto. La doctora analiza qué puede haber influido en la atleta gallega para vivir de esta manera tan idílica los primeros meses de vida de su bebé, pero también hace hincapié en un aspecto muy importante: no hay que culpabilizar a la madre si no lo vive así porque influyen muchos factores que se escapan de la mano de quien ha dado a luz. Hemos hablado con ella y nos explica cuáles son esos factores.

Cuando la madre se encuentra tranquila, segura y emocionalmente estable, suele responder de forma más tranquila a las necesidades del recién nacido.

La Dra. Marta Sánchez-Dehesa, ginecóloga y jefe del equipo de Ginecología y Obstetricia del HM IMI Toledo

Nos solemos centrar en los aspectos negativos del posparto, pero Ana Peleteiro ha afirmado que lo está llevando muy bien, que se siente agradecida por lo fácil que está siendo. ¿Qué papel juegan las hormonas en ese bienestar durante el posparto?

Aunque solemos hablar de las dificultades del posparto, también es importante normalizar que muchas mujeres viven esta etapa con una situación de bienestar. Las hormonas tienen un papel importante. Tras el parto se produce un descenso brusco de estrógenos y progesterona, pero al mismo tiempo aumentan la oxitocina y la prolactina, sobre todo si se da lactancia materna. La oxitocina favorece el apego, la calma y la conexión emocional con el bebé, mientras que la prolactina también contribuye a la conducta de cuidado y sensación de tranquilidad.

Pero no tenemos que centrarnos solo en las hormonas, ya que la personalidad de la madre junto con el apoyo familiar, un buen descanso, la ausencia de complicaciones durante el embarazo y el parto, y las expectativas realistas sobre la maternidad son factores que influyen tanto o más en cómo se vive esta etapa.

Dice que su bebé es "muy bueno". ¿Facilita las cosas el hecho de que el bebé sea tranquilo o es más bien al contrario, es decir, si la mamá está bien emocionalmente, el bebé también lo estará?

En realidad, la relación funciona en ambos sentidos. Un bebé que duerme, se alimenta adecuadamente y tiene un temperamento tranquilo facilita enormemente la adaptación de los padres y reduce el estrés físico y emocional. Pero también sabemos que el estado emocional de la madre influye en el bebé. Cuando la madre se encuentra tranquila, segura y emocionalmente estable, suele responder de forma más tranquila a las necesidades del recién nacido, favoreciendo una regulación emocional más eficaz del bebé. Es un círculo donde el bienestar de uno repercute positivamente en el otro.

Es importante también evitar culpabilizar a las madres y tener en cuenta que hay bebés con un temperamento más demandante desde que nacen, y eso no significa que la madre esté haciendo algo mal.

Ana Peleteiro y Benjamín Camaporé presenta a su recién nacido, León© apeleteirob
Ana Peleteiro y Benjamín Camaporé presenta a su recién nacido, León

También reconoce que, a pesar de que en general está feliz, ha tenido “uno o dos momentos de estar triste”, sobre todo, por pensar que seguramente se trata de su último bebé. ¿Esa tristeza es producto, en la mayoría de los casos, de la revolución hormonal propia del posparto?

Desde el punto de vista médico no está claro, pero es una emoción comprensible, ya que para cualquier mujer puede ser cerrar una etapa vital. El nacimiento de un hijo implica muchos comienzos, pero también algunos finales, y es habitual experimentar cierta nostalgia.

Las hormonas pueden aumentar la intensidad con la que vivimos las emociones durante las primeras semanas del nacimiento de nuestros hijos haciendo que la alegría o la tristeza se sientan de forma más intensa. Pero no todo debe atribuirse a las hormonas, ya que las emociones del posparto también están muy relacionadas con la experiencia personal, cómo vive el nacimiento cada mujer y el enorme cambio que supone convertirse en madre.

En general, ¿en qué consiste ese cambio hormonal tras dar a luz y cuánto dura?

Después del parto se produce uno de los cambios hormonales más intensos que experimenta la mujer. En unas horas descienden de forma muy importante los estrógenos y progesterona, que durante el embarazo habían alcanzado niveles muy elevados. Paralelamente aumentan la prolactina y la oxitocina, especialmente si la mujer da de mamar.

La adaptación hormonal comienza desde el mismo momento del parto, pero el organismo necesita varias semanas para alcanzar un  equilibrio. En términos generales, los cambios más intensos ocurren durante las dos primeras semanas, puede prolongarse durante meses. Si existe lactancia materna exclusiva, algunos cambios hormonales se mantienen mientras ésta continúe, lo que explica, por ejemplo, la ausencia de menstruación en muchas mujeres durante todo el periodo de lactancia.

Cuando la madre se encuentra tranquila, segura y emocionalmente estable, suele responder de forma más tranquila a las necesidades del recién nacido, favoreciendo una regulación emocional más eficaz del bebé. 

La Dra. Marta Sánchez-Dehesa, ginecóloga y jefe del equipo de Ginecología y Obstetricia del HM IMI Toledo

¿Qué hacer cuando las hormonas dan lugar a emociones o sentimientos desagradables, como una tristeza más persistente o, incluso, depresión?

Lo primero es entender que pedir ayuda no significa ser una mala madre. Es completamente normal experimentar altibajos durante los primeros días tras el parto. De hecho, alrededor del 70-80 % de las mujeres presentan el conocido baby blues, donde la mujer tiene un llanto fácil, mayor sensibilidad o irritabilidad y suele aparecer entre el segundo y el quinto día y desaparecer en menos de dos semanas. Sin embargo, cuando la tristeza es intensa y si dura más de dos semanas y aparece ansiedad importante, sentimientos de culpa, pérdida de interés por la actividad habitual o dificultad para establecer el vínculo con el bebé, es fundamental consultar con un profesional.

La depresión posparto es una enfermedad frecuente y tratable, que requiere un abordaje precoz y en cuyo caso el tratamiento puede incluir apoyo psicológico y, cuando es necesario, tratamiento farmacológico compatible con la lactancia. El mensaje más importante que debemos transmitir es que ninguna mujer debe atravesar sola esta situación, porque cuanto antes se trata, mejor es la recuperación tanto para la madre como para el bebé.