La frase de Carl Jung, "dentro de nosotros hay múltiples voces; la libertad comienza cuando sabemos cuál está hablando", analizada según la psicología
El médico, psiquiatra y discípulo de Freud reflexiona en esta cita sobre el diálogo interno que se da en nuestra mente frente a cualquier circunstancia
¿Por qué a veces sabes perfectamente qué deberías hacer, pero acabas haciendo justo lo contrario? ¿Por qué una parte de ti quiere empezar a hacer ejercicio, otra prefiere quedarse en el sofá y una tercera intenta convencerte con argumentos de una u otra opción? Esta reflexión de Carl Gustav Jung resume esta sensación que todos hemos experimentado alguna vez. Esa lucha interna entre una parte de nosotros que quiere actuar por impulso, otra que se deja llevar por las emociones y una tercera que intenta analizarlo todo con calma. No son contradicciones, falta de voluntad o debilidad sino la forma en la que funciona nuestro cerebro.
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Según explica Fernando González, autor de Hackeando tu cerebro (Ed. Siglantana), esto ocurre porque no somos una mente uniforme, sino el resultado de la interacción de distintos sistemas cerebrales que evolucionaron en momentos diferentes y que, con frecuencia, persiguen objetivos distintos. A veces, de hecho, entran en conflicto. Estras tres voces son la del instinto, la de la emoción y la de la razón.
El autor utiliza una metáfora muy sencilla para describir cómo interactúan estos tres sistemas que intervienen en nuestra identidad, en la toma de decisiones, en lo que somos y hacemos.
La primera voz corresponde al llamado cerebro reptiliano, el sistema más antiguo desde el punto de vista evolutivo. Su misión es muy simple: mantenernos vivos. "Habla en reflejos y reacciones. Su lenguaje es el impulso: atacar, huir, congelarse. No negocia, no argumenta, solo actúa", explica.
La segunda pertenece al sistema límbico, encargado de las emociones y de gran parte de nuestra memoria emocional. Es el que recuerda experiencias pasadas y anticipa posibles amenazas. Como resume el autor, "es quien recuerda que una vez dolió, y por eso ahora teme".
La tercera voz procede de la corteza prefrontal, la región del cerebro relacionada con la planificación, el razonamiento, el autocontrol y la toma de decisiones. Es la parte que analiza las consecuencias, compara opciones y trata de encontrar la mejor solución.
Sin embargo, el González recuerda que, aunque solemos pensar que la razón siempre dirige nuestras decisiones, la realidad es bastante distinta.
Uno de los mensajes centrales de este autor en su libro y que desmonta una idea muy extendida es la de que somos seres esencialmente racionales. "La imagen popular del ser humano como un ser racional es uno de los mayores malentendidos culturales", afirma.
"No es la razón quien gobierna, sino quien intenta poner orden después de que el instinto y la emoción ya decidieron. Es la narradora que justifica lo que otros ya hicieron", escribe. Esta idea coincide con numerosas investigaciones en neurociencia que muestran que las emociones participan activamente en cualquier proceso de decisión.
Pensar y sentir ocurren al mismo tiempo
El autor insiste en que separar pensamiento y emoción es un error. "No sentimos y luego pensamos: sentimos mientras pensamos. El pensamiento tiene parte cognitiva y parte emocional", resume. Por eso, cuando afrontamos una situación importante, las tres voces aparecen simultáneamente.
Una entrevista de trabajo, una ruptura sentimental, una discusión familiar o hablar en público activan al mismo tiempo los mecanismos de supervivencia, las emociones aprendidas y el razonamiento consciente.
Comprender estas tres voces nos puede ayudar a entender por qué hay situaciones que nos desbordan. Por ejemplo, una persona que tiene que hablar en público y le resulta difícil hacerlo.
Racionalmente sabe que probablemente no sucederá nada grave. Sin embargo, el cuerpo empieza a temblar, aparecen pensamientos catastróficos y aumenta la ansiedad.
Según explica el autor de este libro que nos ayuda a entender la mente, en ese momento se enfrentan tres sistemas distintos: el reptiliano activa la respuesta de defensa, el sistema límbico recuerda experiencias negativas y la corteza prefrontal intenta tranquilizar con argumentos. Pero a menudo aparece una reacción muy común en muchas personas. "Aunque la lógica sea precisa, si el miedo es intenso, suele ganar la emoción", señala.
Como vemos, es muy importante saber gestionarse emocionalmente para que no nos ocurran estas situaciones que algunos neurocientíficos han denominado el secuestro de la amígdala y que fue acuñado por el psicólogo Daniel Goleman. Por ello, es importante comprender cómo funciona nuestro cerebro, las emociones e intentar gestionarlas. Es decir, como el propio autor propone: escuchar lo que la emoción tiene que decir sin dejar que conduzca.
Por ejemplo, el objetivo no consiste en dejar de sentir miedo, enfado o tristeza, sino aprender a interpretar qué información aporta cada emoción y decidir conscientemente cómo actuar.
Otro aspecto importante es que este diálogo interno no funciona igual en todo el mundo. Las experiencias de la infancia, el entorno en el que hemos crecido y los acontecimientos vividos modifican la sensibilidad de estos sistemas.
Por eso, una persona que ha crecido en un ambiente seguro puede reaccionar de forma muy distinta ante una misma situación que otra que ha vivido bajo una amenaza constante. "Lo que para uno es exagerado, para otro es coherente con su historia", resume.
Aunque no podamos cambiar la arquitectura básica de nuestro cerebro, sí podemos aprender a reconocer qué voz está hablando en cada momento. Solo cuando distinguimos esas voces podemos decidir cuál merece ser escuchada.
Como concluye Fernando González: "No somos esclavos del instinto, pero tampoco lo somos de la razón. Somos puentes entre capas, mediadores entre tiempos, testigos de un diálogo interior que nunca termina. Y en ese diálogo, la conciencia es la silla del director. No para imponer, sino para escuchar, traducir y decidir".