La Semana Santa de Sevilla junta devoción y momentos de recogimiento con celebración y tiempo para compartir la primera de las Fiestas de Primavera de la capital andaluza. Son días de mucha calle, emociones a flor de piel, reencuentros con amigos y vivencias que hablan de legado y tradición. Estos son algunos de los lugares donde disfrutar de la ciudad en un manual de instrucciones infalible para com er al paso de las cofradías.
Sevilla se maquilla, se pone aún más guapa. Las casas se pintan, los balcones se engalanan, la Giralda se restaura, los naranjos se recortan y todo se prepara para celebrar la Semana Mayor de la ciudad. Del 27 de marzo (Viernes de Dolores) al 5 de abril (Domingo de Resurrección) miles de nazarenos acompañarán a sus titulares por barrios y calles de la ciudad. Hasta 71 hermandades realizarán su estación de penitencia (procesión) a la catedral por la Carrera Oficial (recorrido de obligado transitar de todas ellas). Con el azahar mezclado con el incienso como singular aroma, los suntuosos tejidos, bordados, piezas de orfebrería, candelería… y las notas de bandas, agrupaciones, música de capilla, coros y saeteros como banda sonora. Una escenografía barroca única (con la mejor imaginería del planeta) que se fusiona con la belleza inigualable del casco histórico (con tres monumentos Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO: Real Alcázar, Catedral -y Giralda- y Archivo de Indias) como telón de fondo. El quinto sentido, el del gusto, también interviene con los platos propios de la época (espinacas con garbanzos, guisos de bacalao…) y los dulces de los conventos históricos (pestiños, torrijas…).
HOTELES (Y RESTAURANTES) CON VISTAS
Para los primerizos en la Semana Santa Sevillana lo primero que asustará son la muchedumbres y bullas (“atascos” de gente) en las zonas más sensibles/emblemáticas.
Para evitar todo eso nada mejor que hacerse con un centro de operaciones donde además puedas reservar en su restaurante, pedir room service y/o ver las procesiones desde la comodidad (y tranquilidad) de sus balcones y ventanas.
El Mercer Plaza tiene una de las mejores ubicaciones ya que se encuentra en plena Carrera Oficial y frente al Ayuntamiento, a un paso de la catedral (impresionantes las vistas desde su azotea con piscina). Ocupa dos maravillosos edificios de estilo regionalista y con restaurante con vistas a la Plaza de San Francisco. Su vecino el EME Catedral también ofrece buenas panorámicas de los cortejos procesionales tras su paso por la Catedral y con la Giralda de fondo. Además su restaurante Maestro está en la Cuesta del Bacalao, uno de los enclaves míticos para ver hermandades tan señeras como las de la “Madrugá” (por ejemplo la Macarena, el Gran Poder o Los Gitanos). Esta barra de vinos ofrece hasta 200 referencias acompañadas de platos para picar así que es perfecto para tomar algo y continuar el recorrido. En el Mercer Sevilla, con el restaurante gastro María Luisa, pasan otras tantas como la vecina Hermandad de Jesús Despojado (Domingo de Ramos), La Quinta Angustia (Jueves Santo) o el Calvario (Madrugá).
Entre sus especialidades el tomate en ensalada, la presa en bao con hoisin, la gamba de Huelva en carpaccio, el mollete de berenjena asada, la lubina a la espalda o el solomillo de ternera retinta. En el Mercer Residences podrás tener tu propio apartamento con servicio de cenas servido por Desacato, justo enfrente, uno de los restaurantes de moda de la ciudad, además de desayunos con productos locales. El hotel alberga obras de artistas locales que realizan exposiciones temporales en sus habitaciones. Por esta señorial casa sevillana pasan las hermandades de la Hiniesta y la Amargura (Domingo de Ramos), Los Javieres (Martes Santo), La Lanzada (Miércoles Santo), Montesión (Jueves Santo) y la Resurrección (Domingo de Resurrección).
Por otro lado el cercano hotel Don Ramón ofrece la tranquilidad de estar en una casa palacio típicamente andaluza (maravilloso patio incluido) con una envidiable azotea (y piscina) en la que relajarse y el restaurante El Limón, con vistas a pie de calle, en el que cargar fuerzas. Sus puertas están junto a la entrada a la Carrera Oficial por lo que el tránsito de hermandades es frecuente. Muy cerca está Cristine Bedford que tras su éxito en Mahón y Málaga se ha “mudado” a Sevilla, a un maravilloso edificio regionalista con aires neomudéjares. Ofrecen un plan para estas fechas de entrada y consumición que incluye una bebida y una tapa por 20,00 €/persona, para quien quiera entrar al hotel a tomar algo y ver las procesiones que pasan por su calle (prácticamente a diario).
