Los expertos coinciden: en pacientes con problemas respiratorios, un trasplante pulmonar, como el de Mette-Marit de Noruega, es la única opción para seguir viviendo
Desde la SEPAR nos explican cómo se elige a un candidato a trasplante, cómo es la operación, riesgos y cuáles serán los cuidados tras la intervención.
La princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, de 52 años, se recupera de un trasplante de pulmón después de que la fibrosis pulmonar que padece desde 2018 experimentara un empeoramiento importante durante el último año. Su caso ha puesto el foco sobre una intervención que representa la última oportunidad terapéutica para muchos pacientes con enfermedades respiratorias avanzadas y que, aunque puede salvar vidas, exige un seguimiento médico permanente.
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La evolución de la princesa había obligado a reducir progresivamente su agenda oficial. En los últimos meses incluso se había dejado ver en algunos actos con mascarilla de oxígeno. Finalmente, los médicos decidieron incluirla en lista de espera para un trasplante pulmonar ante el avance de la enfermedad y el deterioro de su función respiratoria.
Pero ¿en qué momento se toma una decisión así? ¿tiene riesgos la operación? ¿y qué cuidados necesita una persona trasplantada?
La tos puso en un aprieto a la princesa Mette-Marit
¿Cuándo se decide un trasplante en pacientes con fibrosis pulmonar?
La fibrosis pulmonar idiopática es una enfermedad crónica y progresiva que provoca la aparición de cicatrices en el tejido pulmonar. Con el tiempo, los pulmones pierden capacidad para captar oxígeno y la respiración se vuelve cada vez más difícil. En España afecta a entre 8.000 y 12.000 personas y sigue considerándose una enfermedad de gran impacto y mal pronóstico.
Aunque existen tratamientos capaces de ralentizar la progresión, llega un momento en algunos pacientes en el que la enfermedad continúa avanzando pese a todas las medidas disponibles. Es entonces cuando se empieza a valorar la posibilidad de un trasplante.
"Hay que dejar claro que la fibrosis pulmonar es actualmente la primera causa de trasplante de pulmón en España y en la mayoría de los centros del mundo. Entre la fibrosis pulmonar y la EPOC suman más del 80% de las indicaciones de trasplante pulmonar", explica el Dr. Víctor Manuel Mora, miembro del área de Neumología Intervencionista, Función Pulmonar y Trasplante de SEPAR.
La decisión no depende únicamente de la gravedad de los síntomas. Los especialistas tienen en cuenta la evolución de la enfermedad, la función pulmonar, la necesidad de oxígeno y las expectativas de supervivencia. El objetivo es encontrar el momento adecuado: ni demasiado pronto ni demasiado tarde.
De hecho, el trasplante pulmonar constituye en muchos casos la única opción terapéutica para enfermedades respiratorias avanzadas como la que sufre Mette-Marit, la EPOC en fases terminales, la hipertensión pulmonar o determinadas enfermedades raras. Gracias a la donación, cientos de personas pueden acceder cada año a una intervención que cambia por completo su pronóstico. Como señala el Dr. Víctor Manuel Mora, "para muchos pacientes respiratorios, un trasplante pulmonar no mejora la vida: literalmente les permite seguir viviéndola".
La inclusión en lista de espera exige una evaluación muy exhaustiva. "Los criterios para entrar en lista de espera son bastante comunes para todo el mundo. Cada centro los adapta después a su experiencia y a sus recursos, pero existe un documento de consenso de la International Society for Heart and Lung Transplantation (ISHLT), que es la sociedad internacional de trasplante cardíaco y pulmonar, que establece los criterios de inclusión en lista de espera para trasplante de pulmón", explica el experto.
Hay una serie de criterios comunes para todas las enfermedades respiratorias. Básicamente, se trata de que el paciente tenga una enfermedad respiratoria que limite la calidad de vida y que además ponga en riesgo su supervivencia. Es decir, que sin un trasplante las probabilidades de sobrevivir en los próximos años sean bajas, pero que al mismo tiempo esté suficientemente bien desde el punto de vista físico y del resto de órganos como para sobrevivir a la cirugía y tener una larga vida después del trasplante. "Esto quiere decir que alguien con una enfermedad respiratoria crónica, pero que además tenga fallos graves e irreversibles en otros órganos, un cáncer activo o cualquier otra enfermedad que limite claramente la supervivencia después del trasplante, no sería candidato".
