Se conocen desde hace años, pero ha sido a raíz de mudarse a Nueva York cuando la amistad entre Manuela Falcó Corsini y Olimpia Báez Herrera se ha consolidado hasta transformarse en pura complicidad. En la ciudad de los rascacielos han encontrado el mejor lugar para disfrutar del arte, la moda, la literatura y el cine, además de completar sus estudios. Manuela decidió poner rumbo a Manhattan para realizar el máster de Art Business tras terminar la carrera de Historia del Arte en Londres, mientras que Olimpia estudia Media, Culture and Communication en la NYU. “Esta ciudad siempre había sido un destino soñado para mí”, cuenta la primera, hija de Manuel Falcó y Amparo Corsini, que compagina su posgrado con el trabajo en una casa de subastas.
Por su parte, la nieta de la diseñadora venezolana Carolina Herrera comparte con su amiga el flechazo: “Crecí viniendo a ver a mis abuelos, mis tíos y mis primos y escuchando las historias que mi madre [Carolina Adriana Herrera] me contaba sobre el Nueva York de los años setenta, así que su amor por esta ciudad acabó convirtiéndose en el mío”. Acompañamos a estas dos jóvenes de la generación Z en su día a día en la Gran Manzana, recalando en direcciones de lo más apasionantes.
Tanto Olimpia como Manuela se refieren a Nueva York como el lugar donde se sienten como en casa y sus nuevos amigos se han convertido en otra familia. “Vivo en Chelsea y me encanta porque es una zona plagada de galerías. Los jueves suelen inaugurar nuevas exposiciones, así que me gusta hacerme una ruta por allí y luego tomar algo en el hotel Chelsea, un lugar muy especial en el que vivieron muchísimos artistas y escritores. De hecho, cuando leí Just Kids, de Patti Smith, supe que, si algún día me mudaba a Nueva York, quería vivir cerca de allí”, cuenta Manuela. No muy lejos encontramos a Olimpia: “Mis tíos viven en Nolita y siempre ha sido mi punto de referencia en Nueva York. Está lleno de vida: puedes desayunar en una cafetería, perderte en sus tiendas, encontrarte con amigos por la calle y acabar el día cenando sin haberlo organizado”.
“En Nueva York existe esa sensación de lo inesperado que transmiten las películas de Woody Allen. Nunca sabes dónde vas a terminar ni con quién, porque cualquier plan es susceptible de cambiar repentinamente. Puedes empezar la noche sin saber qué va a pasar y acabar en un concierto de jazz en The Blue Note, jugando al backgammon en 7 Spring o encontrándote con amigos que no veías hace tiempo de bares por Dimes Square”, añade Manuela.
Un día de ‘shopping’
Olimpia, hija y nieta de iconos de la moda, tiene claras sus direcciones preferidas: “Empezaríamos por el West Village, con paradas obligadas en Dôen y La Ligne, y luego bajaríamos a SoHo para visitar Alex Mill, Bode, The Great y Still Here (Manuela y yo estamos obsesionadas con sus vaqueros). También nos encanta perdernos por las tiendas vintage de la zona, como Tarin Thomas Vintage, donde siempre encontramos alguna pieza especial que no veríamos en ningún otro sitio. Para regalos, Air Mail siempre es una opción segura”.
“Crecí viniendo a Nueva York a ver a mis abuelos, tíos y primos y escuchando las historias que mi madre me contaba sobre cómo era en los años setenta. Su amor por esta ciudad acabó siendo también el mío” Olimpia
Plan de galerías
A las dos amigas no solo les une una divertida tarde de compras; visitar galerías de arte es otro planazo para ellas. “Mis paradas fijas suelen ser Gratin, Luhring Augustine y David Zwirner. Y si estáis por el Upper East Side, merece la pena pasar por Lévy Gorvy Dayan, Di Donna Galleries y el nuevo edificio de Sotheby’s, el Breuer Building, que era el antiguo Whitney Museum, para ver las próximas subastas. Para tomar algo, recomiendo conocer Marcel, el restaurante de la planta de abajo”, cuenta Manuela. Un truco que nos da para organizar nuestro recorrido arty es usar la aplicación See Saw: “Viene genial porque reúne todos los openings y así puedes ir creando un poco la ruta que quieres hacer”.
