Frase del día

Haruki Murakami, escritor japonés, sobre la gestión emocional: "El dolor es inevitable. El sufrimiento es opcional"


Un análisis psicológico sobre una de las frases más conocidas y repetidas del autor


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Paula MartínsColaboradora de Estar Bien
15 de agosto de 2026 a las 13:01 CEST

Imagina que estás preparando con ilusión una escapada de fin de semana que llevas meses planeando y, justo al llegar a tu destino, rompes con tu pareja o sufres una lesión que te impide salir del hotel. La tristeza o la decepción que sientes en ese instante son inevitables; es la respuesta humana ante algo que nos duele. Sin embargo, pasar los meses siguientes repitiéndote en bucle que "a ti siempre te pasa lo peor" o culpándote por haber hecho ese viaje es la segunda capa de malestar que nosotros mismos alimentamos. 

Esta diferencia entre el impacto inicial y la espiral posterior a un acontecimiento que nos genera una emoción negativa es, precisamente, el eje sobre el que gira el célebre mantra del escritor japonés Haruki Murakami: "El dolor es inevitable. El sufrimiento es opcional". Una de las muchas sentencias del autor que han trascendido en el pensamiento crítico mundial.

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¿Quién es Haruki Murakami?

Con una prosa tan hipnótica como accesible, Haruki Murakami ha logrado transformar el surrealismo cotidiano en un fenómeno global. El célebre escritor japonés, galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2023, ha construido un universo literario único . Convertido en un auténtico autor de culto y traducido a más de cuarenta idiomas, su obra trasciende fronteras, y muchas de sus frases se han consolidado como mantras de bienestar a seguir a las que rendir culto.

Si bien son muchas las enseñanzas del escritor, su afamada frase sobre el dolor y el sufrimiento es una de las más repetidas entre sus fanáticos. Por eso, y para entender el verdadero alcance de esta frase desde la psicología y el bienestar emocional, hemos hablado con la psicóloga sanitaria Leticia Martín Enjuto (@leticiamartin.psicologa).

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El dolor como parte fundamental de la vida

Al analizar el impacto de esta afirmación en el bienestar emocional, la experta señala que "esta frase de Haruki Murakami resume una idea muy presente en consulta diariamente; la de que no siempre podemos elegir aquello que nos ocurre, pero sí podemos aprender a relacionarnos de otra manera con lo que nos sucede". 

Vivir implica transitar altibajos, y pretender una existencia blindada contra el malestar es una meta irreal. Tal como puntualiza la especialista, "el dolor forma parte de la vida. Aparece ante una pérdida, una ruptura, una decepción, un fracaso o cualquier circunstancia que se aleje de nuestras expectativas. Pretender vivir sin dolor sería, en realidad, pretender vivir sin sentir. La clave no está tanto en evitarlo como en aprender a atravesarlo".

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Ahora bien, cuando nos enfrentamos a una ruptura sentimental o a un bache personal, resulta tentador pensar que sufrir es una decisión que tomamos conscientemente. Sin embargo, la psicología nos invita a ser cuidadosos con esta interpretación. Según advierte Leticia Martín Enjuto: "Hay que interpretar la frase con cuidado, pues nadie elige voluntariamente sufrir. No podemos decidir dejar de estar tristes, ansiosos o preocupados simplemente porque queramos hacerlo".

Comprender la raíz de lo que sentimos es el primer paso para no culparnos por estar mal. La psicóloga nos recuerda nuestra función adaptativa: "Las emociones aparecen y necesitan tiempo para ser procesadas. Desde la psicología, por tanto, hablaríamos más de nuestra capacidad para influir en la manera en que respondemos al dolor que de una elección consciente de sufrir o no hacerlo. El dolor emocional, además, no siempre es algo que tengamos que eliminar. Muchas veces es una respuesta lógica ante algo que nos importa. Si perdemos a alguien, sufrimos porque existía un vínculo; si termina una relación, porque había sentimientos y expectativas; si fracasamos, porque habíamos depositado ilusión y esfuerzo".