En resumen, el criterio general es tener una enfermedad respiratoria grave, suficientemente avanzada como para limitar la calidad de vida y poner en riesgo la vida de la persona, y a la vez encontrarse lo suficientemente bien del resto de órganos y sistemas como para poder soportar la cirugía y todo lo que viene después.Además, los médicos necesitan comprobar que el paciente será capaz de seguir un tratamiento muy exigente durante el resto de su vida.
Además de estos criterios generales, para la fibrosis pulmonar existen criterios específicos de inclusión en lista de espera. "Entre ellos, hablamos de pruebas objetivas que demuestran que la enfermedad está avanzada. Por ejemplo, una función pulmonar muy deteriorada, hipertensión pulmonar, insuficiencia respiratoria o una falta de aire tan importante que limita mucho la calidad de vida e impide realizar actividades cotidianas como vestirse, ducharse o prepararse la comida"
También se valoran otros aspectos como la intolerancia al ejercicio o el empeoramiento progresivo de la enfermedad. "Son criterios consensuados a nivel internacional que utilizan la mayoría de los centros, aunque cada uno los adapta ligeramente según su experiencia y sus recursos".
¿La edad es importante para este trasplante de pulmón?
El tema de la edad siempre genera debate. Es cierto que históricamente los pacientes de más edad tenían peores resultados, "pero es muy difícil establecer una edad límite", indica el miembro de la SEPAR.
El especialista señala que hay que diferenciar entre la edad cronológica, la que aparece en el DNI, y la edad biológica. Hay personas de 50 años con múltiples problemas de salud y una edad biológica muy avanzada, mientras que otras de 70 años tienen un estado físico excelente. "Por eso la edad por sí sola no es un criterio suficiente. Hay que valorar muchas más cosas".
Hace años era poco frecuente realizar trasplantes pulmonares por encima de los 65 años. Sin embargo, actualmente entre un 25% y un 30% de los trasplantes pulmonares realizados en España corresponden a pacientes mayores de 65 años. Existe además una experiencia creciente en pacientes mayores de 70 años e incluso algunos casos por encima de los 80. "Una persona de 70 años que físicamente esté muy bien y no tenga problemas importantes en otros órganos puede ser una candidata excelente".
¿Cómo es la operación de transplante de pulmón?
El trasplante pulmonar es una de las intervenciones más complejas de toda la cirugía torácica. La operación consiste en sustituir uno o ambos pulmones enfermos por órganos procedentes de un donante fallecido. En los pacientes con fibrosis pulmonar suele ser frecuente el trasplante bilateral.
"Hay diferentes variantes", nos aclara el doctor, "pero actualmente la mayoría de los trasplantes que se realizan en el mundo son bipulmonares. También es posible trasplantar un único pulmón y obtener una buena calidad de vida, pero la tendencia actual es cada vez mayor hacia el trasplante bilateral".
También afirma que se trata de una cirugía de alta complejidad. "Es necesario abrir el tórax mediante una toracotomía, aunque existen distintos tipos de abordaje según cada caso. La intervención suele durar entre seis y siete horas y posteriormente requiere una recuperación compleja".
Tras la operación, el paciente permanece varios días en cuidados intensivos y posteriormente continúa ingresado en planta para iniciar la rehabilitación y ajustar la medicación.
¿Cómo se valora el riesgo-beneficio?
Los riesgos son muchos y pueden ocurrir muchas cosas después de un trasplante. Incluso existe riesgo de fallecimiento. "Precisamente por eso realizamos una evaluación muy exhaustiva antes de tomar cualquier decisión", afirma el neumólogo quien insiste en que "sabemos que los pulmones están gravemente enfermos, pero además estudiamos el resto del organismo. Analizamos la función cardíaca, renal, hepática, el estado de los huesos, la masa muscular, el estado nutricional y muchos otros aspectos".
El candidato ideal es una persona que está muy mal de los pulmones, pero muy bien del resto de órganos. "Obviamente, siempre habrá riesgos, pero si el resto del organismo funciona adecuadamente, esos riesgos suelen ser asumibles y las probabilidades de éxito son elevadas", explica el Dr. Víctor Manuel Mora.
Cuando empiezan a aparecer problemas importantes en otros órganos, los riesgos aumentan. "Hay riesgos pequeños que podemos asumir y otros que no. También ocurre que la suma de muchos riesgos pequeños puede acabar convirtiéndose en un riesgo demasiado elevado. Por eso la evaluación pretrasplante es tan extensa y puede durar semanas".
