Lidia Torrent y Jaime Astrain se rinden a Petra, la joya de Jordania: “No todos los días se visita una de las Maravillas del Mundo”


La pareja ha regresado fascinada de su viaje tras visitar este enclave único, considerado uno de los grandes tesoros arqueológicos del mundo.


Lidia Torrent y Jaime Astraín en el Arco de Adriano de Jerash, Jordania.© @lidiatorrentanca
8 de julio de 2026 a las 19:00 CEST

La antigua capital del reino nabateo, excavada hace más de 2.000 años en la roca rosada del desierto, sigue provocando el mismo asombro que cuando fue redescubierta en el siglo XIX tras permanecer siglos oculta entre montañas y arena. Por eso, no es extraño que Lidia Torrent y Jaime Astraín hayan caído rendidos a este enclave único, considerado uno de los grandes tesoros arqueológicos del mundo.

La visita a Petra comienza mucho antes de contemplar la fachada de El Tesoro. El acceso se realiza a través del Siq, un estrecho desfiladero de más de un kilómetro rodeado por paredes de roca que alcanzan decenas de metros de altura. El recorrido mantiene la expectación hasta que, de repente, aparece la espectacular fachada, una de las imágenes más icónicas de Oriente Próximo.

Quedarse solo con esa postal sería perderse gran parte de la experiencia, porque Petra es una ciudad inmensa para caminar durante horas entre tumbas monumentales, templos, cuevas excavadas en la piedra, antiguos altares ceremoniales, calles columnadas y un teatro romano con capacidad para unos 5.000 espectadores. Cada rincón recuerda el enorme poder comercial que alcanzaron los nabateos, que controlaban las rutas por las que circulaban mercancías tan valiosas como el incienso, las especias o las sedas entre Arabia y el Mediterráneo.

Desfiladero del Siq, Petra, Jordania
Desfiladero del Siq.

Uno de los grandes atractivos de la visita es ascender hasta el Monasterio o Al Deir, otra de las construcciones más impresionantes del recinto. Para alcanzarlo hay que superar alrededor de 850 escalones, un esfuerzo que queda recompensado con unas vistas espectaculares y una fachada todavía más monumental que la del Tesoro. Si se dispone de más tiempo, también se pueden recorrer rutas alternativas que permiten descubrir miradores naturales, senderos menos transitados y espacios arqueológicos alejados de los circuitos principales.

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Petra by Night.

LA EXPERIENCIA NOCTURNA

Precisamente por su enorme extensión, lo recomendable es dedicar al menos dos días completos a Petra. Así es posible recorrer el yacimiento sin prisas y contemplar cómo la luz transforma el color de la arenisca desde el amanecer hasta el atardecer, cuando la piedra adquiere intensos tonos rojizos y dorados. Otra de las experiencias más especiales es regresar por la noche para disfrutar de Petra by Night, una visita en la que cientos de velas iluminan el recorrido hasta El Tesoro mientras la música tradicional beduina pone el broche final bajo un cielo completamente estrellado.

Mövenpick Resort Petra, Jordania.© Mövenpick Resort Petra
Mövenpick Resort Petra está situado frente al centro de visitantes.

Dormir junto a la entrada del conjunto arqueológico de Petra permite acceder al recinto nada más abrir sus puertas. Justo enfrente del centro de visitantes se encuentra el Mövenpick Resort Petra (movenpick.accor.com), posiblemente el mejor hotel de la zona, un cinco estrellas con todas las comodidades, elegido por Lidia y Jaime.

Jaime Astraín fotografiando la ciudad de Jerash, Jordania© @lidiatorrentanca
Jaime Astraín en la ciudad de Jerash.

MÁS ALLÁ DE PETRA

Aunque Petra ha sido el gran protagonista del viaje, Lidia Torrent y Jaime Astraín también han aprovechado para descubrir otros lugares imprescindibles de Jordania. Entre ellos destaca Jerash, conocida como la ciudad de las 1.200 columnas y una de las ciudades romanas mejor conservadas fuera de Italia. Allí posaron en el imponente Arco de Adriano, una de las puertas monumentales que aún recuerdan el esplendor de la antigua Gerasa.

En globo sobre el desierto de Wadi Rum, Jordania.© @balloons_over_rum
Las salidas en globo se hacen con las primeras luces.

EN GLOBO SOBRE WADI RUM

La pareja también ha podido vivir otra de las grandes experiencias más increíbles de Jordania: adentrarse en Wadi Rum, un vasto valle desértico de enormes montañas de granito y arenisca rojiza que ha servido de recurrente escenario cinematográfico y es Patrimonio de la Humanidad. Un territorio que se extiende a lo largo de más de 700 kilómetros cuadrados, cerca de la frontera con Arabia Saudita, y en el que, además, han tenido oportunidad de sobrevolar en globo y pasar la noche en una de las lujosas burbujas del Rum Reserve Resort by Luxotel.

Lidia Torrent con su huía políglota en Jerash, Jordania.© @lidiatorrentanca
Lidia Torrent con su huía políglota en Jerash.

Durante el recorrido también compartieron momentos más cotidianos y divertidos, como una improvisada clase de árabe con su guía políglota, con quien aprendieron a contar hasta diez, o una divertida fotografía bajo el comentario "La foto de la foto", además de una imagen en tono de humor en la que Lidia bromeaba sobre su estilismo asegurando que parecía "tu tía Amparo en Nochevieja".

La makluba se cocina en capas y se voltea en la bandeja al servirlo, y fattoush es la clásica ensalada.© @lidiatorrentanca
La makluba se cocina en capas y se voltea en la bandeja al servirlo, y fattoush es la clásica ensalada.

LA GASTRONOMÍA TAMBIÉN IMPORTA

La pareja hizo además parada en Amán, la capital jordana, donde aprovecharon para descubrir algunos de los platos más representativos de la gastronomía local. En su mesa no faltó la makluba, una receta tradicional preparada en capas de arroz, carne y verduras que se sirve dándole la vuelta al recipiente justo antes de llevarla a la mesa, ni el refrescante fattoush, una ensalada elaborada con verduras frescas y pan de pita tostado. El apartado gastronómico se complementó con uno de los postres más populares de Oriente Próximo: el knafeh, elaborado con queso fundido, pasta kataifi y un almíbar aromático que la propia Lidia definió como "un must".