Cantora vuelve a estar en el centro de todas las miradas. Tras la venta de la propiedad hace cuatro meses y coincidiendo con la emisión del programa El precio de Cantora, recuperamos las imágenes del día en que Isabel Pantoja abrió por primera vez a ¡HOLA! las puertas de su refugio en Medina Sidonia (Cádiz). Un reportaje único, publicado en 2001, que mostraba la residencia en todo su esplendor, el lugar donde la intérprete vio crecer a sus hijos, Kiko Rivera e Isa Pantoja, y donde se refugió tras el fallecimiento de Francisco Rivera, 'Paquirri'. Cantora era el reflejo del gran legado del torero, una herencia que el paso del tiempo ha ido transformando y que hoy ya es memoria de una época.

© Jesús CarreroArquitectura tradicional con alma mediterránea
Francisco Rivera, 'Paquirri', compró en los años 80 un terreno sin edificar situado en la carretera A-396, en el término municipal de Medina Sidonia (Cádiz). El diestro cumplía así uno de sus sueños,. Con el tiempo, estas 500 hectáreas de campo pasaron a ser un cortijo, convertido en su hogar.
Se trata de una finca de inspiración andaluza, que combina la arquitectura tradicional con la estética serena y atemporal. Las cubiertas de teja árabe, identidad mediterránea. y los arcos contribuyen a esa estética rústica que transmite desde el exterior. El patio, también típico de las casas de la zona, es el eje central de la vivienda, aportando carácter y continuidad. Los detalles en forja y las plantas generan esa sensación de calma y bienestar sin artificios.

© Jesús CarreroAlbero, cal y forja
El patio exterior de la finca, que se acaba de vender a un empresario francés de origen libanés por 1,2 millones de euros, mantiene vivo el estilo andaluz; tiene como protagonista el pozo central, revestido en tonos albero y rematado con forja. Los muros encalados y las cubiertas sencillas crean un ambiente luminoso y auténtico, muy vinculado a la vida en el campo y al mundo ecuestre.

© Jesús CarreroEl Patio de Caballos
Las monturas, cabezadas y piezas de guarnicionería aparecen expuestas a modo de esculturas, aportando historia, personalidad y carácter. Una decoración propia heredera de las raíces del torero Francisco Rivera y que transforma lo funcional en estético, dándole ese toque rural a la estancia.

© Jesús CarreroForja, barro y madera
Isabel Pantoja nos enseñó una de las estancias, en las que aún estaban las cabezas de todo lo que el torero colgó en su día. "Esta casa está igualmente llena de Paco que cuando él vivía. Y así he querido que se mantenga. Así quiero que esté hasta el final de mis días", afirmaba en el excepcional reportaje de ¡HOLA!
Los arcos de ladrillo, el suelo de barro cocido y la lámpara de forja dibujan una base cálida y atemporal. La madera oscura y los textiles rayados aportan profundidad y equilibrio a un conjunto que mezcla tradición, identidad y presencia.

© Jesús CarreraUn rincón con memoria y carácter
Dentro del mismo espacio, se esconde un lugar donde la memoria cobra fuerza y se convierte en un relato personal: la bodeguita. Las paredes, con ese tono alberto que recuerda al Rocío, donde hemos visto durante años a Isabel Pantoja, están decoradas con un estilo propio, gracias a las fotografías en blanco y negro que recuerdan al padre de Kiko Rivera. Un auténtico mural de recuerdos que cobra gran significado en la decoración. Un ambiente muy vivido, en el que la tradición ocupa un lugar principal.

© Jesús CarreroEl salón principal
De inspiración clásica y rústica, el salón se estructura en varias estancias, donde el suelo de barro cocido y los arcos generan un ambiente elegante y acogedor. La madera oscura, las tapicerías florales de las sillas del comedor y las piezas decorativas son el plus de calidez y familiaridad. Uno de los elementos que más llama la atención, es la impresionante lámpara de araña, que eleva la estética tradicional.

© Archivo ¡HOLA!Valor emocional
El retrato enmarcado en dorado se convierte en uno de los focos centrales del salón principal de Cantora, donde se deja claro de nuevo el papel tan importante de Francisco Rivera. Un rincón donde la decoración se convierte en homenaje. El ramo de rosas rojas añade un contraste emocional sobre el conjunto en totalidad. Un espacio que respira armonía y calidez.

© © ARCHIVO ¡HOLA!Tapicería floral
En el centro del salón principal, la comodidad es la clave. Como hemos comentado, el espacio está dividido en varias miniestancias, pero a la vez están unidas por el color, la decoración y la madera o el barro que priman en la finca. Los sofás tapizados y las butacas de piel fomentan esa naturalidad que se busca para encontrar el confort y la serenidad dentro de una vivienda. En este caso, los cuadros de arte, las plantas y los elementos decorativos en cristal abundan en las estanterías y mesas.

© © ARCHIVO ¡HOLA!Muebles vintage y arte en las paredes
Cantora se divide en dos plantas. Por un lado, la planta baja está formada por varios salones, comedores y la cocina. Mientras en los dormitorios ocupan la mayor parte de la segunda planta. En la foto, vemos a la cantante posar en la escalera de madera con barandilla torneada que divide la casa.
Un cuadro de Isabel Pantoja de joven, con una rosa en el pelo, acapara todas las miradas, al igual que la mecedora vintage de mimbre. Un elemento decorativo que nunca pasa de moda y que deja patente su pasión por los recuerdos y el pasado.

