Hay frases que, con el paso de los años, siguen teniendo la capacidad de hacernos reflexionar. Es el caso de una de las citas más conocidas de Nelson Mandela: "La mayor gloria no es no caer nunca, sino levantarse siempre". Es decir, equivocarse forma parte de la vida.
Y es que todos fracasamos alguna vez. Perdemos un trabajo, una relación, un proyecto o una oportunidad. Atravesamos dificultades, crisis personales, familiares... Sin embargo, el problema no es la caída, sino lo que hacemos después. ¿Por qué algunas personas consiguen recuperarse y otras quedan atrapadas en el dolor? ¿Qué papel juega la resiliencia? ¿Y por qué el fracaso puede convertirse en uno de los mayores motores de crecimiento personal?
Para responder a estas preguntas hemos hablado con la psicóloga Violeta Acedo. Además, tomamos como referencia las reflexiones de Karen Rinaldi, autora del libro Hazlo fatal, pero hazlo igualmente, y de Luna Roca, experta en salud emocional y creadora de Renace. Las 9 puertas.
¿Qué quiso decir Nelson Mandela con esta frase?
Nelson Mandela (1918-2013) fue abogado, activista contra el apartheid, presidente de Sudáfrica entre 1994 y 1999 y Premio Nobel de la Paz en 1993. Pasó 27 años en prisión por su lucha contra la segregación racial y, lejos de responder con odio, convirtió el perdón y la reconciliación en el eje de su legado. Su vida fue un ejemplo de resiliencia, de ahí que muchas de sus frases sigan inspirando a millones de personas en todo el mundo.
"Muchas veces pensamos que una persona resiliente es alguien que no sufre o que puede con todo, y no es así exactamente", explica Violeta Acedo. "La resiliencia es la capacidad de adaptarnos a las dificultades, atravesarlas y seguir adelante a pesar de ellas".
Es precisamente esa idea la que resume Mandela. La verdadera fortaleza no consiste en vivir sin problemas, sino en desarrollar recursos para recuperarnos cuando llegan. Como secunda la psicóloga, "la resiliencia no consiste en que las cosas no te duelan, sino en que puedas recuperarte y seguir adelante después del dolor".
¿Por qué el fracaso puede convertirse en el mayor aprendizaje?
Durante años nos han enseñado que fracasar significa no ser suficiente. Sin embargo, cada vez más expertos defienden justo lo contrario.
"El fracaso forma parte del aprendizaje. Aunque solemos vivirlo como algo negativo, también nos permite conocernos mejor, desarrollar recursos y ganar confianza en nuestra capacidad para afrontar situaciones difíciles", explica Violeta Acedo. De hecho, reflexiona, "muchas veces no descubrimos de lo que somos capaces hasta que nos vemos obligados a atravesar una problemática".
Esta misma visión aparece en el libro Hazlo fatal, pero hazlo igualmente. Su autora, Karen Rinaldi, sostiene que el gran problema no es fracasar, sino dejar de hacer cosas por miedo a equivocarnos. Cuando evitamos cualquier situación en la que no podamos destacar desde el principio, también renunciamos a aprender, a crecer y a descubrir habilidades que permanecían ocultas.
La resiliencia no nace cuando todo va bien
Uno de los grandes errores es pensar que la resiliencia es una cualidad con la que algunas personas nacen y otras no. "La resiliencia se construye precisamente en esos momentos, no cuando todo va bien, sino cuando nos enfrentamos a una adversidad y conseguimos adaptarnos a ella. Cada experiencia difícil que logramos superar refuerza la sensación de que podremos afrontar también las siguientes", afirma Violeta Acedo.
Es decir, cada caída deja algo más que una herida. También deja experiencia, confianza y herramientas para afrontar los retos futuros.
Luna Roca, una de las referentes actuales en procesos de transformación personal y creadora de Renace. Las 9 puertas, lo expresa desde su propia experiencia. "Creo firmemente que necesitamos caer. Cada caída nos obliga a descubrir una versión de nosotros que aún no conocíamos. Al levantarme, nunca vuelvo siendo la misma: regreso con más sabiduría, más capacidad y una fe todavía más inquebrantable".
¿De dónde nace la fuerza para volver a levantarse?
Cuando atravesamos un momento difícil solemos pensar que la fortaleza aparece de forma casi automática. Sin embargo, la psicología explica que no depende únicamente de la fuerza de voluntad. "La resiliencia se apoya en nuestros recursos personales, en las experiencias que hemos superado anteriormente, en lo que hemos aprendido y, sobre todo, en los vínculos que nos sostienen", explica Violeta Acedo.
Añade que "a veces pensamos que tenemos que poder con todo solos, pero una de las mayores fuentes de fortaleza suele ser sentirnos acompañados".
Luna Roca coincide con esta visión. "La fuerza nace de una danza entre la humildad y el coraje. Incluso con miedo y con dolor decides seguir adelante porque sabes que rendirte tiene un precio mucho mayor. Es en los momentos de mayor presión donde se forja el carácter, igual que el diamante nace bajo presión".
Pedir ayuda también forma parte de la resiliencia
Otra de las falsas creencias más extendidas es pensar que las personas fuertes nunca necesitan ayuda. Pero no es así.
"Cuando sentimos que el malestar nos está desbordando, se mantiene en el tiempo o empieza a afectar a distintas áreas de nuestra vida, pedir ayuda no significa que seamos menos resilientes. De hecho, reconocer que necesitamos ayuda profesional también es una forma de resiliencia", explica Violeta Acedo.
"Mucho antes de tocar fondo. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de inteligencia y responsabilidad. Cuando reconoces que alguien puede ayudarte a avanzar con más claridad, más rapidez o menos sufrimiento, ese es el momento de abrirte a recibir apoyo", sostiene Luna Roca
Levantarse siempre no significa hacerlo solo
La frase de Nelson Mandela no habla de personas invencibles. Habla de personas capaces de seguir caminando después de haber caído. Habla de aceptar que el dolor forma parte de la vida y de entender que cada dificultad puede convertirse en una oportunidad para crecer.
Y quizá por eso las palabras de Mandela siguen emocionando décadas después. Porque todos caemos alguna vez. La diferencia está en comprender que levantarse no significa volver a ser quien éramos antes, sino convertirnos en alguien más fuerte, más consciente y mejor preparado para afrontar lo que venga.
Luna Roca lo resume con una frase que encaja a la perfección con el mensaje del expresidente sudafricano: "Nunca vuelvo a levantarme siendo la misma persona; siempre me levanto con una capacidad que antes no tenía".









