Rutinas saludables

La frase del día de Álex González: “Cuando llega la sensación de sed el cuerpo ya está en un estado de deshidratación”, analizada por nuestro médico


El experto analiza esta afirmación y explica cómo ayuda el agua al funcionamiento del organismo


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Paula MartínsColaboradora de Estar Bien
12 de julio de 2026 a las 13:01 CEST

Cada vez son más los rostros conocidos que convierten el bienestar en una prioridad y comparten los hábitos que les ayudan a cuidarse por dentro y por fuera. El último en hacerlo ha sido Álex González, que durante su participación en el podcast Decálogo de Hidratación Mineral habló de un gesto tan sencillo como decisivo para la salud: no esperar a tener sed para beber agua. Una idea que, en la misma charla, ha compartido también la entrenadora personal y exdeportista de élite Crys Dyaz .

"Ahora sé que cuando llega la sensación de sed es que el cuerpo ya está en un estado de deshidratación", explicó el actor. Una reflexión con la que coincidió Crys Dyaz: "Hay que intentar no llegar al estado de deshidratación porque cuando tengo la sensación de sed algo ya he hecho mal. Empiezo a tener consecuencias que no solamente van en la sensación, sino seguramente en sensación de fatiga mental, en rendimiento deportivo disminuido".

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Beber agua antes de tener sed: ¿es necesario?

Más allá del contexto en el que surgieron estas declaraciones, el mensaje coincide con lo que defienden los especialistas. Para conocer hasta qué punto estas afirmaciones tienen respaldo científico, hablamos con el doctor José Luis López González (www.drlopezotorrino.com), médico especialista en otorrinolaringología: "La hidratación del cuerpo humano es fundamental, ya que hay que tener en cuenta que un enorme porcentaje de nuestro cuerpo está formado por agua", explica el especialista.

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Pero la importancia de beber agua va mucho más allá de calmar la sed. "La hidratación favorece el funcionamiento de los riñones y, a través de la orina, permite eliminar productos tóxicos y productos de desecho que el cuerpo no necesita", añade. Un proceso esencial para que el organismo funcione correctamente y que adquiere aún más importancia durante los meses de calor. "En épocas de mucho calor hay que tener mucho cuidado de que no se produzca una deshidratación que, si no se trata, puede llevarnos a unos finales catastróficos", advierte.

Aunque la sed es el mecanismo con el que el organismo nos avisa de que necesita reponer líquidos, los especialistas coinciden en que lo más recomendable es mantener una hidratación constante y no esperar a sentirla para beber, especialmente durante olas de calor, al practicar ejercicio físico o en personas mayores. Cuando aparece esa sensación, el cuerpo ya ha comenzado a compensar una pérdida de agua, de ahí que adelantarse sea la mejor estrategia.

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La hidratación, mucho más que "quitar la sed"

Durante años hemos asociado el agua únicamente a la sensación de sed. Sin embargo, mantener una hidratación adecuada influye en muchos más aspectos de nuestro bienestar. Una ingesta insuficiente de líquidos puede traducirse en dificultad para concentrarse, fatiga mental, dolores de cabeza, sensación de agotamiento o un descenso del rendimiento físico, síntomas que con frecuencia atribuimos al estrés o al cansancio acumulado cuando, en realidad, pueden estar relacionados con una hidratación insuficiente.

Beber agua antes de tener sed© @alexgonzalez

No solo agua: el papel de los minerales

Además de insistir en la importancia de beber antes de tener sed, Álex González dejó otra reflexión durante el pódcast: "Hidratarte no es solo beber agua, sino mineralizarte". Esta afirmación hace referencia al papel que desempeñan minerales como el sodio, el potasio o el magnesio en el equilibrio hídrico del organismo. Estos electrolitos ayudan a regular la distribución del agua dentro y fuera de las células y cobran una especial importancia cuando existe una pérdida elevada de líquidos a través del sudor.

Eso sí, conviene hacer un matiz. En personas sanas, una alimentación equilibrada junto con una hidratación adecuada suele ser suficiente para mantener el equilibrio de estos minerales. Solo en situaciones de ejercicio intenso y prolongado, temperaturas muy elevadas o pérdidas importantes de líquidos puede ser necesario prestar una mayor atención a la reposición de electrolitos.

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Cómo convertir la hidratación en un hábito

La clave no está en beber grandes cantidades de agua cuando aparece la sed, sino en repartir su consumo a lo largo del día. Es mucho más eficaz mantener una hidratación constante con pequeños sorbos que intentar compensar de golpe un déficit de líquidos.

Una forma sencilla de incorporar este hábito consiste en empezar el día con un vaso de agua nada más levantarse y llevar siempre una botella reutilizable para tenerla a mano. También resulta útil asociar la ingesta de agua a momentos concretos de la rutina, como antes de cada comida o al terminar una reunión.

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Si beber agua sola te resulta monótono, puedes darle un toque de sabor con rodajas de limón, naranja o pepino, o añadir unas hojas de menta. Además, frutas y verduras con un elevado contenido en agua —como la sandía, el melón, el pepino, el tomate, las uvas o las fresas— también contribuyen a mantener una buena hidratación, especialmente durante el verano.

Al final, la hidratación es uno de esos pequeños gestos cotidianos que pasan desapercibidos hasta que faltan. Mantenerla no solo ayuda al organismo a funcionar correctamente, sino que también influye en la energía, la concentración y el rendimiento físico. Un hábito sencillo, respaldado por los especialistas, que merece un lugar fijo en cualquier rutina de bienestar.