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Más allá del juicio

A menudo nos juzgamos por estar tristes, sumando culpa al malestar original. Es en esa resistencia donde el dolor se multiplica. "Sentir dolor no significa que estemos haciendo algo mal, sino que aquello tenía un significado para nosotros. El problema aparece cuando, además del dolor, empezamos a luchar constantemente contra lo que sentimos", explica Leticia Martín Enjuto.

En este proceso, la mente puede convertirse en nuestra peor enemiga a través de pensamientos rumiantes. La especialista destaca cómo el diálogo interno condiciona nuestra recuperación: "Pensamientos como 'esto no debería estar pasando', 'no voy a poder superarlo' o 'nunca volveré a estar bien' pueden añadir una segunda capa de sufrimiento. Por eso, aceptar una realidad dolorosa no significa resignarse ni estar de acuerdo con ella, sino reconocer que está ocurriendo para poder decidir qué hacemos a partir de ahí". Asimismo, recalca la importancia de tomar distancia de esas narrativas absolutistas: "También resulta importante observar nuestros pensamientos sin convertirlos automáticamente en verdades: 'he cometido un error' no significa 'soy un fracaso' y 'estoy triste' tampoco significa 'estaré triste para siempre'".

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Herramientas prácticas para transitar los momentos difíciles

En una sociedad que premia la positividad apresurada, tapar lo que sentimos con hiperactividad suele ser un error común. La psicóloga nos anima a cambiar la exigencia por la autocompasión: "Otra clave consiste en permitirnos sentir. A veces intentamos ser fuertes evitando llorar, manteniéndonos ocupados o distrayéndonos constantemente para no pensar. Sin embargo, las emociones necesitan ser experimentadas y elaboradas. Pedir ayuda, hablar con alguien, descansar o reconocer que estamos pasando por un momento difícil no son signos de debilidad".

Centrar la atención en aquello que sí está a nuestro alcance marca la diferencia entre el estancamiento y el avance. En palabras de la experta, "Podemos preguntarnos qué está bajo nuestro control, aunque quizá no podamos cambiar lo ocurrido, pero sí decidir cómo cuidarnos, qué límites poner, a quién recurrir o qué pequeños pasos dar".

Cuando atravesamos un duelo o un contratiempo grave, es habitual que la pena lo eclipse todo. No obstante, el autocuidado implica abrir espacio para que la vida continúe. "Cuando sufrimos, además, nuestra vida puede empezar a girar exclusivamente alrededor del problema. Recuperar poco a poco las rutinas, las relaciones, el ejercicio, las actividades que nos gustan o aquello que da sentido a nuestra vida nos ayuda a recordar que somos mucho más que aquello que nos está ocurriendo", aconseja Martín Enjuto, añadiendo que "No se trata de ignorar el dolor ni de fingir que estamos bien, sino de permitir que conviva con otras experiencias. Podemos estar atravesando un momento complicado y, al mismo tiempo, seguir encontrando pequeños espacios de bienestar".

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Llegados a este punto, cabe preguntarse si la máxima de Haruki Murakami supera el filtro de la consulta clínica. Según la psicóloga, tiene sentido "si entendemos su frase como una invitación a no añadir sufrimiento innecesario al dolor que ya existe; pero no si pensamos que podemos elegir dejar de sufrir a voluntad".

Para cerrar, nos recuerda que no existen atajos mágicos ante las heridas del alma: "Hay duelos, pérdidas y experiencias traumáticas que requieren tiempo y, en ocasiones, ayuda profesional". Y nos propone una reformulación definitiva para integrar en nuestro día a día: "Quizá una versión más psicológica y compasiva de la frase sería: 'El dolor forma parte de la vida, pero podemos aprender a no luchar contra nosotros mismos mientras lo atravesamos'".