Después de más de cinco décadas de carrera, Richard Gere asegura que la felicidad no está donde muchos imaginarían. Ni en los premios, ni en la fama, ni en el éxito profesional. A sus 76 años, dice encontrarla en algo mucho más sencillo: despertarse, mirar por la ventana y contemplar los árboles, tener cerca sus libros y sus instrumentos musicales y saber que su mujer y sus hijos están bien. "Eso es todo. Esa es la clave de mi felicidad".
Aunque pueda parecer una reflexión personal, la psicología lleva años estudiando una habilidad que explica muy bien esa forma de vivir. Se conoce como savoring y consiste en detenerse conscientemente a apreciar las experiencias positivas del día a día. No significa conformarse con poco ni vivir en una felicidad permanente. Significa prestar atención a esos pequeños momentos agradables que muchas veces pasan desapercibidos porque la mente está ocupada en otra parte.
¿Por qué nos cuesta tanto disfrutar de lo cotidiano?
"Cuando nuestra atención se centra fundamentalmente en la cabeza: preparativos de la reunión del trabajo y búsqueda de soluciones al problema planteado, agendar cita con el taller para la revisión del coche, preguntar a mis padres por su salud, hacer los deberes con los hijos, entre otros pensamientos cotidianos de nuestra rutina diaria, es imposible poder disfrutar de la conversación con la pareja o un amigo, el café de media mañana o el paseo por el campo", nos cuenta la psicóloga Ana León.
Eso explica por qué dos personas pueden vivir exactamente la misma experiencia y recordarla de forma completamente diferente. Una apenas la percibe porque está pensando en todo lo que tiene pendiente. La otra consigue detenerse unos minutos, prestar atención y disfrutarla. Precisamente esa capacidad es la que estudia el savoring.
¿Qué es el 'savoring', el hábito que practica Richard Gere?
La técnica del savoring, desarrollada por los psicólogos Fred Bryant y Joseph Veroff, parte de una idea sencilla: aprender a prestar atención de forma consciente a las experiencias positivas para disfrutarlas con mayor intensidad y prolongar el bienestar que generan.
Esta teoría ha ido ganando respaldo científico con los años. Un estudio publicado en la revista Emotion, que siguió durante diez días a 285 adultos de entre 25 y 85 años, observó que las personas tendían a saborear más los momentos agradables cuando los compartían con alguien cercano y que esta capacidad se asociaba con un mayor bienestar psicológico.
Además, los investigadores comprobaron que los adultos mayores eran especialmente propensos a detenerse y disfrutar conscientemente de las experiencias positivas, una forma de vivir que recuerda a la filosofía que Richard Gere describió en una entrevista con la edición estadounidense de la revista People, donde aseguró que la clave de su felicidad está en apreciar las pequeñas cosas de la vida cotidiana.
Además, destacan que no se trata de una cualidad innata, sino de una capacidad que puede entrenarse.
La meditación ayuda a entrenar esa capacidad
Richard Gere practica la meditación desde hace más de cuarenta años. Y no es solo un hábito, es una manera de estar en el mundo que influye en el bienestar general.
Diversas revisiones científicas muestran que las intervenciones basadas en mindfulness ayudan a reducir el estrés y la ansiedad, favorecen una mejor regulación emocional y mejoran la calidad del sueño. Al entrenar la atención, también facilitan que la mente permanezca en el momento presente el tiempo suficiente para apreciar las experiencias positivas que, de otro modo, pasarían desapercibidas.
De hecho, entre los hábitos que recomienda Ana León figura precisamente esta práctica: "Meditar cada día entre diez y quince minutos ayuda a tener mayor enfoque en la resolución de problemas, teniendo a la intuición, que no es impulsividad, de nuestro lado".
Además, la experta insiste en dirigir nuestra atención al presente. "La mayoría de las veces el sobre pensamiento se centra en experiencias pasadas o futuras. Enfocarse en el pasado atrae la apatía, mientras que el enfoque en el futuro, trae ansiedad".
Una habilidad que nos permite ser más conscientes y más felices
Tomar el café sin mirar el móvil, escuchar realmente a la persona que tenemos delante, detenerse unos minutos a contemplar un paisaje o leer unas páginas de un libro sin interrupciones son pequeños ejercicios que entrenan esa capacidad.
Quizá esa sea la enseñanza más interesante que deja Richard Gere. No haber encontrado un secreto para detener el paso del tiempo, sino recordar que muchas veces la felicidad no depende de añadir más experiencias extraordinarias, sino de aprender a reconocer y disfrutar las que ya forman parte de nuestra vida.