La decisión nunca la toma una sola persona. Cada paciente es presentado en una sesión multidisciplinar en la que participan neumólogos, cirujanos, anestesistas, intensivistas, rehabilitadores y otros especialistas. Entre todos se analiza el caso de forma individual y se decide si los riesgos son asumibles o no. "Probablemente sea una de las decisiones más difíciles que tomamos en medicina", reconoce el especialista.
Las primeras semanas son especialmente delicadas. Entre las complicaciones tempranas pueden aparecer hemorragias, infecciones, problemas cardiovasculares o alteraciones relacionadas con la cicatrización de las conexiones quirúrgicas. Sin embargo, uno de los principales desafíos es el rechazo.
El sistema inmunitario identifica el pulmón trasplantado como un tejido extraño e intenta atacarlo. Para evitarlo, los pacientes deben recibir medicamentos inmunosupresores desde el primer momento.
Las infecciones también constituyen una preocupación constante. Precisamente porque los inmunosupresores reducen las defensas, los pacientes se vuelven más vulnerables frente a virus, bacterias y hongos.
A largo plazo pueden aparecer otras complicaciones asociadas a la propia medicación, como hipertensión arterial, diabetes, deterioro de la función renal, osteoporosis o un aumento del riesgo de algunos tumores.
Las cifras de supervivencia han mejorado de forma muy significativa durante las últimas décadas gracias a los avances quirúrgicos, la experiencia acumulada por los centros especializados y los nuevos tratamientos inmunosupresores.
"Ha mejorado muchísimo con el paso de los años", constata el doctor. Sin embargo, indica que dar cifras concretas es complicado porque depende de la enfermedad de base, de la edad y de los problemas asociados de cada paciente.
"Si hablamos de medias, la mediana de supervivencia tras un trasplante pulmonar se sitúa actualmente en torno a los diez años. Eso significa que la mitad de los pacientes viven diez años o menos y la otra mitad vive diez años o más". Pero estas cifras son muy variables y deben interpretarse con cautela.
¿Qué cuidados necesita una persona trasplantada de pulmón?
La recuperación no termina al salir del quirófano. De hecho, es entonces cuando comienza una nueva etapa. Durante las primeras semanas los pacientes permanecen hospitalizados mientras se ajusta la medicación y se vigila la aparición de posibles complicaciones. Después continúan con revisiones periódicas muy frecuentes.
Como decíamos, el pilar fundamental del tratamiento son los fármacos inmunosupresores, que deben tomarse de forma estricta durante toda la vida para evitar el rechazo.
También son esenciales los controles médicos regulares, que incluyen análisis de sangre, pruebas de función pulmonar, radiografías y otras exploraciones para detectar cualquier problema de manera precoz.
La rehabilitación respiratoria desempeña igualmente un papel clave. El ejercicio supervisado ayuda a recuperar fuerza muscular, mejorar la capacidad funcional y favorecer una reincorporación progresiva a la vida cotidiana.
La prevención de infecciones se convierte además en una prioridad. El lavado frecuente de manos, las vacunas recomendadas, evitar el contacto con personas enfermas y consultar rápidamente ante cualquier síntoma sospechoso forman parte de la rutina habitual.
También es esencial proteger la piel de la exposición excesiva al sol, ya que los inmunosupresores aumentan el riesgo de cáncer cutáneo. Hay que vigilar la alimentación para evitar un aumento excesivo de peso relacionado con los corticoides.
Mette- Marit de Noruega visitando Fredrikstad, el 28 de enero de 2026
La importancia del diagnóstico precoz en fibrosis pulmonar, una enfermedad devastadora
Aunque los resultados han mejorado notablemente en las últimas décadas, la fibrosis pulmonar sigue siendo una enfermedad con un gran impacto sobre la vida de quienes la padecen. Por eso los especialistas insisten en la importancia del diagnóstico precoz y del acceso a unidades especializadas. Como recuerda la Dra. Ana Villar, coordinadora del Área de Enfermedades Pulmonares Intersticiales Difusas de SEPAR, "la FPI sigue siendo devastadoray es imprescindible garantizar que las innovaciones lleguen de manera equitativa a todos los afectados".
En el caso de Mette-Marit, las próximas semanas estarán centradas precisamente en esa recuperación inicial. Si la evolución continúa siendo favorable, comenzará una nueva etapa marcada por el seguimiento médico continuo, pero también por la posibilidad de recuperar una calidad de vida que la progresión de la fibrosis pulmonar había puesto seriamente en riesgo.