La historia de una de las ganaderías más emblemáticas vinculadas a la familia Rivera ha cambiado de página, y se podría decir que hasta de capítulo. El hierro que un día creó Francisco Rivera 'Paquirri' se despide definitivamente de Cádiz y de la finca de Cantora, ese enclave tan ligado a su memoria. Se trata del histórico trébol de cuatro hojas, con una 'P' en el centro, con el que el diestro se inició como ganadero en la finca que, tras su muerte, heredaron su viuda, Isabel Pantoja, y su tercer hijo, Kiko. Se podría decir, así, que ya no queda nada de 'Paquirri' tras esta venta.
Según cuenta Informalia este domingo, y tal y como publicó La Razón hace una semana, la ganadería de reses bravas que el torero fundó en 1979 en Cantora, y que en 1988 pasó a manos de sus hijos Francisco y Cayetano, pertenece ahora a otro ganadero. A finales de 2025 fue adquirida en subasta por el empresario Daniel Ramos y ahora inicia una nueva etapa en Teruel. Su nuevo propietario, según La Razón, es un castellonense que ha adquirido el hierro, la divisa y los derechos históricos, aunque no el ganado original, puesto que las últimas reses que pertenecieron a los Rivera fueron eliminadas o vendidas a terceros hace tiempo. El nuevo proyecto se anunciará en los programas oficiales como Hermanos Ramos Villalonga "El Trébol".
La pasión de Paquirri por la ganadería iba a la par que su oficio como diestro. El torero siempre tuvo claro que quería ser ganadero, así que cuando comenzó a ganar dinero vistiendo el traje de luces, cumplió su sueño y compró dicho hierro al ganadero Marcos Núñez, pero solo pudo disfrutar de ello durante cinco años, hasta su muerte en Pozoblanco en 1984. Ahora ya no queda nada de ese sueño que para Paquirri supuso tanto esfuerzo. Tampoco hay vestigios de su gran finca, Cantora, un espacio en un completo ocaso que sigue esperando la oportunidad de oro para ser comprado.
Según La Razón, el proyecto de Daniel Ramos nace de una motivación familiar: garantizar que cada uno de sus hijos disponga en el futuro de una ganadería propia con antigüedad reconocida. Con esta adquisición, el comprador inscribe el primer hierro turolense en la prestigiosa asociación Real Unión de Criadores de Toros de Lidia (RUCTL), manteniendo la señal de oreja y la divisa originales de Paquirri, así como su antigüedad fijada el 15 de agosto de 1989.
El ocaso de Cantora
A este nuevo comienzo para el hierro de Paquirri se suma el ocaso en que vive sumida su gran finca, Cantora, que sigue perteneciendo a su viuda, Isabel Pantoja. La tonadillera decidió hace casi dos años el cortijo entre Medina Sidonia y Vejer, en Cádiz, que recibió como herencia de su marido, y donde vivió tantos años rodeada de sus hijos. En este tiempo, Cantora se habría deteriorado notablemente, dejando atrás todo su esplendor. La situación de la finca sería crítica.
Según la revista Lecturas, acumularía una deuda de 2,2 millones de euros, saliendo a subasta a finales del mes de enero. De hecho, ya habría un comprador interesado en el cortijo. "Es un empresario del sector inmobiliario, de origen libanés, de nacionalidad francesa, que está afincado en Marbella", aseguró entonces el periodista Kike Calleja en el programa Vamos a ver, de Telecinco. "Llevan negociando desde el pasado mes de noviembre, en diciembre ya se hizo la oferta definitiva y, por lo que me dicen, en los próximos días se podría cerrar esta negociación en 1.200.000 euros", declaró entonces. Poco más se ha sabido desde aquellas insinuaciones, pero lo que está claro es que el legado de Paquirri está abandonando sus raíces.










