De una casa de 1929 a un refugio contemporáneo: así es la reforma de esta vivienda en Banyoles que conserva su historia y gana conexión con el jardín


El proyecto lo firma Estudi Maite Prats, que organiza el hogar en dos volúmenes diferenciados: la casa original, destinada a la vida compartida (cocina, comedor y sala de estar), y la ampliación, un nuevo cuerpo pensado para la zona de noche que no imita el lenguaje histórico de la vivienda, sino que adopta un registro propio a base de hormigón encofrado, carpinterías de acero lacado y contraventanas de madera.


Relación muy amplia de la zona de día con el jardín, gracias a unas generosas cristaleras con forma de arco© Fragments para Estudi Maite Prats
3 de agosto de 2026 a las 18:09 CEST

En Banyoles (Girona), una vivienda de 1929 se ha ampliado sin borrar su pasado, sino sumándole una capa más. Firma el proyecto la interiorista Maite Prats (fundadora en 2009 de su propio estudio, que dirige como directora creativa; www.maiteprats.cat), junto a los arquitectos Mariana Colmenero, Guillermo Corsunsky y Aurora Gavaldà. 

El resultado se ha bautizado como 'Palimpsesto', un nombre que resume la filosofía de toda la intervención: conservar lo que seguía teniendo valor y transformar únicamente lo necesario. Y es que un palimpsesto es, precisamente, un manuscrito antiguo en el que el texto original fue borrado o raspado para reutilizar el soporte (pergamino o papiro) y escribir uno nuevo. 

“El nombre fue una de las últimas decisiones del proyecto, aunque la idea estuvo presente desde el primer día. No queríamos devolver la casa a un momento concreto de su pasado, sino incorporar una nueva etapa capaz de responder a la manera de habitar actual”, detalla Maite.

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Vista desde la calle de la vivienda casi centenaria y el volumen que la amplía, de factura contemporánea© Fragments para Estudi Maite Prats

Una ampliación que dialoga con la casa original sin imitarla

Desde la calle vemos el acceso a la vivienda, que conserva unas proporciones muy domésticas. Lo que necesitaba esta preexistencia no era una transformación radical, sino una puesta al día, que pasa a ser el auténtico protagonista del conjunto.

"Respetar una casa no significa imitarla, sino comprenderla. Por eso la ampliación habla un lenguaje contemporáneo, pero comparte con la vivienda original aquello que realmente le da identidad: la escala doméstica, la serenidad de los espacios, la luz y su estrecha relación con el exterior", afirma Maite.

Desde la calle la intervención pasa casi desapercibida, dado que se ha mantenido la imagen de la vivienda y el nuevo volumen se ha situado hacia el jardín, para integrarlo de forma discreta.

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Escalinata de bajada al jardín con piscina© Fragments para Estudi Maite Prats

Cuando la amplitud no depende solo de los metros

Tras la intervención, la vivienda cuenta con 266 metros² útiles en total. Pero más allá de la superficie, el objetivo nunca fue sumar solo metros cuadrados, sino mejorar la forma de habitarlos: cuando la luz, las proporciones y la relación entre espacios están bien resueltas, la sensación de amplitud aparece de manera natural. 

“Para nosotros, una vivienda debe adaptarse a los distintos ritmos de quienes la habitan. Hay días que invitan al recogimiento y otros que giran alrededor de una mesa compartida. La casa invita al silencio cuando se busca tranquilidad, pero también está preparada para llenarse de conversaciones, comidas largas y encuentros improvisados”, comparte la artífice del proyecto de reforma y ampliación.

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Jardín natural, sin ostentaciones, con pocos materiales pero bien elegidos© Fragments para Estudi Maite Prats

El jardín, el gran protagonista del proyecto ‘Palimpsesto’

El jardín se concibió como un protagonista más del proyecto, hasta el punto de difuminar los límites entre arquitectura y paisaje. La paleta de materiales se redujo al máximo para transmitir calma: la piedra natural del pavimento y la piscina se integra con la vegetación, y el bambú, presente en el interior y en el comedor exterior, aporta calidez y armonía.

Respecto a la vegetación, Maite cuenta: “conservamos los árboles que formaban parte de la identidad del lugar, como las magnolias, que fueron trasplantadas para que continuaran acompañando esta nueva etapa, e incorporamos nuevas especies, como un ginkgo, un arce o un sauce llorón, imaginando el paisaje que irá creciendo con el paso de los años”. 