En la Plaza de la Magdalena, nada más y nada menos que el tres estrellas Michelin Eneko Atxa se encarga de Eneko Basque, el restaurante gastronómico del Radisson Collection. Algunos de sus platos más top son los mejillones al txakoli con aire de mantequilla, la yema de huevo de caserío sobre estofado de trigo, la merluza en tempura con salsa verde o el canelón de setas. Para terminar el clásico guiño dulce de pan, chocolate y aceite. Por este hotel pasan todas las hermandades que vienen de Triana y las que salen de las vecinas iglesias de Montserrat (Viernes Santo) y la Magdalena (Jueves Santo y Madrugá).
El restaurante del CoolRooms Palacio de Villapanés, Los Rincones del Marqués, ofrece lo mejor de la gastronomía sevillana con un twist como la ensaladilla tradicional (con pulpo), las alcachofas guisadas con oloroso, las croquetas de jamón ibérico con velo de panceta, el ajoblanco con dados de atún rojo o la pluma en adobo con miel de romero. El mejor día para reservar es el Lunes Santo ya que desde la Plaza de Santiago, donde se encuentra, entra y sale la Hermandad de la Redención (conocida en Sevilla como Rocío, por su virgen o el Beso de Judas, por su paso de misterio). El famoso cantaor Manolo Cuevas se encargará de la saeta desde sus balcones. El hotel ofrece también una muestra fotográfica cofrade. Asimismo, el área wellness propone el “Masaje de pies cansados”, un tratamiento diseñado para aliviar el cansancio tras largas jornadas recorriendo las calles. Por su parte el hotel Hesperia Sevilla ofrece balcón en la Carrera Oficial con servicio de catering.
GRUPOS MUY MUY FOODIE
El grupo local Ovejas Negras, pionero el renovar la gastronomía sevillana, abrirá, durante estas celebraciones, las cocinas de la mayoría de sus restaurantes de manera ininterrumpida. Para los que tengan prisa, por aquello de no perderse ninguna hermandad (localmente un “fatiga capillita”) sus locales para tapear potenciarán barras y sin reservas. Como es el caso de Mamarracha, Baturrones, Castizo, El Favorito, Torres y García u Ovejas Negras Tapas. En este último caso y gracias a su privilegiada ubicación cerca de la Catedral (por tanto con el paso de muchas hermandades por sus ventanas) ofrecerán una carta especial de montaditos. Evidentemente no faltan las torrijas en ninguno de sus locales. Desde el restaurante, bar y tablao (un hit en la ciudad) Casa Inquieta se vivirán momentos estelares como el paso de hermandades históricas: Las Aguas (Lunes Santo), Los Estudiantes (Martes Santo), Buen Fin (Miércoles Santo), la Esperanza de Triana (“Madrugá”) o la Soledad de San Buenaventura (Sábado Santo); con numerosos balcones dando a la calle.
Otro momento importante es el paso por el Café Santa Cruz de la Hermandad de Santa Cruz (Martes Santo), por la Plaza de la Alianza, con vistas a la muralla del Alcázar y la Giralda. Gloria, junto a la Plaza Nueva, es decir, casi en la Carrera Oficial, ofrece su carta más gourmet con platos como el tataki de lomo angus con pimientos del piquillo emulsionado; las zanahorias especiadas y asadas con ricota; el calabacín asado con pesto rojo y burrata; las mollejas de ternera crujientes con salsa tártara; los huevos rotos con gambones; la merluza frita con beurre blanc de manzanilla y cualquiera de sus cortes de carnes a la brasa. En Eslava productazo y platos icónicos como su “cigarro para Becquer” (pasta rellena de bechamel de calamares en su tinta) o la yema sobre bizcocho de boletus. Perfecto para ver las hermandades que salen de la Plaza de San Lorenzo como La Bofetá (Martes Santo), el Gran Poder (Madrugá) o la Soledad (Sábado Santo). En Casa Ozama, junto al Parque de María Luisa y su famosa Plaza de España, el plan es ver La Paz (Domingo de Ramos) y/o Santa Genoveva (Lunes Santo) y después comer en el jardín.
Catalina Grupo cuenta con otros tantos restaurantes con privilegiadas localizaciones para ver las procesiones. Es el caso de La Quinta Brasería, con tapeo para comenzar y carnes a la brasa como plato principal, por cuyas puertas pasan hermandades como San Roque (Domingo de Ramos) o La Trinidad (Sábado Santo). Su restaurante más gastronómico, Chicarreros, está junto a la Carrera Oficial por lo que el “tráfico” cofrade están garantizado. Alguno de sus platos estrella son la cigala con su coral y yema de erizo; el canelón de pato, boletus, foie y trufa o el pichón de Bresse con perás al vino y paté de sus hígados. Catalina en sus distintos establecimientos: Catalina Casa de Comidas y sus “hermanos” La Barra, El Bar y la Cervecería (y el local ampliado de Casa Regina) ofrece picoteo, tapas y raciones (todo rico y muy sevillano) con ubicaciones estratégicas para disfrutar de las procesiones.
