En los últimos años, la ashwagandha ha pasado de ser una planta prácticamente desconocida fuera de la medicina ayurvédica a convertirse en uno de los suplementos más populares para combatir el estrés, dormir mejor o recuperar energía. Sin embargo, entre tanta información en redes sociales resulta difícil distinguir qué beneficios están realmente demostrados y cuáles son simples promesas comerciales.
Precisamente sobre ello ha hablado el cardiólogo Aurelio Rojas, quien ha repasado en uno de sus vídeos qué dice la evidencia científica actual sobre este adaptógeno. Su mensaje es claro: sí, determinados extractos estandarizados de ashwagandha pueden aportar beneficios importantes, pero eso no significa que sean adecuados para cualquier persona.
"La evidencia científica actual muestra que determinados extractos estandarizados de ashwagandha pueden ayudar a reducir el estrés, la ansiedad, el cortisol y la fatiga mental, además de mejorar el sueño, el rendimiento físico y algunos marcadores metabólicos", explica el especialista.
Eso sí, también lanza una advertencia importante: "Natural no significa automáticamente seguro para todo el mundo".
Todos los beneficios de la ashwagandha contados por Aurelio Rojas
Para Aurelio Rojas, la evidencia científica disponible permite afirmar que la ashwagandha sí puede ser una herramienta útil para combatir el estrés. Según explica, determinados extractos estandarizados ayudan a reducir la ansiedad, mejorar la calidad del sueño y disminuir los niveles de cortisol, la conocida como hormona del estrés, con estudios que han observado reducciones de hasta un 30%.
Además, al reducir la activación del organismo provocada por el estrés crónico, también puede favorecer una mayor sensación de energía durante el día y mejorar la memoria, la concentración y la fatiga mental.
La ashawagandha también reduce la inflamación
El cardiólogo también destaca que sus posibles beneficios no se limitan al bienestar emocional. También recuerda que algunos ensayos clínicos han observado mejoras en la fuerza muscular y en la masa magra cuando se combina con entrenamiento de fuerza, así como efectos prometedores sobre la fertilidad masculina, algunos síntomas del síndrome premenstrual y la menopausia, la sensibilidad a la insulina, el control de la glucosa y determinados marcadores relacionados con la salud cardiovascular, como la inflamación, el estrés oxidativo o la presión arterial.
En su opinión, una de las líneas de investigación más interesantes consiste en combinar la ashwagandha con otros compuestos, como psicobióticos, glicina o amapola de California, para actuar sobre distintos mecanismos implicados en la respuesta al estrés.
Sin embargo, Aurelio Rojas insiste en que no es un suplemento adecuado para todo el mundo y recuerda que "natural" no significa necesariamente "seguro". Por ello recomienda evitarla o consultar previamente con un profesional sanitario en personas con embarazo o lactancia, enfermedades hepáticas o renales, hipertiroidismo o algunas enfermedades autoinmunes, así como en quienes toman sedantes, ansiolíticos o determinados antidepresivos.
Su conclusión es clara: la ashwagandha es uno de los adaptógenos con mayor respaldo científico, pero siempre debe utilizarse con extractos estandarizados y bajo supervisión médica cuando exista alguna enfermedad o tratamiento farmacológico. Y, ¿qué opinan otros expertos? Para averiguarlo, hemos hablado con la farmacéutica Mar Santamaría, de Promofarma, que nos explica con todo detalle todo lo que necesitamos saber de esta planta.
¿La ashwagandha es tan buena como dicen?
La ashwagandha está en un momento de máxima popularidad, aunque también arrastra cierta controversia. "Es verdad que hay estudios científicos que respaldan parte de esta fama, pero siempre me gusta recordar esta regla de oro: natural no significa inocuo", aclara Mar Santamaría. Aunque la fitoterapia es una herramienta muy valiosa, la farmacéutica advierte: "las plantas tienen activos potentes, como los witanólidos, y hay que manejarlas con rigor y conocimiento sanitario actualizado".
Aunque tiene una larga tradición en la medicina Ayurveda, Santamaría recuerda que en Europa los estándares son distintos: "La EFSA y agencias como la AESAN vigilan de cerca su uso para garantizar que las dosis sean seguras". Su consejo es claro: "Como muchas plantas, tiene sus pros y contras: beneficios, sí, pero también precauciones que no podemos ignorar".
¿Cuál es su mayor beneficio?
"Es particularmente interesante como adaptógena para modular nuestra respuesta al estrés", explica la farmacéutica. Según Santamaría, hay evidencia de que puede ayudar a reducir los niveles de cortisol, la hormona que se dispara ante situaciones prolongadas de estrés físico o mental. "En este sentido, puede mejorar la calidad del sueño y dar un cierto impulso a nivel de energía", señala.
¿Quién no debería tomarla?
Al igual que explicaba en su vídeo el cardiólogo Aurelio Rojas, la farmacéutica también advierte de que hay que tener precaución a la hora de tomarla. "Precisamente porque no es inocua, las mujeres embarazadas y lactantes no deben tomarla porque puede tener efectos indeseados en estas etapas tan delicadas; ante la duda, la recomendación es no tomarla", sentencia Santamaría.
La especialista también desaconseja su uso en personas con problemas tiroideos, ya que puede generar interacciones con la medicación específica. Lo mismo aplica a quienes toman fármacos para el insomnio, trastornos de ansiedad o inmunosupresores. "Mi consejo es que, antes de sumarse a una moda de suplementación, hay que asesorarse bien con un profesional de la salud", concluye. Esto es vital para evaluar si un suplemento es realmente útil para tu situación concreta o si, por el contrario, podría resultar contraproducente.