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En esta casa en Banyoles (Girona) el jardín es el auténtico protagonista© Fragments para Estudi Maite Prats

El exterior que se transforma en lugar de encuentro

Hay jardines que acompañan una casa y hay casas que se organizan alrededor del jardín. En esta vivienda ocurre lo segundo. 

Desde primera hora de la mañana hasta el final del día, el jardín forma parte de la vida cotidiana del hogar. Es el lugar donde empieza el día con un café al aire libre y donde, cuando llega el buen tiempo, las cenas se alargan casi sin darse cuenta. Los fines de semana la casa se expande. No hay un único rincón donde estar: se busca la sombra de un árbol, el sol de la mañana, la proximidad del agua o simplemente un rincón privado donde leer o descansar. 

“Nos interesaba que el exterior pudiera vivirse con la misma naturalidad que el interior. Nos gusta especialmente que el jardín invite a recorrerlo descalzo. Sentir la hierba, caminar sobre la madera o acercarse a la piscina son gestos muy sencillos, pero hablan de una forma de vivir más conectada con el entorno. Ese es, probablemente, uno de los mayores valores de la casa: ofrecer un refugio silencioso para el día a día y, al mismo tiempo, transformarse con total naturalidad en un lugar para compartir con la familia y los amigos”, opina Maite.

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El garaje es ahora un comedor de exterior moderno© Fragments para Estudi Maite Prats

Del antiguo garaje a comedor

Esta pequeña construcción del jardín era originalmente un garaje, cerrado y sin apenas relación con el exterior. La intervención, muy contenida, abrió uno de sus laterales para convertirlo en un porche protegido: cubierto, ventilado de forma natural y con una sensación de estar al aire libre.
“Nos pareció que tenía un enorme potencial y decidimos darle un uso completamente diferente, de comedor. Además, el mobiliario de bambú responde al mismo lenguaje material que recorre toda la vivienda, aportando continuidad y calidez", relata Maite.

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Vista de la terraza y piscina de una vivienda donde el exterior se vive intensamente© Fragments para Estudi Maite Prats

Los exteriores, muy vividos

Los exteriores se conciben como una prolongación de la casa: no hay espacios de un único uso, sino rincones que cambian de sentido según la hora, la estación o las ganas de cada momento. La terraza, la piscina y las distintas zonas del jardín permiten que la vida encuentre su lugar de forma espontánea. 

“Las mejores casas son aquellas que no obligan a vivir de una determinada manera, sino que ofrecen libertad para escoger. En esta, el exterior no es un escenario para contemplar, sino un lugar pensado para ser vivido intensamente”, afirma Maite.

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Cocina con isla y comedor comparten espacio con el salón© Fragments para Estudi Maite Prats

Una reforma con sorpresa (¡positiva!)

Tras visitar los espacios al aire libre, toca entrar al interior. Al hacerlo descubrimos una zona de día abierta y diáfana, donde cocina, comedor y salón conviven en un único espacio. 

Uno de los grandes hallazgos del proyecto estaba oculto bajo un falso techo de cañizo: una estructura de madera con jácenas (vigas maestras) y una gran armadura que llevaba décadas escondida. Su descubrimiento cambió el rumbo de la intervención, que pasó a girar en torno a recuperar la altura y la luz originales de la vivienda. 

Estamos viendo el comedor y, al fondo, la cocina. La isla está desplazada a un lateral porque no se ideó como una superficie de trabajo convencional, sino como una pieza de apoyo pensada para los gestos cotidianos: preparar una comida, servir los platos o conversar mientras alguien cocina. 

Todo el mobiliario, diseñado a medida para el proyecto, combina el bambú con una encimera de acero inoxidable sin juntas, resistente y pensada para cocinar de verdad. “Nos gusta pensar en ella como un pequeño taller doméstico, un lugar donde cocinar forma parte de la vida diaria y donde compartir resulta tan importante como preparar una comida”, afirma la fundadora de Estudi Maite Prats.

