Frase del día

Hermann Hesse, Nobel de Literatura: "Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros" y su significado


La psicóloga Sara Navarrete nos cuenta por qué hay cosas que nos molestan tanto en los demás


Mujer triste mirando al infinito© Getty Images
16 de agosto de 2026 a las 13:01 CEST

Hay personas que nos generan un rechazo difícil de explicar. No necesariamente nos han hecho algo grave y, sin embargo, basta escucharlas hablar, observar cómo se comportan o ver determinadas actitudes para sentir una irritación inmediata. ¿Por qué alguien puede provocarnos una reacción emocional tan intensa? ¿Son ellas o somos nosotras? Hermann Hesse dejó una frase que invita precisamente a mirar más allá del comportamiento ajeno: "Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros".

Precisamente, este tipo de comportamientos pueden ser analizados por la psicología. Y es que no significa que todo aquello que detestamos en otra persona sea necesariamente un defecto que también poseemos. Sin embargo, según explica la psicóloga Sara Navarrete, "en ocasiones, aquello que criticamos con más intensidad en los demás suele conectar con aspectos propios que no tenemos completamente resueltos".

Mujer apoyada en los pies de la cama con el rostro serio © Getty Images

¿Quién fue Hermann Hesse?

Hermann Hesse (1877-1962) fue un escritor y poeta, posteriormente nacionalizado suizo, y una de las figuras más importantes de la literatura europea del siglo XX. Nacido en Calw, Alemania, buena parte de su obra estuvo marcada por la búsqueda de la identidad, el conflicto entre el individuo y las convenciones sociales, la espiritualidad y el autoconocimiento. En 1946 recibió el Premio Nobel de Literatura.

Entre sus novelas más conocidas se encuentran Demian, Siddhartha, El lobo estepario y El juego de los abalorios. Su interés por la filosofía, el pensamiento oriental y la exploración del mundo interior convirtió sus libros en obras especialmente influyentes durante el siglo XX y explica que muchas de sus reflexiones sobre la identidad y las contradicciones humanas continúen despertando interés.

mujer seria con un helado en las manos caminando por la ciudad© Getty Images

Cuando alguien nos molesta demasiado

Todos juzgamos. Forma parte de nuestra manera de interpretar el mundo y relacionarnos con los demás. Lo interesante comienza cuando una conducta aparentemente pequeña despierta una reacción desproporcionada.

Puede irritarnos muchísimo una persona que necesita ser el centro de atención, alguien excesivamente competitivo, quien presume de sus éxitos o una amiga que busca constantemente la aprobación de los demás. En esos casos, además de preguntarnos qué está haciendo esa persona, podemos plantearnos por qué precisamente eso nos afecta tanto.

Navarrete propone prestar atención a una señal: "Nos molesta mucho en los demás algo que nosotros también hacemos de vez en cuando". También puede ocurrir que reaccionemos con especial intensidad ante determinados comportamientos porque rozan aspectos propios que nos cuesta reconocer.

No se trata, por tanto, de asumir automáticamente que "si me molesta es porque soy igual". Esa interpretación sería demasiado simplista. Se trata de utilizar algunas reacciones como una oportunidad para conocernos mejor.

Reto de entrenamiento para el verano© vuori

¿Qué tiene que ver la autoestima?

Aquí entra en juego un elemento fundamental: la imagen que tenemos de nosotros mismos. Nos gusta pensar que somos coherentes con determinados valores y reconocer algunas contradicciones puede resultar incómodo.

Sara Navarrete explica que cuando la autoestima es frágil, una observación o una crítica puede vivirse como una amenaza hacia nuestro valor personal. En cambio, una autoestima sana permite introducir una distancia fundamental: "La persona entiende que cometer un error no la convierte en un error".

Esta seguridad también facilita mirar hacia dentro sin sentir que reconocer algo que no nos gusta destruye la idea que tenemos de nosotros mismos. Podemos descubrir que sentimos envidia, que necesitamos aprobación o que en ocasiones somos egoístas sin concluir por ello que somos malas personas.

Mujeres caminando y riendo© laforesta_official

Una pregunta para conocernos mejor

Entonces, ¿qué podemos hacer la próxima vez que alguien nos saque de nuestras casillas? En lugar de quedarnos únicamente en "no soporto que haga eso", podemos introducir una segunda pregunta: "¿Por qué esto me afecta tanto?".

Para Navarrete, una forma saludable de desarrollar esa mirada consiste en "sustituir el juicio por la curiosidad". Es decir, cambiar el "¿por qué soy así?" por "¿qué puedo aprender de esto?". También recomienda diferenciar entre lo que hacemos y lo que somos y revisar los conflictos preguntándonos qué parte nos corresponde.

Y esta última cuestión resulta importante porque mirarnos hacia dentro no significa culpabilizarnos de todo ni justificar comportamientos ajenos que nos hacen daño. Significa aprovechar nuestras emociones como una fuente de información.

Quizá ahí se encuentre la lectura más útil de la frase de Hesse. Algunas personas que nos incomodan funcionan, sin pretenderlo, como un espejo. Y observar qué despiertan en nosotros puede revelar inseguridades, contradicciones o heridas que permanecían fuera de nuestra atención. Como recuerda Navarrete, la madurez emocional no consiste en alcanzar la perfección, sino en aprender a mirarnos "con verdad y con amabilidad al mismo tiempo".