El secreto de Gwyneth Paltrow para dominar idiomas está en su cerebro


La actriz domina muchas lenguas, entre ellas, el español: ¿es una cuestión de hincar codos o tiene un talento especial?


Gwyneth Paltrow sonriendo en un sofá, vestida con ropa floral.© Getty Images
9 de abril de 2026 a las 19:00 CEST

Hemos visto en muchas ocasiones a Gwyneth Paltrow hablando un español perfecto. Pero la empresaria y actriz no solo domina nuestra lengua. También hace sus pinitos en italiano y francés. Así lo demostró en un programa de Jimmy Fallon, un reconocido presentador y comediante estadounidense. Ella no es la única que tiene don. 

Seguro que conoces a alguien más que tiene la facilidad de Gwyneth Paltrow para los idiomas. Cambia de lengua sin esfuerzo, recuerda vocabulario con rapidez y pronuncia como un nativo incluso después de unos meses de estudio. ¿Es pura casualidad o hay algo más detrás de esta habilidad? Para arrojar luz sobre el tema hemos hablado con el profesor Ignacio Morgado Bernal, catedrático emérito de Psicobiología en el Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona y miembro numerario de la Academia de Psicología de España, quien nos explica cómo el cerebro influye en nuestra capacidad para aprender idiomas.

Primer plano de Gwyneth Paltrow sonriendo© Getty Images

¿Existen personas con un talento natural para los idiomas?

"Sí, está más que comprobado", nos dice Morgado cuando le preguntamos si realmente existen personas a las que se les da mejor aprender lenguas. Pero lo interesante es descubrir por qué ocurre. No se trata solo de educación o de haber tenido estimulación lingüística desde la infancia. 

"Todo indica que hay predisposiciones biológicas innatas que hacen que algunas personas tengan más facilidad que otras para aprender idiomas", aclara. Es decir, desde el nacimiento, nuestro cerebro puede estar más preparado para procesar y retener nuevos idiomas.

Las áreas del cerebro que permiten hablar y comprender idiomas

El lenguaje no se limita a un rincón del cerebro. De hecho, gran parte del cerebro humano está dedicado a funciones lingüísticas. Dos áreas son fundamentales: el área de Broca, situada en la corteza frontal, y el área de Wernicke, en la corteza temporal. Broca alberga las neuronas que nos permiten hablar, mientras que Wernicke se encarga de la comprensión de los mensajes hablados. "Estas áreas trabajan de manera coordinada para que podamos comunicar y entender con fluidez", explica Morgado. 

Y aunque todos tenemos estas estructuras, su funcionamiento y la forma en que se conectan difieren entre unas personas y otras.

Otro aspecto interesante es cómo nuestro cerebro procesa la información. Las personas con mayor habilidad para los idiomas suelen tener una memoria de trabajo más eficiente y conexiones neuronales más fuertes entre las áreas implicadas en el lenguaje. Esto les permite alternar entre idiomas sin confusión y aplicar lo aprendido de forma flexible. 

También influye la actitud: la curiosidad y la motivación actúan como catalizadores: cuanto más interesada está una persona en la lengua y la cultura que la rodea, más activa está su mente para absorberla.

Mujer sentada en el suelo con un ordenador estudiando© Getty Images

Cómo influye ser bilingüe en el aprendizaje de nuevos idiomas

Le preguntamos al experto si ser bilingüe puede condicionar. Por ejemplo, si una persona nace en Cataluña y habla castellano y catalán, ¿tiene más facilidad para aprender un tercer idioma?. "Si ya hablas dos idiomas, eso indica que posees cierta capacidad lingüística, lo que puede facilitar el aprendizaje de un tercero", afirma Morgado. Sin embargo, advierte de que esto no garantiza que seas un prodigio aprendiendo lenguas nuevas. 

Es decir, hablar catalán, euskera, valenciano o gallego y castellano puede ayudarte a asimilar otra lengua, pero no te convierte automáticamente en políglota. La predisposición biológica y la motivación siguen siendo clave.

Mujer con el móvil mirando a cámara © Getty Images

Predisposición biológica y práctica: la combinación perfecta

Entonces, ¿todo está en los genes y en la biología? No del todo. Aunque tengamos predisposiciones innatas, la práctica, la exposición continua y la motivación son fundamentales. Aprender un idioma requiere constancia y tiempo, incluso para aquellos que parecen tener un talento natural. 

Lo que sí cambia es la rapidez con la que se interiorizan reglas gramaticales, vocabulario y entonación. Quienes tienen mayor facilidad innata logran asimilar estructuras complejas y recordar detalles sin apenas esfuerzo, mientras que otros necesitan repetir y repasar más veces para alcanzar el mismo nivel.

Mujer hablando en una oficina © Getty Images

Factores que dificultan aprender idiomas

También hay que tener en cuenta que el cerebro es sensible y cualquier factor que afecte a su funcionamiento puede repercutir en nuestra capacidad para aprender idiomas. "Cualquier trauma que dificulte el funcionamiento del cerebro y la mente puede afectar, directa o indirectamente, al aprendizaje de nuevos idiomas", explica Morgado. 

Esto incluye desde lesiones cerebrales hasta situaciones de estrés intenso o ansiedad prolongada, que interfieren con la memoria y la concentración, esenciales para el aprendizaje de una lengua extranjera.