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Salón, comedor y cocina de una vivienda de 1929 con techos altos, casi infinitos© Fragments para Estudi Maite Prats

Eficiencia energética sin renunciar al carácter original

Confort térmico y eficiencia energética se resolvieron sin perder el carácter original: la estructura de madera se aisló entre pares para conservarla vista, las fachadas ganaron aislamiento interior y la vivienda incorpora ventilación cruzada, sistema de ventilación con recuperador de calor y aerotermia con climatización radiante

Recuperar la altura original obligó también a repensar la iluminación. La solución fue una ligera estructura de acero, situada donde antes estaba el falso techo, que integra guías electrificadas y luminarias suspendidas sin llenar la cubierta de elementos técnicos. De día manda la luz natural; de noche, la iluminación pone en valor la estructura y los materiales.

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Relación muy amplia de la zona de día con el jardín, gracias a unas generosas cristaleras con forma de arco© Fragments para Estudi Maite Prats

Hasta se ha mimado la selección de los interruptores

Muchas piezas y luminarias ya formaban parte de la vivienda y se integraron con naturalidad en sus renovados interiores. 

El sofá modular de Living Divani favorece distintas formas de reunirse o contemplar el jardín, mientras que luminarias de Louis Poulsen y Fritz Hansen dialogan con la arquitectura sin protagonismo. Aunque si hay una pieza que destaca es el icónico asiento ‘Eames Lounge Chair’ (que edita Vitra), situada junto a la estufa de leña, que conforma uno de los rincones favoritos de la familia

Hasta los mecanismos eléctricos de porcelana, de la firma Modelec, mantienen esa misma coherencia. “Creemos que cuando todo responde a una misma idea, desde la estructura de madera hasta un interruptor, la arquitectura transmite una sensación de armonía y atemporalidad”, detalla Maite.

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Buhardilla, un rincón que invita a ponerse en ‘modo pausa’© Fragments para Estudi Maite Prats

Espacios sin uso definido: la apuesta por lo inesperado

Las buhardillas son, probablemente, el espacio más libre de toda la casa: un rincón íntimo pero luminoso donde leer, descansar o simplemente disfrutar del silencio, sin una función concreta asignada

Diseñar este tipo de espacios responde a una necesidad real: las casas actuales, cada vez más abiertas y multifuncionales, también necesitan lugares pensados para el individuo, no solo para la familia, ya que pocas veces reservan un rincón de silencio y recogimiento que es necesario. “Pensamos que las mejores viviendas siempre reservan espacio para lo inesperado, lugares sin un programa definido, capaces de adaptarse con el tiempo a las necesidades y a los momentos de quienes las habitan”, afirma la interiorista.

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Dormitorio que alberga el vestidor y también la zona de cortesía del baño, conformada por el armario bajolavabo y un lavabo de sobreencimera© Fragments para Estudi Maite Prats

Dormitorio, vestidor y lavabo en un único ambiente conectado

La ampliación de la vivienda alberga, entre otros espacios, la suite principal, que se organiza junto al vestidor y la zona de lavabo como un único espacio continuo, sin compartimentaciones innecesarias. En este dormitorio abierto solo la ducha y el inodoro quedan independientes, para preservar la intimidad

Un gran ventanal corrido, con carpintería de acero de perfiles esbeltos y porticones de lamas orientables, permite graduar la luz y la privacidad a lo largo del día sin renunciar a la conexión con el jardín. “Más que diseñar una suite, queríamos crear un lugar donde descansar, despertar y vivir el paso del tiempo con calma. Un espacio que invita a quedarse”, revela Maite.

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Vista desde el jardín con el volumen nuevo (el ampliado) y el antiguo garaje que ahora se emplea como comedor de verano© Fragments para Estudi Maite Prats

Una casa de casi un siglo actualizada (y ampliada) con criterio

Casi 100 años después de su construcción, esta vivienda de Banyoles ha ganado luz, eficiencia y una conexión con el jardín que hoy define su día a día, sin perder la identidad que la caracterizó desde 1929. Un resultado que firma Estudi Maite Prats, capaz de leer en cada decisión (desde la estructura de madera recuperada hasta el nombre del proyecto) una misma manera de entender la arquitectura. 

“Para nosotros, como arquitectos e interioristas, no hay mayor satisfacción que ver cómo una casa deja de ser un proyecto para convertirse en un hogar. Al final, una casa solo cobra sentido cuando forma parte de la vida de quienes la habitan”, concluye Maite. 

Como en todo buen palimpsesto, esta vivienda no ha borrado su historia: la ha reescrito, sumando una capa más a un relato que continúa.