Hace apenas unos días, Chiara Ferragni ha vuelto a convertir sus vacaciones en noticia tras compartir imágenes de su escapada a Grecia junto a su pareja, el ingeniero colombiano José Hernández. La pareja disfrutó de una jornada en la isla de Kimolos, un rincón del mar Egeo que todavía permanece al margen de los grandes circuitos turísticos. Su relación se conoció el pasado marzo y, desde entonces, ambos han sido vistos en diferentes destinos. De hecho, Hernández acompañó recientemente a la influencer en su último plan en España, en Marbella, confirmando que nuestro país sigue ocupando un lugar destacado en su agenda. Ahora, sin embargo, la empresaria ha puesto el foco en este pequeño paraíso griego.
En el archipiélago de las Cícladas, donde islas como Santorini o Mykonos acaparan la atención internacional, Kimolos representa la cara más auténtica del Egeo. Se encuentra situada al suroeste, muy cerca de Milos, de la que apenas la separa un estrecho de aproximadamente un kilómetro. Con una superficie de unos 36 kilómetros cuadrados y una población estable que ronda el millar de habitantes, conserva el ritmo pausado de las pequeñas islas griegas, lejos de la masificación de otros destinos del país.
CÓMO LLEGAR A KIMOLOS
Una vez aterrizados en Atenas, para llegar a Kimolos es necesario coger dos ferris; el primero lleva hasta Milos, y desde aquí otro que, en apenas 20 minutos, cruza hasta el puerto de Psathi, principal puerta de entrada a la isla. También existen conexiones marítimas directas desde el puerto ateniense de El Pireo durante la temporada alta, aunque son menos frecuentes y el trayecto es considerablemente más largo.
CÓMO ES LA ISLA
La primera impresión al desembarcar es la de una Grecia tranquila. No hay grandes complejos hoteleros ni largas avenidas comerciales. En su lugar aparecen casas encaladas, calles estrechas coloreadas por las buganvillas y un paisaje volcánico salpicado por colinas áridas que terminan abruptamente en un mar cristalino.
La capital, Chorio, es uno de los pueblos tradicionales mejor conservados de las Cícladas. Paseando por sus callejuelas se descubren pequeñas iglesias de cúpulas blancas, patios llenos de flores y antiguas viviendas construidas alrededor del castillo medieval que protegía a los habitantes en otro tiempo de los ataques piratas.
El nombre de Kimolos deriva de la palabra griega kimolia, en referencia a la tiza blanca, un mineral abundante en la isla desde la Antigüedad. Aunque durante siglos fue conocida por su riqueza mineral, el turismo nunca llegó a desarrollarse con la intensidad de otras islas vecinas, lo que ha permitido preservar tanto su entorno natural como su arquitectura tradicional. Además, muchos de sus habitantes siguen manteniendo una estrecha relación con la pesca y la agricultura.
LAS PLAYAS
Pero si algo distingue a Kimolos son sus playas. Muchas de ellas solo pueden alcanzarse caminando, en bicicleta o en pequeñas embarcaciones, lo que explica que incluso durante los meses de verano sea posible encontrar arenales prácticamente vacíos. Prassa es, probablemente, la más famosa gracias a su arena blanca, formada por sedimentos ricos en minerales, y por unas aguas de un azul intenso que recuerdan a las postales del Caribe. Bonatsa resulta ideal para familias por su escasa profundidad, mientras que Aliki combina arena fina con tamarindos que ofrecen sombra natural. Si se buscan paisajes más salvajes, Monastiria o Soufi son las elegidas.
LAS RUTAS
Además del baño, Kimolos cuenta con numerosos senderos señalizados que atraviesan la isla entre antiguas terrazas agrícolas, molinos y pequeñas ermitas. Uno de los recorridos más populares conduce hasta Skiadi, una sorprendente formación geológica con forma de enorme seta de piedra esculpida por la erosión durante miles de años. Desde distintos puntos elevados también se obtienen magníficas vistas de Milos y del resto de islotes que emergen en esta parte del Egeo.
Otras excursiones se realizan en barco, como la que permite rodear Kimolos y descubrir cuevas marinas, acantilados volcánicos y pequeñas calas inaccesibles por tierra. Algunas rutas incluyen también la cercana isla de Polyaigos, la mayor isla deshabitada del Mediterráneo y famosa por sus aguas de un azul casi irreal, donde no es raro avistar focas monje.
LOS SABORES LOCALES
Como han hecho Chiara Ferragni y José Hernández, en Kimolos hay que disfrutar de la gastronomía. La mayoría de las tabernas se concentran en Chorio y en el puerto de Psathi, donde predominan los restaurantes familiares que ofrecen recetas elaboradas con producto local, como el pescado fresco a la parrilla, el pulpo secado al sol, las ensaladas elaboradas con quesos artesanales y distintas recetas tradicionales a base de cabra. Uno de los productos más característicos es la ladenia, una especie de focaccia considerada por muchos el antecedente griego de la pizza, elaborada con tomate, cebolla y abundante aceite de oliva. También merece la pena probar el xinotyri, un queso local de sabor ligeramente ácido, así como los dulces preparados con miel y almendras.
Cuando cae el sol, la jornada se remata en el cine Kalisperitis, un pequeño cine de verano, gestionado por la asociación cultural local, que organiza proyecciones gratuitas bajo las estrellas durante los meses estivales. Ver una película al aire libre es una de esas experiencias sencillas que forman parte del encanto de Kimolos.











