Los interioristas no esconden el aire acondicionado: estos son sus trucos para integrarlo en el salón


Con estos sencillos recursos de interiorismo podrás integrarlo en la decoración sin que se convierta en el centro de atención


Cómo tapar el aire acondicionado en casa: ideas deco© Getty Images
16 de agosto de 2026 a las 7:07 CEST

Con la llegada del verano, el aire acondicionado se convierte en uno de los grandes aliados de cualquier casa. Sin embargo, no siempre es fácil integrarlo en la decoración. Especialmente en el salón, donde cada detalle cuenta y, cuando los metros escasean, cualquier elemento puede tener mucho peso visual.

Por ello, además de elegir bien dónde colocarlo, existen pequeños trucos de interiorismo que ayudan a incorporarlo al espacio sin que se convierta en el centro de todas las miradas.

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Hacer que se funda con la pared

Uno de los trucos más sencillos para restarle protagonismo al aire acondicionado es conseguir que se integre con la pared. Apostar por colores que resulten similares entre ambos hace que el electrodoméstico se perciba de una forma mucho más discreta y evita que destaque sobre el fondo.

Si el split es blanco, una pared en un tono claro puede ayudar a que pase desapercibido. Y no hace falta limitarse al blanco, ya que lo importante es crear cierta continuidad visual para que parezca que el aire acondicionado forma parte de la superficie en lugar de convertirse en un elemento independiente.

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En salones pequeños, además, las paredes monocromas ayudan a mantener una sensación más ordenada y amplia, especialmente, cuando queremos evitar que el espacio se vea demasiado cargado o con mucho volumen.

Crear una composición alrededor del split

Otra de las opciones es aprovechar la propia pared para crear una composición decorativa. Los elementos, como los cuadros, las fotografías, las láminas o incluso objetos que no sean de gran tamaño, pueden hacer que la mirada se dirija al conjunto de la estancia y no únicamente al aire acondicionado.

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Las conocidas gallery walls son una buena forma de conseguirlo, sobre todo cuando el aparato se encuentra en una pared que a la vista se ve muy vacía. Aunque, es importante respetar siempre el espacio necesario alrededor del aparato y mantener despejada la zona por la que expulsa el aire. La decoración nunca debe interferir en su funcionamiento, ya que si no podría llegar a estropearse.

Integrarlo con una estantería o un mueble

Cuando el aire acondicionado se encuentra encima de una estantería, de la televisión o cualquier otro tipo de mueble, también podemos aprovechar el mobiliario para darle una mayor continuidad visual.

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Repetir colores, materiales o líneas similares ayuda a que todos los elementos se entiendan, formando parte de una misma composición. Es un recurso especialmente interesante en salones contemporáneos, donde el mobiliario puede diseñarse de una forma más integrada con la arquitectura de la estancia.

Las plantas también ayudan a desviar la mirada

Las plantas, en este caso, también pueden ser muy buenas aliadas. Colocadas estratégicamente, pueden llegar a aportar más volumen y movimiento a la estancia y consiguen desviar la atención hacia otro punto de la habitación.

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Para salones pequeños, las plantas colgantes son una alternativa interesante porque permiten añadir un toque de verde sin ocupar espacio en el suelo.

Nunca debes taparlo por completo

Los fabricantes recomiendan mantener despejada la unidad interior para garantizar una correcta circulación del aire. En el caso de que se vea obstaculizada, el aparato puede perder eficiencia y, por lo tanto, gastar más energía para funcionar correctamente.

Por la misma razón, los cubre-splits de madera demasiado voluminosos o recargados tampoco son la mejor opción. En un salón pequeño pueden terminar añadiendo un elemento más a la pared y haciendo que el espacio se vea todavía más lleno y cargado.

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Es importante encontrar el equilibrio entre estética y funcionalidad. No es necesario esconder el aire acondicionado para que el salón siga teniendo una bonita decoración: basta con conseguir que se integre en ella y que deje de ser el primer elemento en el que nos fijamos al entrar.