Leticia Martín Enjuto, psicóloga, sobre el duelo en la infancia: "La pérdida forma parte de su historia, pero no debe convertirse en toda su identidad"


La experta nos habla del duro momento que atraviesan los niños cuando pierden a alguno de sus familiares más cercanos


Leticia Martín Enjuto, psicóloga clínica sanitaria
8 de julio de 2026 a las 19:02 CEST

El duelo en la infancia es un territorio frágil y complejo, donde la pérdida de un familiar irrumpe en una mente que aún está construyendo su manera de entender el mundo. Cuando un niño se enfrenta a una muerte cercana y repentina, el impacto emocional es enorme. Aparecen el miedo, el desconcierto, el vacío, preguntas que no sabe formular. Puede ser que el niño entienda qué significa morir, pero no tiene las herramientas para sostener ese vacío absoluto ni la incertidumbre de un futuro sin sus seres queridos.

¿Cómo se acompaña a un menor que ve tambalearse su universo afectivo? ¿Qué necesita para empezar a reconstruir seguridad, sentido y futuro en medio de un dolor que no sabe explicar? Para entender cómo se puede empezar a reconstruir una infancia rota por la tragedia, cómo se gestiona el duelo y de qué manera debe actuar el entorno para protegerla, hablamos con la psicóloga sanitaria Leticia Martín Enjuto (@leticiamartin.psicologa).

niña sentada en la cama, mirando por la ventana© Getty Images

¿Cómo suele reaccionar un menor cuando pierde de forma repentina a sus padres y sus hermanos? ¿Qué señales indican que está en shock emocional?

Es frecuente que el cerebro entre en un estado de shock como mecanismo de protección. Puede parecer tranquilo, desorientado, hacer las mismas preguntas una y otra vez o tener dificultades para comprender lo sucedido. Que no llore constantemente no significa que no esté sufriendo. También pueden aparecer problemas para dormir, cambios bruscos de comportamiento, necesidad de estar siempre acompañada o síntomas físicos como dolor de estómago o falta de apetito. Son respuestas normales ante una situación extraordinaria y requieren tiempo y acompañamiento.

Al desaparecer todo su núcleo familiar, el mundo del niño se derrumba por completo. ¿Cómo se reconstruye la sensación de seguridad?

Cuando un niño pierde a toda su familia, también pierde la sensación de protección y estabilidad. Es habitual que aparezca un miedo intenso a quedarse solo o a que vuelva a ocurrir algo parecido con las personas que ahora le cuidan. La seguridad se reconstruye poco a poco mediante rutinas, estabilidad y adultos que transmitan disponibilidad emocional. Más que las palabras, serán los pequeños gestos repetidos los que le devuelvan la confianza en que vuelve a existir un lugar seguro.

Los niños no sostienen el dolor de la misma forma que los adultos. Necesitan alternar momentos de tristeza con otros de juego para descansar emocionalmente

Leticia Martín Enjuto, psicóloga

¿Qué emociones suelen aparecer en un menor que atraviesa una pérdida tan grande?

En un duelo infantil pueden convivir miedo, tristeza, rabia, confusión e incluso culpa. Muchos niños llegan a pensar, sin fundamento, que podrían haber hecho algo para evitar lo ocurrido porque todavía interpretan la realidad desde un pensamiento muy emocional. También son frecuentes las regresiones, como querer dormir acompañados, hacerse pis en la cama o demandar más contacto físico. Son formas de buscar protección y no deben interpretarse como un retroceso en su desarrollo.

Es común que los niños pasen del llanto desconsolado al juego en cuestión de minutos. ¿Cómo se explica este fenómeno y cómo debe reaccionar el entorno?

Los niños no sostienen el dolor de la misma forma que los adultos. Necesitan alternar momentos de tristeza con otros de juego para descansar emocionalmente. Jugar no significa olvidar, sino regular una emoción demasiado intensa. Por eso, si una niña ríe o juega después de llorar, no debemos pensar que "ya lo ha superado". El entorno debe respetar esos cambios sin juzgarlos ni hacer comentarios que puedan generar culpa por sentirse bien durante unos minutos.

mujer abrazando a una niña© Getty Images

¿Qué gestos, frases o palabras pueden ayudar a un menor en un proceso de duelo tan complicado y duro?

Lo más importante no es encontrar las palabras perfectas, sino estar presente. Frases como "Estoy contigo", "Puedes llorar cuando lo necesites" o "Lo que sientes es normal" ayudan mucho más que intentar quitar importancia al dolor. También ayudan los gestos cotidianos: escuchar, abrazar, respetar sus silencios y hablar con naturalidad de las personas fallecidas. Recordarlas no aumenta el sufrimiento; ayuda a integrar su ausencia.

¿Cómo se ayuda al menor a lidiar con la mirada de lástima o el trato diferencial que puede recibir?

Cuando una tragedia tiene repercusión pública, existe el riesgo de que el menor quede definido únicamente por lo que le ha ocurrido. Aunque la compasión sea bienintencionada, sentirse observado constantemente desde la pena puede dificultar su recuperación. El entorno debe reforzar otras facetas de su identidad: sus intereses, sus amistades, sus capacidades y sus ilusiones. La pérdida forma parte de su historia, pero no debe convertirse en toda su identidad.

Respetar los tiempos del duelo, mantener rutinas y validar todas sus emociones será mucho más útil que intentar que "pase página" cuanto antes

Leticia Martín Enjuto, psicóloga

¿Qué conductas pueden alertar de que el duelo se está complicando?

Cada duelo tiene su ritmo, pero conviene prestar atención si aparece un aislamiento progresivo, una tristeza que no mejora con el tiempo, ansiedad intensa, pesadillas frecuentes, culpa persistente o rechazo absoluto a hablar de lo ocurrido. También son señales de alerta los cambios importantes en el rendimiento escolar, la pérdida de interés por jugar, los problemas para relacionarse o síntomas físicos continuos sin causa médica. En estos casos es recomendable buscar ayuda psicológica, es habitual el trabajo en consulta.

¿Qué necesita emocionalmente una niña en esta situación y qué papel juega la persona que asume su cuidado?

Lo que más necesita es sentir que vuelve a tener un adulto estable que la protege y no va a desaparecer. Esa sensación de seguridad se construye con paciencia, afecto, coherencia y presencia diaria. Quien asuma su cuidado no debe intentar sustituir a sus padres, sino convertirse en una figura de apoyo. Respetar los tiempos del duelo, mantener rutinas y validar todas sus emociones será mucho más útil que intentar que "pase página" cuanto antes.

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¿Qué consecuencias pueden aparecer meses o años después si el duelo no se acompaña adecuadamente?

El duelo infantil no termina cuando pasa el tiempo. A medida que crece, comprenderá de forma diferente la pérdida y puede volver a experimentar el dolor en distintas etapas de su vida. Si ese duelo no se acompaña adecuadamente, pueden aparecer dificultades para confiar en los demás, miedo al abandono, ansiedad o problemas para regular las emociones. Sin embargo, con un entorno estable y apoyo psicológico cuando sea necesario, muchos niños consiguen desarrollar una vida plena sin que la pérdida defina toda su historia.