Creadora de contenido, streamer y youtuber, Aroia García (@aroyitt) vivió su infancia y su adolescencia sintiéndose diferente sin saber por qué hasta que a los 24 años recibió el diagnóstico de autismo. Con su libro No encajo pero existo (Ed. MR), quiere romper los estigmas que siguen existiendo sobre esta condición y ayudar a los jóvenes que pueden estar pasando por un proceso similar. Hemos charlado con ella.
Iré abriendo camino para que el resto no tenga los problemas que yo he tenido. Siento que, al escribir el libro, puedo dar a conocer un poco más la parte positiva de esto
Comienzas el libro confesando que en tu niñez te sentías incomprendida y minusvalorada, incluso por ti misma. ¿Cuáles eran las situaciones más difíciles?
Para mí lo mas duro era no ser capaz de ver todo el potencial que tengo ahora y que pude ver relativamente hace poco. Me centraba en lo que se me daba mal, en lo que me salía mal, en mi mala suerte, no valoraba los esfuerzos que hacía muchas veces... Por eso mismo digo que era yo misma también la que me sentía minusvalorada. Por supuesto, al no poder ver ese potencial, no podía sacarlo. Cuando uno no muestra logros o pasa por alto todo lo bueno que puede mostrar, la gente solo se fija en las cosas negativas también. Pongo un ejemplo: en el instituto, tuve una temporada de sacar notas regulares, excepto en lo que me interesaba, que sacaba 10. Me centré en lo malo y solo era capaz de sentirme inútil porque me fijaba en las malas notas y no veía el potencial que tenía con los idiomas o la estadística, por ejemplo.
Comentas que tus padres incluso tenían que castigarte para que salieras a la calle de pequeña. ¿Te volviste una niña solitaria porque no encontrabas a nadie con quien encajar de verdad?
Sí. Ya de por si era rara, pero el hecho de sentir que no encajaba hacía que no quisiera compartir tiempo con mis amigas, ya que lo que ellas hacían era lo normal en adolescentes y lo que se supone que te debe gustar, lo que a su vez hacía que me distanciara más de ellas y, en consecuencia, su trato hacia mí tampoco fuera el mismo que entre ellas, lamentablemente.
¿Tuviste que enmascarar mucho tus rasgos durante la infancia y la adolescencia, como les pasa sobre todo a muchas chicas con autismo?
Sí, pero lo hacía sin darme cuenta. Es decir, como hasta adulta no supe del diagnóstico, no sabía hasta qué punto había enmascarado. Es más, hoy por hoy, tampoco sabría distinguirlo, sale solo. Es difícil de explicar pero quien lo sufra también, lo entenderá.
Muchas personas que tienen el diagnóstico de autismo pasada la niñez, como es tu caso, reciben comentarios como "no lo pareces" o similares, negando la condición. Tú pides que no se hagan. ¿Cómo te hubiera gustado que reaccionan cuando lo comunicaste a tu entorno cercano?
Mi entorno cercano, gracias a dios, no hizo ningun comentario del estilo. Pero si que, debido a cosas del pasado, quizás tuve miedo de contarselo a mis padres o familia para que no me dijeran lo típico que te dice un padre cuando le cuentas algo que no le cuadra: 'anda, anda, no digas tonterías'. Entonces, lo fui haciendo poco a poco, dejándolo caer, no fue algo directo en mi caso. A día de hoy, por ejemplo, en mi familia, gracias a mi diagnóstico, mi madre tiene sospechas de otro caso en la familia y quizás en ella misma también.
¿En qué te ha ayudado tener un diagnóstico tardío de autismo y qué cosas comprendes de ti contra las que antes luchabas?
Yo diría que me ha ayudado con el masking [enmascaramiento]. El hecho de haber hecho tanto masking sin darme cuenta, hizo que lo perfeccionara de tal forma que, a día de hoy, puede decirse que, en ciertos casos, nadie notaría nada. Pero, sobre todo, al tenerlo de adulta, creo que lo comprendes todo mucho mejor, lo que hace que te enfoques solo en lo bueno y no tanto en lo malo y a su vez, hace que puedas sacar mucho más potencial que a tu entorno le gustará mucho.
¿Cómo integras las características de tu condición en una profesión que vive tanto de cara a los demás? ¿Cómo trabajas esa socialización?
En mi caso, evito los eventos [risas]. No suelo ir a eventos grandes. Me limito a grabarme con una camara y no molestar a mi cerebro demasiado. Entonces es fácil. Diría, de hecho, que es un trabajo que atrae a mucha gente neurodivergente justamente por eso. Apenas hay que interactuar y si hay que hacerlo, no es un face to face [cara a cara]. Por lo que es súper cómodo y quizás por eso tengo tantas amigas (amigos, no sé) dentro del mundillo que también son autistas.
Dices en el libro que ir al psicólogo fue la mejor inversión que pudiste hacer en ti misma, ¿en qué te ha ayudado?
Ir al psicólogo me ha ayudado en todos los sentidos. Creo que es algo que todo el mundo debe hacer, se esté mal o se esté completamente bien. Ayuda mucho a conocerse a uno mismo y, sobre todo en nuestro caso, a sacar el potencial máximo. Sé que hablo mucho del potencial, pero es algo que se pasa muy por alto y que todo autista tiene. Es como un superpoder con el que puedes superar cualquier problema.
Confiesas que tenías pánico a hablar de tu autismo porque pensabas que te iban a juzgar mal, pero que tu pareja actual te ha ayudado en ese sentido. ¿Cómo te sientes ahora que has publicado tu experiencia en un libro?
Siempre he tenido miedo y sigo teniéndolo, porque realmente sigue teniendo un estigma un poco malo, no se habla mucho del tema y siempre se centran en lo malo o muy notorio (se ve en las series, no hay nunguna representación femenina y la única que hay es coreana y es muy exagerado el comportamiento de ella, cuando normalmente no lo es tanto, hacemos mucho masking). Por ejemplo, ahora que me voy a Corea y allí no es tan común hablar sobre salud mental (apenas van al psicólogo) allí tendré aún más miedo de decirlo. Siento que como no saben mucho del tema, me podrían rechazar a niveles muy grandes pensando que es una enfermedad mental o algo parecido, sin fijarse en todo lo bueno que puede ofrecer.
Pero, como digo siempre, iré abriendo camino para que el resto no tenga estos problemas. Siento que, al escribir el libro, puedo dar a conocer un poco más la parte positiva de esto. Es lo que pretendía. Ya se ha hablado mucho de las cosas malas. Empecemos también a mostrar nuestros superpoderes y en las cosas en las que destacamos para dejar al lado esa imagen tan mala de algo que, en parte, puede ser tan útil y bonito.









