Ferrán Torres se despierta, se mete en agua fría un minuto y la neurociencia explica por qué es bueno para el cerebro


El futbolista comienza algunas mañanas sumergiendo todo el cuerpo en agua fría durante 60 segundos. Un hábito incómodo, pero que despierta interés entre los científicos por sus beneficios


Se ha tomado un merecido descanso © ferrantorres
13 de agosto de 2026 a las 20:01 CEST

Levantarse de la cama y meterse directamente en agua fría no parece la manera más apetecible de empezar el día. Ferrán Torres, sin embargo, intenta hacerlo durante un minuto. El futbolista lleva tiempo cuidando especialmente todo aquello que ocurre fuera del campo, alimentación, descanso, recuperación y preparación mental, y la exposición al frío forma parte de ese "entrenamiento invisible".

Lo interesante es que esos 60 segundos también despiertan la curiosidad de la neurociencia. La neurocientífica Nicola Vignola lo explicó en Aprendemos Juntos 2030, de BBVA y contó qué sucede en el cerebro cuando nos enfrentamos voluntariamente a una situación tan incómoda. Para ella, el agua fría es "una de las formas más fáciles de exponerse a algo muy, muy difícil".

Marcos Llorente y Ferran Torres en Ibiza© marcosllorente

En qué consiste el hábito de Ferrán Torres

"Intento, aunque no siempre, levantarme y meterme un minuto todo el cuerpo en el agua fría porque es una manera de gestionar el estrés mejor. Además, te ayuda a activarte y a tener energía", explicaba el delantero del FC Barcelona en el pódcast Miobio.

El frío aparece también en otros momentos de su rutina. Después de entrenar le gusta sumergir las piernas durante ocho o diez minutos y, tras una sesión de sauna por la tarde, vuelve a terminar con un minuto de agua fría.

Además, Torres aprovecha ese momento para controlar la respiración y visualizar. Y esto resulta especialmente interesante: mientras su cuerpo reacciona ante una situación estresante, él intenta concentrarse y controlar su respuesta.

Ferran hace mucho ejercicio y así se mantiene en plena forma© ferrantorres

Por qué te sales de tu zona de confort

Aquí encontramos otra de las claves. Antes de entrar sabemos que vamos a sentir frío y que nuestro cuerpo nos pedirá salir. Aun así, decidimos permanecer unos segundos.

"Si observamos una actividad dopaminérgica, la regla fundamental es que tiene que haber un esfuerzo para que haya una recompensa", explica Vignola. Algo que podemos reconocer en muchas otras situaciones: hacer ejercicio cuando preferiríamos quedarnos en el sofá, terminar una tarea que llevamos días aplazando o afrontar una conversación difícil.

Con el agua fría, todo sucede muy rápido. Nos enfrentamos voluntariamente a una pequeña situación de estrés y tratamos de controlar nuestra reacción ante ella. En el caso de Ferrán, respirando y visualizando.

Además, algunos estudios sobre exposición repetida al frío han observado una adaptación de la respuesta del cortisol. Se investiga si aprender a manejar este estrés físico controlado podría favorecer una mayor resiliencia frente a otros estresores cotidianos, aunque todavía no puede darse por demostrado.

Ferrán Torres de vacaciones © ferrantorres

Ayuda a gestionar el estrés 

Nada más entrar en contacto con el agua fría, los receptores de la piel detectan el descenso de temperatura y envían señales al cerebro. Se activa el sistema nervioso simpático, relacionado con nuestra respuesta de alerta, y aumenta la liberación de noradrenalina, implicada, entre otras funciones, en la atención y la activación.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en PLOS One analizó 11 estudios con 3.177 adultos sanos que realizaron duchas o inmersiones en agua a 15 ºC o menos durante periodos que iban desde los 30 segundos hasta las dos horas.

Los investigadores observaron una reducción significativa del estrés 12 horas después de la exposición, aunque no inmediatamente ni una, 24 o 48 horas después. Algunos estudios también encontraron mejoras en la calidad del sueño y la calidad de vida. Sin embargo, los autores advierten de que la evidencia todavía es limitada y hacen falta más investigaciones para determinar los efectos a largo plazo y cuál sería el protocolo más adecuado.

ferran torres© Getty Images

Por qué se dice que ayuda al cerebro a estar sano

El frío provoca una respuesta intensa en muy poco tiempo. Según explica Vignola, además de la noradrenalina, intervienen mecanismos relacionados con la dopamina, un neurotransmisor fundamental en la motivación y la recompensa.

La neurocientífica menciona investigaciones en las que determinadas exposiciones al frío han producido aumentos importantes de dopamina. Ahora bien, eso no significa que un minuto como el que realiza Ferrán Torres provoque necesariamente el mismo efecto, ya que la temperatura y el tiempo de exposición utilizados en los estudios pueden ser muy diferentes.

Vignola también destaca las llamadas proteínas de choque frío. Una de ellas, RBM3, está siendo investigada por su posible papel en la conservación y regeneración de las conexiones neuronales. Algunos estudios en animales han encontrado resultados prometedores relacionados con la pérdida de conexiones que se produce en enfermedades neurodegenerativas.

De ahí que Vignola considere la exposición al frío "una buena herramienta para mantener sano el cerebro". No obstante, conviene tener en cuenta que estas investigaciones se han realizado fundamentalmente en animales y todavía existe poca evidencia en humanos. Por tanto, no podemos decir que meternos en agua fría prevenga enfermedades neurológicas.

Mujer dándose una ducha © Getty Images

Cómo hacerlo con seguridad

Conocer sus posibles beneficios no significa que tengamos que llenar mañana la bañera de hielo. Entrar bruscamente en agua muy fría puede provocar el denominado cold shock response, con una inspiración involuntaria y una respiración rápida que puede llegar a convertirse en hiperventilación.

Además, el frío produce cambios cardiovasculares, por lo que las personas con problemas de corazón u otras enfermedades deberían consultar previamente con un profesional sanitario.

Lo recomendable es acostumbrar al organismo progresivamente, empezando con exposiciones breves y temperaturas menos extremas. Y las inmersiones en aguas abiertas nunca deberían realizarse en solitario.

El minuto de Ferrán Torres, por tanto, no es una fórmula milagrosa para cuidar el cerebro. Pero sí representa algo que interesa cada vez más a la ciencia: qué ocurre cuando elegimos enfrentarnos durante un tiempo muy breve a una incomodidad, controlamos nuestra respiración y enseñamos al organismo a responder ante ese pequeño desafío.