Por último el Grupo Amarre (su estrella Michelin Cañabota y La Barra de Cañabota, cierran en esas fechas) cuentan con dos planes top. En Salmedina los pescados y mariscos más frescos tratados con mimo y respetando la pureza del producto y Zurbarán, con terraza rodeada de naranjos, donde el mejor tapeo sevillano está garantizado. En el primer caso, por la Alfalfa, pasan hermandades como La Candelaria o San Esteban (Martes Santo) y Los Negritos (Jueves Santo) y, en el segundo, en el entorno de Las Setas, La Cena (Domingo de Ramos), El Polígono de San Pablo (Lunes Santo), El Valle o la Exaltación (Jueves Santo) o Los Servitas (Sábado Santo).
CON NOMBRE PROPIO
Por Tradevo, del chef Gonzalo Jurado, en la Cuesta del Rosario, pasan numerosas hermandades. En su terraza se pueden degustar algunos de sus platos top como la sardina marinada, los boquerones al limón o el canelón de aguacate y langostino. Escoge de sus expositores las capturas del día (desde calamares frescos hasta atún de almadraba) para hacerlos a gusto del consumidor. ConTenedor es perfecto para ver la salida de La Hiniesta (Domingo de Ramos) y el regreso del Resucitado (Domingo de Pascua). No falla nunca su arroz crujiente con confit de pato, salsa de setas y mostaza; el tartar de salmón con mango y aguacate sobre ajoblanco de anacardos; sus tabla (patés casero, quesos artesanos…) y sus ensaladas eco de temporada.
El chef Javier Abascal realiza su menú especializado en ibéricos en Lalola, con las mejores carnes y embutidos. La hermandad de La Lanzada (Miércoles Santo) pasa junto a su establecimiento. El chef José Luis Pastrana acaba de mudarse con su Eterno a la calle Zaragoza (cerca de Casa Inquieta). De matrícula de honor sus platos como el guiso de tomate, gamba y bollo preñao de yema; el ravioli de pringá y su caldito del puchero o los langostinos en manteca colorá. En De La O, perfecto para ver la hermandad del mismo nombre y El Cachorro (ambas el Viernes Santo) el chef Manuel Llerena, hace disfrutar, aún más, de su terraza al borde del río con platos como el pionono (morcilla marina, alga nori y crema de boletus y miso), los “cupcakes” (arroz venere, bacalao, mayonesa de lima y cebolla encurtida) o el arroz de camarón rojo y calamar. En La Azotea, en plena “revirá” (giro) del Gran Poder en la Madrugá, Juan Gómez y su equipo preparan lo que son sin duda los mejores arroces de la ciudad. Otro local recomendable es La Casa del Tigre, muy cerca de Santa Marta (Lunes Santo) y Los Panaderos (Miércoles Santo). Clásicos imprescindibles de su carta son las patatas bravas (laminas finas en taquitos con su salsa), la ensaladilla con piparras y alcaparras fritas o el taco de puchero (con vasito de caldo con hierbabuena). Ojo a sus recomendables fuera de carta. Ídem en Barra Baja, el proyecto de Rafa Liñán y Patricia Moliner, con platos ya míticos como el puerro asado con vinagreta de yema, miel y portobellos; las almejas salvajes, con mantequilla de ajo y amontillado o el steak tartar de vaca retinta del bajo Guadalquivir y Tuétano. Su localización, como entrada a la Carrera Oficial, garantiza el paso diario de hermandades.
Si quieres ausentarte de todo este lío y trajín de la Semana Santa dos últimas recomendaciones fuera del centro histórico. Ivantxu, o su versión de tapeo La Carmela (en Los Remedios), con platazos del chef Iván Valero como la delicada vieira con salsa de foie y manzana verde, el puerro con huevo poché, salsa de queso y trufa o los canelones de butifarra, pintada en su jugo y salsa soubise. Por último Tribeca (en Nervión), uno de los primeros restaurantes gastronómicos de Sevilla, ofrece la visión culinaria de Pedro Jiménez. Esta temporada estrena “barra” (sofisticada) con caviar, ostras, canapé de anchoa, tartar de carabineros, ensaladilla de gambas, tortilla de langosta, salpicón de bogavante, cocochas de bacalao o callos de ternera.


