“Parte de mi familia vive en Nolita y siempre ha sido mi punto de referencia en la ciudad. Es una zona llena de vida que tiene el mix perfecto entre la energía neoyorquina y un ambiente más familiar” Olimpia
Ocio sin fin
La ciudad ofrece infinitas opciones que aúnan entretenimiento, creatividad y cultura. “Manuela y yo tenemos muchísimos intereses en común y las dos compartimos un lado creativo que nos lleva a hacer planes que sentimos muy nuestros, como ir a Happy Medium a pintar cerámica, a Cherry Lane Theatre a ver alguna obra divertida o a Stranded Records a comprar discos”, cuenta Olimpia. Su amiga Manuela lo corrobora: “Tenemos una energía muy parecida y decimos sí a planes un poco aleatorios. Si ‘Oli’ me llama para ir a una clase de line dancing me apunto, y si yo la llamo para que me acompañe a un concierto de Bob Dylan, ella también se anima. Creo que eso resume bastante bien nuestra amistad: gustos parecidos, ganas de descubrir cosas nuevas y la suerte de haber encontrado a alguien con quien Nueva York se viva todavía mejor”.
“En Nueva York existe esa sensación de lo inesperado que transmiten las películas de Woody Allen: Nunca sabes dónde vas a terminar ni con quién”, Manuela
Si les apetece una noche de fiesta con amigos, Olimpia no lo duda: “Nos encanta probar restaurantes nuevos siempre que podemos, pero últimamente nos gusta mucho cenar en Casino, Tashca y Funny Bar. En este último puedes comerte un buen steak con patatas mientras escuchas jazz en directo, algo que se siente muy neoyorquino”. “Luego solemos ir a tomar algo por el Lower East Side. Un Cosmopolitan en Le Dive o Bar Valentina siempre es buena idea. Cada noche es distinta, pero si salimos solemos acabar dándolo todo cantando en Sing Sing Karaoke”, comparte Manuela.
“Mi casa está en Chelsea, la zona de las galerías. me gusta hacer una ruta por inauguraciones Y luego tomar algo en el hotel chelsea. Es un sitio muy especial donde vivieron muchos artistas y escritores” Manuela
Domingo de relax
¿Es posible un domingo de calma en Nueva York? Manuela desvela el secreto: “¡Claro! Empezaríamos con un brunch en The Commerce Inn. o en St. Jardim. También nos encanta ir a McNally Jackson a comprarnos nuestro nuevo libro de la semana, y luego a Elizabeth Street Garden a pasar la tarde leyendo con un café de Enly. Por la noche, cerraríamos el día con una película en The Angelika East, donde exhiben filmes antiguos y estrenos. Y, por supuesto, no falta un trozo de pizza de Lucia SoHo, nuestro go-to snack para el cine. Es la forma perfecta de acabar el fin de semana”.
“Solemos quedar para ir a pintar cerámica, ver alguna obra de teatro divertida o comprar discos. También nos encanta perdernos por las tiendas vintage de Soho y West Village. Siempre encontramos alguna pieza especial” Olimpia
Rutina ‘beauty’
¿Qué hacen las dos amigas para derrochar vitalidad y estar tan radiantes? “Cuando me apetece darme un capricho de belleza suelo ir a Spencer’s. También me gusta mucho hacerme masajes y, de vez en cuando, opto por alguno linfático facial. Tengo la suscripción de ClassPass, así que voy cambiando de clases según la zona en la que esté o lo que me apetezca hacer ese día. Soy muy fan del hot pilates y del yoga en Y7, y para practicar reformer voy a Tremble, un estudio-boutique de fitness que está en el SoHo. Una buena alternativa es salir a correr por el West Side Highway, sobre todo por las vistas que ofrece”, resume Manuela. Olimpia prefiere acudir a Clean Market para reponer sus cremas y suplementos -“siempre tienen cosas buenísimas”, asegura-. “Nueva York me ha motivado muchísimo para hacer deporte. Antes de mudarme no tenía una rutina de gimnasio, pero aquí ha acabado formando parte de mi día a día. Me encantan el yoga y el pilates y suelo ir a Equinox tres veces por semana”.
“Tenemos una energía muy parecida y muchas ganas de descubrir cosas nuevas. Es una suerte haber encontrado a alguien con quien Nueva York se vive todavía mejor", Manuela
Escapadas
Manuela recomienda salir de vez en cuando de la ciudad. “Puedes coger un tren y pasar el día a las afueras. Ir a la fundación Dia Beacon es perfecto: ves el museo, paseas por el pueblo y comes por allí. Es una forma de salir del ritmo diario sin irte lejos”. Escaparse a Domino Park, en Brooklyn, también ayuda a desconectar: “Me gusta coger el ferry hasta Williamsburg, comprarme un café en Maru Caffe y andar por la zona. Si vais a Brooklyn, visitad el Noguchi Museum ¡Tiene un jardin superzén!”.
“Manuela y yo compartimos muchísimos intereses y un lado creativo que nos lleva a hacer planes muy nuestros", Olimpia
















