Diálogo interno

María Martínez, psicóloga: "Tu diálogo interno determina tu estado de ánimo, cómo resuelves los conflictos, cómo vives"


Te explicamos por qué hablarte mal afecta a tu autoestima y por qué debes comenzar a cambiar tu forma de relacionarte contigo misma


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Paula MartínsColaboradora de Estar Bien
6 de abril de 2026 a las 7:00 CEST

Seguro que alguna vez te has olvidado las llaves, equivocado en algo sencillo o has llegado tarde a una quedada con una amiga. En ese momento,  puede que te hayas dicho a ti misma "qué tonta soy" o "siempre hago lo mismo". Son frases aparentemente inofensivas, casi automáticas, pero que, repetidas en el tiempo, construyen un diálogo interno que condicionan tu bienestar mucho más de lo que puedas imaginar.

Igual que si fuera otra persona la que tuviera alguno de esos despistes no le dirías esas frases, tampoco deberías hacértelo a ti misma. La relación que tengas contigo condicionará tu propia manera de habitarte, por lo que en lugar de hablarte así de mal, deberías hacer todo lo contrario y empezar a tratarte con más cariño.

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Y, es que hablarse bien es, según los expertos, una de las formas más eficaces (y accesibles) de cuidar la salud mental. La manera en la que nos dirigimos a nosotros mismos influye directamente en cómo interpretamos lo que nos ocurre, cómo nos sentimos y, en última instancia, también cómo actuamos.

En este sentido, la psicóloga experta en mente y percepción Kaizen, María Martínez (@caminokaizen), lo resume con claridad: "El diálogo interno es lo que determina el estado de ánimo, nuestra capacidad para resolver conflictos, la actitud con la que enfrentamos la vida, la forma en la que actuamos, respondemos y, en definitiva, vivimos".

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Diálogo interno positivo: cómo influye en la autoestima

Lejos de lo que muchas veces se piensa, hablarse en positivo no consiste en repetirse frases bonitas sin conexión con la realidad. Tiene más que ver con la forma en la que interpretamos lo que nos sucede. "La película que vemos en nuestra cabeza será la película de nuestra vida. Ahí nos podemos poner como víctimas sin opciones o como protagonistas con recursos", comenta la experta.

Este matiz es clave. No se trata de negar lo que incomoda, sino de aprender a mirarlo desde un lugar más constructivo. Tal y como explica María Martínez, "un diálogo interno positivo no significa decir que las cosas están bien cuando no nos gustan, significa aprender a relatar de la forma más objetiva posible aquello que vemos. Se hace para, después, proponernos actuar sobre lo que depende de nosotras".

Cuando conseguimos hacerlo, cambia por completo nuestra percepción de la realidad. Porque, como añade, "los hechos por sí solos no te hunden, te hunde todo lo que piensas sobre esa situación, por eso hay miles de ejemplos de personas que superan situaciones traumáticas y salen transformadas a mejor. Igual que tenemos los ejemplos a la inversa. La situación puede ser la misma, pero la interpretación interna de cada persona es la que determina su resultado final".

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Bienestar emocional: observar sin juicio para ganar claridad

Uno de los grandes aprendizajes del diálogo interno positivo es la capacidad de observar sin juzgar. No siempre es fácil, pero sí entrenable. "Cuando la persona observa, sin juicio (en la medida de lo posible, y si se emite el juicio, siendo consciente de que es eso, una opinión y no una certeza), narrando los hechos sin entrar en interpretación de motivaciones ni pensamientos sobre futuros posibles, va a crear un escenario real en el que tiene opciones para actuar sobre él".

Según este enfoque, se trata de aprender a ver lo que ocurre sin añadir "historias" mentales.  Debes mirar lo que ha pasado sin etiquetarlo automáticamente como  un hecho dramático, sin decir que eres un desastre o que todo te sale mal.

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Este enfoque tiene un impacto directo en la autoestima. Cuando dejamos de interpretar constantemente y empezamos a centrarnos en lo que sí podemos hacer, aparece una sensación de capacidad y control que resulta profundamente reparadora. "Eso hará que te sientas capaz, y te permitas moverte hacia soluciones o hacia cualquier lugar en el que quieras estar. Sentir esto, te motiva y te hace sentir bien. Además te va convirtiendo en una persona resiliente que sale mejorada de cualquier contratiempo", explica la psicóloga.

