Dormir con calor no solo resulta incómodo. También puede hacer que tardemos más en conciliar el sueño, nos despertemos varias veces durante la noche y nos levantemos con la sensación de no haber descansado. Esto se debe a que nuestro cuerpo necesita bajar su temperatura corporal pero cuando las noches calurosas o tropicales no dan tregua, el ventilador se convierte en el mejor aliado. Pero no todos son igual de eficaces y debes saber cómo usarlo para despertarte bien.
En este sentido, el doctor Carlos Egea, jefe de la Unidad del Sueño del Hospital Quirónsalud Vitoria, tiene claro que el ventilador de techo es la mejor opción para descansar durante las noches de verano. Y también desmonta un mito: dormir con ventiladores o aire no te va a resfríar. Veamos por qué.
¿Por qué el ventilador de techo ayuda a dormir mejor?
Este tipo de aparatos, "no solo mueven el aire, sino que lo hacen de una forma mucho más natural", explica el especialista. A diferencia de los ventiladores de pie o de sobremesa, que proyectan una corriente de aire constante hacia una zona concreta del cuerpo, el ventilador de techo reparte el aire por toda la habitación. "El aire cae desde arriba de forma difusa, como una brisa natural", señala el doctor Egea.
Este pequeño detalle cambia mucho las cosas. Al evitar que el aire incida directamente sobre la cara o el cuello durante horas, disminuye la sensación de sequedad y resulta mucho más cómodo mantenerlo encendido toda la noche.
Ventiladores de techo: menos polvo y menos ruido
Además, el doctor Egea destaca otros dos beneficios que muchas veces pasan desapercibidos. Por un lado, los ventiladores de techo remueven menos polvo. Al estar instalados en altura y funcionar normalmente a menos revoluciones, levantan muchas menos partículas que un ventilador portátil colocado cerca del suelo. Esto puede ser especialmente útil para personas con alergias o problemas respiratorios.
Además, suelen ser bastante más silenciosos. "Sus motores son más grandes y eficientes, lo que les permite mover un gran volumen de aire con muy poco ruido", explica. Un detalle importante porque cualquier sonido repetitivo o molesto puede fragmentar el sueño sin que lleguemos siquiera a ser conscientes. Si estos aparatos son más silenciosos, dormiremos mejor.
Cómo colocar el ventilador para dormir mejor
Pero no todos podemos tener un ventilador de techo en nuestro dormitorio, por eso, conviene saber cómo usar cualquier tipo. Por ejemplo, si el ventilador es de pie o de sobremesa, lo ideal es que no apunte directamente a la cama. Lo recomendable es orientarlo hacia una pared o hacia el techo para que el aire rebote y circule por toda la habitación sin convertirse en una corriente constante sobre el cuerpo. También conviene utilizar velocidades bajas o medias, suficientes para refrescar el ambiente sin generar una sensación de frío.
De nuevo, el experto indica que el ventilador de techo ya realiza ese trabajo de forma natural, distribuyendo el aire de manera uniforme. Por tanto, si tenemos la opción de instalar uno de estos, podemos estar convencidos de que será una buena inversión.
Dormir con ventilador no provoca resfriados
Esta es una de las creencias más extendidas que cada verano aparece pero que pero no es cierta. "El verdadero culpable de los resfriados es un virus, no el aire fresco", recuerda el especialista.
Lo que sí puede ocurrir es que un uso incorrecto del ventilador termine irritando las vías respiratorias. Si el aire da directamente sobre la cara durante toda la noche, las mucosas de la nariz y la garganta pierden humedad.
"Un flujo de aire directo y continuo reseca drásticamente las mucosas de la nariz y la garganta. Al perder su humedad natural, las vías respiratorias se irritan y bajan sus defensas, facilitando la entrada de gérmenes reales", explica.
Por eso, más que apagar el ventilador, la recomendación es utilizarlo bien. Además, establecer una buena rutina de sueño y tener en cuenta otros aspectos que nos pueden ayudar a dormir mejor.
El ventilador ayuda, pero no lo hace todo
Aunque utilizar un ventilador correctamente puede mejorar mucho el descanso, no conviene olvidar el resto de hábitos.
Siempre que sea posible, el especialista recomienda mantener el dormitorio entre 19 y 21 grados, ventilar cuando la temperatura exterior sea inferior a la del interior y evitar que la habitación acumule calor durante el día.
También aconseja no hacer ejercicio intenso justo antes de acostarse, ya que aumenta la temperatura corporal, y reducir el uso de pantallas para favorecer la producción de melatonina.
"Debemos convertir nuestra habitación en un sitio saludable para dormir y no en un horno para hacer pan", concluye este experto.









