El front row, la primera fila del desfile de Carolina Herrera en Nueva York tenía esta vez un significado especial. Entre las invitadas que acudieron a contemplar la colección primavera-verano 2027 diseñada por Wes Gordon estaban Olimpia Báez y Carolina B. Lansing, las dos nietas de la fundadora, sentadas juntas y muy cerca de su abuela. La ocasión no era una más: la firma celebra sus 45 años y Gordon ha construido una colección alrededor de algunos de los códigos que han definido su historia, desde los lunares blancos y negros hasta la camisa blanca, los volantes y el glamour de inspiración ochentera. Para Olimpia y Carolina, además, la cita llega después de haber compartido protagonismo recientemente en la ciudad de los rascacielos apoyando a dos firmas españolas que buscan hacerse un hueco al otro lado del Atlántico.
Olimpia Báez y la falda que deja todo el protagonismo a los lunares
Olimpia, hija de Carolina Herrera de Báez y del torero Miguel Báez, El Litri, eligió para el desfile una combinación sencilla pero muy ligada a la firma familiar. Una camiseta blanca de algodón, de tirantes y tejido de canalé, ajustada al cuerpo y sin ningún detalle superfluo, servía como contrapunto a la pieza principal: una larga falda blanca de volantes salpicada de lunares negros.
El estampado no necesita presentación dentro de la casa. Los lunares forman parte de la memoria visual de Carolina Herrera desde sus primeras colecciones y siguen apareciendo una y otra vez en las propuestas de Wes Gordon. También tienen una lectura especialmente vinculada a la estética española, un código que la diseñadora ha utilizado durante décadas sin necesidad de convertirlo en un disfraz folclórico. En la falda de Olimpia, además, el tejido tiene una caída ligera y una silueta llena de movimiento que transforma un estampado clásico en una pieza muy contemporánea.
Olimpia, que ha estudiado diseño y moda en París y Nueva York, completó el conjunto con unos zapatos de tacón de raso en un tono ocre, de punta fina, y un pequeño bolso de mano a juego.
En cuanto a las joyas, llevó el brazalete Love de Cartier en oro, uno de los diseños más reconocibles de la firma de joyería, junto a pendientes pequeños. El pelo, semirrecogido y con ondas naturales, y el maquillaje luminoso terminaron de construir el look.
Carolina B. Lansing, del debut en París a la primera fila de Nueva York
A su lado, Carolina B. Lansing optó por un registro completamente diferente. La nieta de Carolina Herrera escogió un vestido negro de escote halter y una gran abertura en la pierna, una silueta mucho más atrevida que la de su prima. El diseño está recorrido por las letras de Carolina Herrera en color rosa, un detalle gráfico que aporta al vestido una estética muy próxima a finales de los años noventa y principios de los 2000.
Los zapatos negros de punta, sobrios y elegantes, equilibraban el carácter más llamativo del vestido. Carolina llevó una media melena muy brillante y un maquillaje natural y luminoso.
Carolina ya protagonizó en noviembre de 2025 uno de los momentos más comentados de la moda vinculados a la familia. En Le Bal des Débutantes de París apareció con un vestido creado especialmente por Wes Gordon para Carolina Herrera: un diseño de inspiración sirena en marfil y negro, con lunares, cintura baja, volantes y un gran lazo.
45 años mirando hacia delante
El desfile de Nueva York ha servido para celebrar cuatro décadas y media de Carolina Herrera sin convertirlas en un ejercicio de nostalgia. Wes Gordon, director creativo desde 2018, ha construido la colección primavera-verano 2027 alrededor de los códigos de la casa, pero llevándolos a un lenguaje actual.
El escenario fue el David H. Koch Theater, donde casi 28.800 tulipanes amarillos recorrieron la promenade como una enorme instalación floral. En la colección aparecieron los lunares, las camisas blancas, los volantes y las siluetas de noche, junto a guiños a la cultura popular de los años ochenta. Entre las colaboraciones destacó una con la Fundación Andy Warhol, que permitió trasladar a algunas prendas el célebre retrato de Carolina Herrera realizado por el artista, además de otra con The New Yorker que recuperó la portada de la revista correspondiente a la semana del primer desfile de la diseñadora.
De Rockefeller Center a la primera fila de su abuela
La presencia de las dos primas en el desfile llega pocos días después de otra escena significativa en Nueva York. Durante la Fashion Week, Olimpia Báez y Carolina B. Lansing acudieron juntas a una cita organizada por Nicky Hilton en Loft & Garden, en Rockefeller Center, para apoyar a dos firmas españolas: PARIS/64 y Flabelus.
Allí coincidieron con Paris Hilton, Laura Ponte, Natalie De’Banco, Priya Shukla, Emily Rockefeller, Alessia Fendi y Alessandra Ford, en una reunión que puso en primer plano el recorrido internacional de dos proyectos nacidos en España. PARIS/64 ha llevado su marroquinería desde su fábrica de Illueca hasta su primera tienda en Nueva York, mientras Flabelus ha convertido una reinterpretación de la tradicional furlane en un negocio internacional.
Dos primas, dos caminos y una misma ciudad
Olimpia y Carolina no visten igual ni están siguiendo exactamente el mismo camino. Una se acerca a la moda desde la formación y la industria; la otra ya ha vivido un debut social que la situó en el centro de la conversación internacional.
Ahora, sentadas juntas junto a Carolina Herrera, la imagen tiene algo de relevo generacional. La diseñadora que convirtió Nueva York en su gran escenario contempla desde la primera fila cómo sus nietas empiezan a encontrar el suyo. Y no hay mejor manera de celebrar 45 años de una firma: homenajeando el pasado y viendo quién ocupará las primeras filas del futuro de la firma.