© © ARCHIVO ¡HOLA!Gotelé y mezcla de colores, pero no de estilos
"En este lugar me crezco y me curo y me vuelvo a poner de pie para seguir adelante", afirmaba Isabel en 2001, cuando abría las puertas de Cantora por primera vez. En la imagen, vemos cómo la artista posa junto a la mesa camilla de otro de los salones que inundan la vivienda. El foco de la sala es el tapizado de las sillas y las cortinas, que son iguales, creando una síntesis de todo el espacio.
Una vez más, el contraste colores, en esta ocasión rojo y verde, demuestra que menos no es más. La decoración "todo a juego" no siempre es un acierto y arriesgar en decoración nunca pasa de moda. Otro de los ejemplos de la tradición y de casa vivida es el gotelé de las paredes, un guiño a los años 20 que tanto se llevan ahora y que en la finca nunca dejó de estar presente.

© © ARCHIVO ¡HOLA!Calidez y equilibrio
Otra de las coquetas zonas de estar que inundan la primera planta de la propiedad pone en relieve la importancia de la luz natural en todas las salas. De gran amplitud, la distribución es abierta y la sobriedad de los muros blancos y la calidez del suelo de barro crean un equilibrio natural, mientras que el arco de ladrillo conecta visualmente con el resto de la casa.

© © ARCHIVO ¡HOLA!Gran cocina con isla central
La cocina es el corazón cotidiano de la casa. Pensada para el día a día, la madera es el material protagonista. La isla central organiza el espacio y, de forma práctica, facilita el movimiento y convierte este espacio en un lugar de encuentro y celebraciones familiares. Los detalles en cerámica, las estanterías abiertas y los textiles refuerzan el estilo convencional y funcional.
La cocina, que respeta esa estética tradicional y rústica de todo el conjunto, no pierde el encanto, todo lo contrario. Hacen que los muebles de siempre, bien cuidados y ordenados, destaquen frente a lo moderno y rompedor.

© © ARCHIVO ¡HOLA!Estancias abiertas y luminosas
Al igual que el resto de las estancias, la cocina también se divide en varias partes. En la imagen, vemos a Isabel Pantoja sentada en un arco de ladrillo visto que separa la cocina del office con el comedor diario.
La cerámica vuelve a cobrar sentido, tanto en la vajilla decorativa como en los platos que alegran las paredes. Un centro de mesa con limones pone el aroma fresco a la estancia, una fragancia natural, orgánica y que da sentido a los cultivos de la tierra que rodea a Cantora.

© © ARCHIVO ¡HOLA!Unn bodeguita dentro de Cantora
En uno de los muchos salones que se encuentran en la primera planta, podemos encontrar una bodeguita donde se reunía la familia para los grandes eventos. Las paredes están convertidas en su totalidad en una galería de imágenes; el arco de ladrillo actúa como transición hacia otras zonas de la vivienda y la mezcla de piezas, como el sofá de líneas suaves o la propia barra del bar, crean un ambiente relajado.
Se trata de un bar dentro de un salón pensado para compartir, conversar y alargar celebraciones. La decoración pasa, por consecuencia, a un segundo plano, dejando protagonismo a lo que sucede dentro.

© Jesús CarreroEl homenaje a su amiga, Lola Flores
Una de las preguntas que más misterio genera seguro es cómo es la habitación de Isabel Pantoja. Discreta, de líneas clásicas y con un sinfín de elementos simbólicos, el dormitorio está precedido de una antesala cálida y acogedora, donde vemos a la tonadillera posar en 2008 con su hijo mayor.
Las fotografías vuelven a tomar peso, sobre todo las que vemos impresas como cuadros en tamaño XXL, una dedicada a su gran amiga, la recordada Lola Flores, que está muy presente en los recuerdos de la artista. Y al otro lado de la pared y cuidando la simetría, otra de la propuesta artística. En la mesa baja, el recuerdo a su marido, que llena todos los rincones de la finca, también está presente, generando un clima de recogimiento. Además, dos fotos de sus hijos, Kiko e Isa. Imágenes cotidianas y familiares, que dan cercanía. La chimenea de obra y todos los ornamentos siguen la misma línea.

© © ARCHIVO ¡HOLA!La habitación principal
El dormitorio apuesta por la misma línea clásica y simétrica de toda la finca. Los textiles florales, como la colcha, dan vida al espacio, al igual que los muebles tradicionales. Coqueta, sin grandes artilugios para priorizar el descanso y la armonía, el dormitorio apuesta por la sencillez, sin perder la elegancia. El suelo de barro, el cabecerocurvo, la falta de excesos y la composición simétrica definen la serenidad de la estancia.
En la pared solo vemos colgado en el centro un cuadro de la Virgen, ejemplo de su gran fe.

© Jesús CarreroUna simbólica plaza de toros
Uno de los lugares más emblemáticos de la finca es la plaza de toros de Francisco Rivera, 'Paquirri'. Un santuario que, tras su repentina muerte, Isabel Pantoja no había vuelto a pisar. Durante el reportaje, Kiko abrazó cariñosamente a su madre para darle esa fuerza que necesitaba sobre el albero. Una plaza de toros que es parte de esa fuerza e identidad estética de la propiedad, vendida por 1.200.000 euros.

© Jesús CarreroEl fin de una era
Tras meses de especulaciones, la venta de Cantora es un hecho. Una despedida del arraigo familiar, donde Isabel ha vivido etapas maravillosas de su vida, pero también otras que seguro prefiere no recordar. Según se ha publicado, la situación de la finca es crítica, ha perdido el esplendor y, aunque el recuerdo de Paquirri, omnipresente en cada estancia, es más que palpable, la mayor herencia es su legado.




