Cantora, la finca que durante décadas perteneció a la familia Rivera y más tarde se convirtió en el refugio de Isabel Pantoja, ya no es lo que era. Así lo confirman quienes han podido regresar a sus rincones, aunque sea por unos instantes, como parte de una próxima entrega de El precio de..., el programa conducido por Santi Acosta. El presentador y su equipo se han adentrado en cada una de sus estancias, siendo el primer programa en lograrlo y consiguiendo unas imágenes impactantes. Algunas de ellas ya han trascendido en la pequeña pantalla, durante la más reciente emisión de ¡De Viernes!
Santi Acosta ha entrado en Cantora junto a José Antonio Canales Rivera, Pepi Valladores, Laura Cuevas y Dulce Lapiedra, quienes conocían perfectamente sus rincones. Todos ellos han recordado algunas de sus vivencias en la finca, un lugar que, como han asegurado, nada tiene que ver con lo con lo que era. Una herencia abandonada, una plaza de toros "convertida en un corral", según el diestro.
Estas imágenes se han proyectado en el citado espacio de Telecinco, la noche en la que ha sido invitada Isa Pantoja, quien se ha mostrado especialmente conmovida. No tanto por el estado de la finca, sino por el relato de la que fuera su niñera, Dulce.
La reacción de Isa Pantoja a las imágenes de Cantora
La hija de Isabel Pantoja se ha emocionado tras rememorar, mediante el relato de Dulce, uno de los episodios más duros que vivió en Cantora. "De verdad no me encuentro bien. Pensé que era otra cosa. No imaginé que iba a vivir esto otra vez", ha confesado a Santi Acosta y Bea Archidona.
Ante el estado de conmoción de la hermana de Kiko Rivera, el presentador ha continuado con el programa respondiendo a la pregunta de los colaboradores. Así, ha confesado que quienes lo pasaron peor durante la grabación fueron Dulce y José Antonio Canales. Para este último, cabe recordar, Cantora fue el lugar de su infancia.
"Me remueve muchas cosas. Ha sido mi casa", ha confesado Isa tras recomponerse. Respecto a la finca, ha contado que en su día, "era casi un santuario, como el templo de Paco". "Para verla así... no me lo puedo imaginar", ha asegurado. "Lo que me ha impresionado mucho es el salón de los toros, por cómo está", ha añadido en su relato.
El nuevo dueño de Cantora
Santi Acosta y su equipo han conseguido entrar en Cantora meses después de que Isabel Pantoja abandonara sus espacios. La tonadillera dejó definitivamente la propiedad del que fuera su marido el pasado noviembre. Ahora, pertenece a un empresario libanés de nacionalidad francesa, interesado en la propiedad pese a su notable deterioro. "Esto estaba en negociaciones desde hace un mes, es 1.200.000 euros lo que ha pagado este señor. Se ha tardado mucho en firmar porque, al ser una persona extranjera, ha tenido que pasar un registro anti blanqueo para acreditar la procedencia del dinero", explicó hace un tiempo Kike Calleja sobre el nuevo propietario y los detalles de la compraventa.
Las imágenes emitidas en ¡De Viernes! confirman que Cantora ha dejado atrás todo su esplendor. Sus rincones, sin embargo, siguen guardando historias de dos de las grandes sagas de nuestro país. La finca que Paquirri dejó en herencia a la cantante y a su hijo pequeño, Kiko Rivera, ha sido uno de los lugares más mediáticos y herméticos. Además, el escenario de varios de los episodios más comentados en la crónica social.
Así es Cantora
Cabe recordar que tras la muerte del torero, Cantora pasó únicamente a manos de Isabel y de su hijo pequeño. Francisco y Cayetano Rivera, los hijos que Paquirri tuvo con Carmen Ordóñez, quedaron fuera del reparto, aunque su padre sí les dejó algunos enseres personales que, según ellos, nunca llegaron a recibir. La finca cuenta con más de 500 hectáreas y 2.000 metros construidos, entre los que se incluyen la vivienda familiar, así como varias naves industriales dedicadas a la explotación ganadera y agrícola, cuadras para los animales y piscinas.








