La psicología explica por qué algunas personas se sienten cansadas incluso después de dormir 8 horas: "Puede ser agotamiento emocional"


El psicólogo José Martín del Pliego nos explica por qué nuestro sistema nervioso se queda "atascado" en modo alerta.


Mujer cansada en la cama© Getty Images
24 de junio de 2026 a las 13:07 CEST

Hay pocas sensaciones tan frustrantes como despertarse después de haber dormido las siete u ocho horas recomendadas y sentir que el cuerpo no se ha recuperado, que la cabeza parece aún dormida y que tienes la sensación de que te vendrían bien 8 horas más de sueño. Si  has cumplido con las recomendaciones de higiene del sueño y sigues sintiéndote sin energía, ¿qué puede estar pasándote?

Para entender este fenómeno, debemos abandonar la idea de que el sueño es una simple "desconexión" automática. Según el psicólogo José Martín del Pliego, el error fundamental reside en confundir el acto de dormir con el de descansar.

"No es igual dormir que descansar", explica el experto. "No nos damos cuenta de que las respuestas de alerta están guardadas en el cuerpo y van hacia arriba, hacia el cerebro". Es decir, puedes pensar que has que has dormido lo suficiente porque has cumplido con las horas recomendadas, pero el sistema nervioso ha estado activo en todo momento. Y esa es la principal causa que conduce al agotamiento

Mujer cansada en la cama despertándose© Getty Images

El cerebro no descansa porque está en alerta 

Nuestro sistema nervioso está diseñado para protegernos, pero en la vida moderna, esta función de supervivencia puede volverse contra nosotros. Cuando vivimos con una preocupación constante, estrés o una carga emocional mal gestionada, nuestro cuerpo no entiende que estamos en la seguridad de nuestra cama.

"En estos casos, nuestro cuerpo está en alerta y no está descansando. Aunque aparentemente estemos durmiendo, en realidad estamos en guardia todo el tiempo", señala José Martín del Pliego.

Esta falta de desconexión ocurre porque el sistema entiende que mantenernos en alerta es "más seguro" que mantenernos en calma. Es una paradoja biológica: ante la percepción de peligro (que puede ser real o imaginario, como una lista de tareas pendientes o un conflicto laboral), el cerebro decide que bajar la guardia no es una opción.

¿Cansancio físico o agotamiento emocional?

A menudo, intentamos solucionar el cansancio con más horas de sueño o suplementos, pero si la fatiga es emocional, estos remedios resultan insuficientes. "De hecho, del esfuerzo físico, el cuerpo se recupera mejor que del emocional, porque este, como está grabado, no puede ser soltado tan fácilmente. Está todo el tiempo ahí, se va acumulando", nos advierte el psicólogo.

El problema es que muchas personas acuden a consulta pensando que sufren un problema físico, cuando en realidad están sosteniendo una enorme carga emocional. Las preocupaciones, los conflictos no resueltos y una sensación de responsabilidad desmedida consumen una cantidad de energía inmensa. "A veces no es que estemos cansados de hacer cosas, sino que estamos cansados de sostener todo aquello que hacemos emocionalmente", apunta el especialista.

Mujer sentada en la cama con una taza de café© Getty Images

El estrés y la ansiedad consumen recursos físicos y mentales 

Para entender el desgaste, debemos distinguir entre lo que el sistema nervioso hace ante el estrés y ante la ansiedad. 

"El estrés es un intento fallido de adaptarnos a una situación de cambio o a un estímulo que requiere un esfuerzo", explica el experto. El sistema, al no ser capaz de adaptarse, se desgasta. La ansiedad, por su parte, "tiene que ver con una respuesta de alerta constante en el sistema nervioso. Esa respuesta, una vez que se activa, se puede quedar ahí. Aunque no haya una causa aparente, el sistema está conectando con una memoria en la que tuvo que dar una respuesta de alerta".

Y cuando estamos instalados en esta alerta, el consumo de recursos físicos y mentales es masivo. Es como intentar correr un maratón sin moverse de la silla. La desconexión real nunca llega porque nuestro sistema cree que, en cualquier momento, puede aparecer un peligro.

mujer rodeada de plantas cansada, con la mano en la cabeza y los ojos cerrados© Adobe Stock

Llega un momento en el que el cuerpo dice basta 

En casos de carga emocional extrema, el cuerpo puede optar por dos respuestas: o bien una sobreactivación constante (el estrés del "luchar o huir"), o bien la "congelación".

"Cuando estoy en carga emocional de congelación, la sensación es que no soy capaz de hacer nada", describe José Martín del Pliego. "Es parecida a la depresión, pero no es depresión; es otra cosa. Debajo hay carga emocional, y se puede reconocer porque se tiene la sensación de no ser capaz de tirar con nada en la vida".

chica respirando© Getty Images

¿Cómo recuperar la energía perdida?

Si el sueño no es reparador debido a esta saturación mental, ¿qué podemos hacer? El psicólogo subraya que es necesario crear espacios reales de recuperación que vayan más allá de cerrar los ojos por la noche.

  • Reducir la hiperconexión: vivimos estimulados las 24 horas. Necesitamos pausas reales de calma donde el sistema nervioso pueda bajar sus niveles de alerta.
  • Ser honestos emocionalmente y reconocer los límites: muchos problemas de agotamiento provienen de no saber decir "no". "Aprender a poner límites es uno de los entrenamientos más interesantes", afirma el psicólogo. Poner límites no solo mejora nuestra autoestima, sino que evita que acumulemos frustración.
  • Realizar actividades de descarga: es vital buscar contacto con personas que nos hagan sentir bien, pasar tiempo en la naturaleza y realizar actividad física. "La emoción es energía que hay que descargar", recuerda el experto. Si no soltamos esa energía (a través del deporte, de hablar o de cambiar hábitos), se queda grabada en el cuerpo en forma de fatiga crónica o síntomas físicos.
  • Psicoeducación: entender que nuestro sistema genético evolutivo funciona a veces "por su cuenta" es liberador. No somos máquinas que se apagan con un interruptor; somos organismos complejos que necesitan sentirse seguros para poder descansar.

En definitiva, si te levantas más cansada a pesar de haber dormido, quizás no necesites un mejor colchón, sino un mejor manejo de tu mundo emocional. "Es importante darnos cuenta de hasta dónde podemos llegar y hasta dónde no, porque al final nos estamos desgastando de tal manera que acaba provocando problemas físicos", concluye Jose Martín del Pliego

Sobre el experto: José Martín del Pliego es psicólogo y sexólogo afincado en Segovia. Cuenta con una dilatada trayectoria profesional, incluyendo másteres en Psicología Clínica, Sexología, Terapia de interacción recíproca e Hipnosis clínica. Es uno de los especialistas más reconocidos en el manejo de traumas, bloqueos emocionales y técnicas vanguardistas de psicoterapia.