El componente religioso es lo más destacado de la Semana Santa, pero también destacan otros aspectos como su gastronomía. Cada región despliega su propio repertorio culinario —aunque hay varias elaboraciones comunes— en el que se combinan devoción, memoria y productos de temporada, con platos que han pasado de generación en generación y que, durante estos días, se recuperan para disfrutar en familia.
Quizás sean las recetas dulces las que más protagonismo adquieren durante la Cuaresma y hasta el lunes de Pascua, con la torrija como buque insignia y otros muchos postres que también se han convertido en imprescindibles: buñuelos, monas de Pascua, pestiños, flores, etc. Por lo general, la cocina de esta época es austera y de ingredientes sencillos, en contraposición a la abundancia y derroche del Carnaval, celebrado en febrero.
En cada zona española, son también numerosos los platos populares salados que se consumen durante estos días, y entre los que se repiten en todo el territorio se encuentra el potaje de vigilia, y muchos otros en los que el rey es el bacalao en salazón. La ausencia de carne durante los días de vigilia dio lugar a una cocina ingeniosa, humilde, energética y sorprendentemente rica con este pescado (pil pil, tortilla, buñuelos, etc.).
Al finalizar la Cuaresma, cuando termina la prohibición de comer carne, es cuando empiezan a aparecer en algunas zonas elaboraciones con carne como el cordero asado o el famoso hornazo de Salamanca, consistente en una empanada rellena de productos de la zona, como el lomo, chorizo y jamón.
Es tiempo de disfrutar de guisos, sopas y estofados cocinados lentamente y sin prisas, porque estamos en un momento ideal para detenerse, compartir y celebrar con los nuestros alrededor de una mesa. La gastronomía de Semana Santa es, en esencia, una forma de vivir la tradición desde el gusto. Es un puente entre lo religioso y lo popular, entre lo solemne y lo festivo. "Pese a la idea de ayuno y abstinencia, la tradición culinaria de estas fechas es ‘todo menos frugal', celebrando la riqueza de sopas, verduras, bacalaos y dulces que forman parte del recetario de Semana Santa", asegura Mikel López Iturriaga, uno de nuestros divulgadores gastronómicos más influyentes, más conocido como 'El Comidista'.
11 recetas clásicas de Semana Santa
Son muchas más, pero aquí tiene las 11 recetas que más nos gustan para hacer en estos días y verás que en la mayoría utilizamos vegetales y pescado, más concretamente bacalao. Terminamos, como manda la tradición, con unas monumentales torrijas clásicas. Para nosotros, la gastronomía de Semana Santa es mucho más que un conjunto de recetas tradicionales: es un legado vivo que se renueva cada año en las cocinas de toda España, una cocina de memoria y de compartir con quienes más queremos.
También conocida como sopa castellana, se trata de un plato tradicional y popular de la cocina española y muy ligado a la Semana Santa. Con un origen humilde, su base es el pan (además del ajo, claro) y aquí le ponemos un huevo escalfado.
Aunque se toman en cualquier época del año, es en Semana Santa cuando más habitual es comer estos buñuelos. Tienen que quedar crujientes y dorados por fuera, tiernos y esponjosos por dentro. Y eso sí, te recomendamos comerlos recién hechos, calentitos, porque en seguida se reblandecen y se quedan correosos.
Este es un plato que en el norte, y más concretamente en el País Vasco, Navarra y La Rioja, se come durante todo el año, y en Semana Santa no puede faltar. Y para estos días es perfecto, solo con verduras y también con bacalao.
Es la receta más emblemática de la Semana Santa en España, junto a las torrijas. Este guiso de garbanzos, bacalao, espinacas y huevo duro se hace prácticamente en todo el país durante estas fechas. ¡Mete bien la cuchara porque es uno de esos platos para rebañar!
Esta es una de las tapas más populares en Cádiz y, por los ingredientes que lleva, es especialmente típica en Semana Santa, donde tradicionalmente las frituras se han servido para suplir las calorías que aporta la carne, prohibida en esta época.
Tomamos como inspiración las espinacas esparragadas: un plato tradicional andaluz muy ligado a la Cuaresma y la Semana Santa, que se hacen con un majado a base de pan frito, ajo, pimentón, comino y vinagre. Las nuestras son una versión con huevos revueltos y un poco de queso.
El bacalao en salazón es el pescado protagonista de estas fechas, ya que la tradición católica establece la abstinencia de carne los viernes de Cuaresma. Se consume de muchas maneras, como en esta deliciosa tortilla.
Nos inspiramos en las conocidas como 'patatas viudas' -elaboradas con patata, ajo, cebolla y caldo-, que se suelen consumir en esta época del año, pues, además de la ausencia de carne, se apuesta por platos sencillos, austeros y de aprovechamiento.
Volvemos a convertir al bacalao en protagonista de otro plato. Y los pimientos rellenos de este pescado, ¡nos encantan! Son muy fáciles de hacer y resultan un entrante perfecto para tus menús de Semana Santa.
Se consume particularmente el Domingo de Resurrección, que es cuando termina la Cuaresma, se rompe el ayuno y simboliza el sacrificio de Jesús. Hace pocos días te contamos que comer cordero es tradición en estas fechas en otros lugares como Francia.
Este postre inseparable de esta época ha evolucionado de ser un dulce humilde, de aprovechamiento —pues se hacía con las sobras de pan del día anterior— a una creación de lo más sofisticada en la que se emplean todo tipo de panes, se aromatiza de las maneras más variadas, se pueden rellenar de muchas formas, se acompañan de todo tipo de salsas, vinos, licores... Nos gusta mucho la recomendación de hacerlas con crema inglesa de los cocineros Pepa Muñoz y Jorge Brazález.


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