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Diálogo interno negativo: cómo afecta a la salud mental

En el extremo contrario, el diálogo interno negativo tiene un efecto muy distinto. "Sucede cuando te pones en la posición de "víctima de las circunstancias". Ese lugar en el que sientes que no tienes opción de elegir, de actuar o de cambiar nada", comenta la especialista. 

Desde ahí, es fácil entrar en un bucle difícil de romper. "Te mantiene en la queja y en el bucle de ver un mundo lleno de posibilidades negativas. Hace que señales hacia fuera y que responsabilices al entorno de lo que sientes, lo cual te impedirá moverte y cada vez te hará sentir peor".

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Además, este tipo de pensamiento suele centrarse en aquello que escapa a nuestro control. Según María Martínez: "En este contexto, le darás vueltas a todo aquello que no depende de ti, que escapa a tu rango de acción o que no puedes cambiar ni controlar. Esto hace que cada vez te sientas más inútil, incapaz, y con la autoestima en caída libre".

Por eso, el cambio no pasa por eliminarlo (algo poco realista), sino por aprender a relativizarlo: "El problema no está en tener un diálogo interior negativo puntualmente, sino en creértelo como "la verdad". Por eso lo primero que hay que hacer para salir de él es bajarlo de nivel. Quitarle el pedestal de "certeza"y ponerlo en la posición de "una simple opinión"."

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Hiperpositividad: el error de evitar las emociones negativas

Sin embargo, en la búsqueda del bienestar, también existe el riesgo de caer en la llamada hiperpositividad, o sea, todo lo contrario. Un enfoque que, lejos de ayudar, puede ser contraproducente. Para entenderlo, la psicóloga primero aclara: "En la autoestima, existen tres denominaciones que, en realidad sólo son dos niveles: autoestima sana y autoestima baja. Cuando se habla de "autoestima alta" en realidad es una autoestima inflada (una baja con la máscara de una sana, que necesita parecer más grande de lo que es)". 

En este sentido, forzarse a ver todo bien no es una solución real. "El caso es que una "hiperpositividad" sería como la autoestima "alta" o inflada. En realidad habla de alguien que huye de sentirse mal porque se siente incapaz de gestionar emociones desagradables".

Y, es que tan malo puede ser hablarse siempre en negativo como recurrir a esta hiperpositividad como escudo. Por eso, la clave está en encontrar un punto intermedio: "Las cosas no son siempre buenas (hiperpositividad) ni siempre malas (diálogo negativo). Las cosas son, como son. A mí me pueden gustar o no. Si me gustan, me las quedo como están. Si no me gustan, busco lo que yo puedo hacer sobre lo que depende de mí para cambiarlas".

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Cómo empezar a hablarte mejor: guía práctica

Adoptar este enfoque es un proceso progresivo. No se trata de cambiar de un extremo a otro de un día para otro, sino de ir tomando conciencia. "Debemos encontrar esa actitud; la que te enfoca en buscar el bienestar, en buscar como volver a sentirte en calma, la que observa las emociones para ver qué tienen de información pero sin quedarse en ellas más de lo necesario, es la actitud positiva".

En la práctica, esto se traduce en un cambio de enfoque muy concreto: "Alguien positivo reconoce que algo no le gusta, reconoce el malestar, pero no se queda ahí hablando de ello, sino que habla de lo que sí puede hacer para salir de ese malestar. Lo que necesita aprender, lo que necesita gestionar, lo que necesita solucionar", señala la experta. 

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Para tratar de llegar a este punto, la experta propone un ejercicio sencillo: "Enfocarte en lo objetivo. Es decir, cuando te sientas mal por algo que estés pensando o cuando estés hablando de algún tema con alguien (en el que sientas cualquier malestar), pregúntate si eso que estás diciendo o pensando es realmente objetivo, es decir, si es cierto. Toma distancia y piensa.:"¿Los ocho mil millones de personas del mundo lo verían igual que yo?"."

Sólo eso. Para empezar a desactivar esa etiqueta de "verdad absoluta" que suelen tener esos diálogos negativos. Ahí empezarás a introducir nuevas posibilidades. Y, es que, hablarse en positivo no es negar la realidad, sino aprender a relacionarse con ella de una manera más consciente, más flexible y, sobre todo, más saludable. Un cambio sutil en las palabras que puede transformar por completo la forma de vivir.

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