La psicología lo confirma: cambiar de maquillaje en vacaciones te ayuda a desconectar


Ana Galán nos explica que lo que llevas, como el maquillaje o el peinado, "transmite a tu sistema nervioso qué modo activar"


© alicecampello
Patricia de la TorreColaboradora de Belleza
9 de julio de 2026 a las 19:31 CEST

Cambiar el peinado, maquillarse menos o dejar durante unos días la ropa de oficina parece un gesto puramente estético. Sin embargo, para el cerebro también puede convertirse en una forma de entender que el ritmo ha cambiado. Y la psicología lo confirma: nuestra experta que nos explica por qué la imagen que proyectamos también influye en cómo nos sentimos.

"Nuestro cerebro no separa tan claramente lo físico de lo emocional como creemos. Lo que hacemos con el cuerpo manda información constante a la mente sobre qué modo tenemos que activar", explica Ana Galán, psicóloga especializada en ansiedad y gestión emocional y divulgadora en @anagalanpsicologia. 

Media Image© alicecampello

Tal y como nos confirma, existe una relación real entre modificar nuestra imagen y el estado emocional o la forma de afrontar el estrés. "Trabajo mucho esto con mis pacientes desde una mirada sistémica: el cuerpo, la mente y el contexto se retroalimentan constantemente", asegura. La psicología conoce este fenómeno como "cognición encarnada" ("embodied cognition", en inglés). El comportamiento físico influye en el estado emocional igual que las emociones modifican la forma de actuar.

Cambiar tu aspecto puede cambiar tus sensaciones

La imagen también influye en la forma de vivir las vacaciones. Galán explica que muchas personas mantienen durante el año una apariencia muy ligada al trabajo y a la exigencia. "La imagen perfecta muchas veces es una armadura funcional. Está construida para sostener un rol: la persona resolutiva, siempre impecable, siempre disponible", señala.

Media Image© elaisaya

Soltar parte de esa exigencia tiene un efecto psicológico. Llevar el pelo más natural, reducir el maquillaje o escoger ropa cómoda en vacaciones comunica al cerebro que empieza otra etapa del día o del año. "Es quitarte el uniforme de la exigencia", explica. Ese cambio permite salir poco a poco del papel profesional y conectar con una versión más relajada de uno mismo. "Psicológicamente eso permite que la identidad se relaje también, no solo el cuerpo. Cuando dejamos de producir imagen con la misma exigencia que producimos en el trabajo, le damos permiso al cerebro para salir del rol y entrar en la persona que hay detrás del rol". Para la psicóloga, ese cambio constituye "una de las formas más reales de descansar".

Aún así, la psicóloga tampoco recomienda aprovechar las vacaciones para transformar por completo la imagen. A su juicio, un cambio demasiado brusco puede generar el efecto contrario y hacer que la persona deje de reconocerse. "Prefiero cambios simbólicos pequeños, pero con intención", explica. Desde llevar el pelo suelto cuando durante todo el año permanece recogido o escoger un maquillaje más ligero. "Lo importante es que ese cambio tenga un significado para ti", recomienda.

Media Image© camilacoelho

El poder de los rituales cotidianos

Cada gesto cotidiano transmite información al cerebro. Peinarse o dedicar unos minutos al cuidado de la piel forman parte de ese diálogo constante entre cuerpo y mente. "Lavarnos el pelo con calma o aplicarnos una crema no son actos triviales ni superficiales. Son rituales de regulación emocional", explica Galán. Según la experta, "cuando dedicamos tiempo a cuidarnos con presencia, sin prisa, le estamos enviando al cuerpo un mensaje de cuidado y seguridad, y eso activa directamente el sistema nervioso parasimpático, el de la calma".

El valor de estos momentos no depende del cosmético elegido ni del tiempo invertido, sino del significado que tienen. "No es la crema en sí, es el gesto de pararte, mirarte y dedicarte ese tiempo de autocuidado", afirma la psicóloga. Ese pequeño ritual acaba funcionando como una señal reconocible para el cerebro. "Cuando lo hago así, es que estoy en modo cuidado", resume. Gestos como darte un masaje suave cuando te lavas el pelo, ponerte una mascarilla sin mirar el reloj o secarte el pelo con calma ayudan a convertir la rutina diaria en un espacio reservado para uno mismo. Y ese ritual de cuidarnos puede ser una herramienta de bienestar psicológico, asegura la experta. "Es algo que reivindico bastante en consulta", insiste.

Media Image© mrs.alinaas

Según Galán, el cerebro crea asociaciones con mucha facilidad. Igual que una canción puede transportar a un lugar o a un momento concreto, ciertos gestos cotidianos terminan vinculándose al descanso. La experta propone prestar atención a los pequeños detalles del día a día. "La mente interpreta estos cambios como descanso", explica. Para Galán, el significado que damos a esos gestos resulta mucho más importante que el gesto en sí. "Lo importante no es el cambio en sí, es que sea consciente y que tú misma le des el significado de: 'esto ya es otro tiempo'".