Días después del funeral de Harald V de Noruega, al que asistieron las Casas Reales de todo el mundo —entre ellas la danesa—, los reyes Federico X y Mary de Dinamarca dieron por concluida la temporada de navegación de este año en Dinamarca. Los monarcas desembarcaron oficialmente del buque real Dannebrog y se despidieron de la tripulación del yate real que ha formado parte de la tripulación de la Armada danesa durante toda la temporada, en una solemne ceremonia en el muelle de Nordre Toldbod, en Copenhague. Los Reyes saludaron todos los reclutas de la Guardia Real a bordo del buque y les obsequiaron con una fotografía como recuerdo de su estancia a bordo.
El look de la Reina
Para esta jornada marinera, Mary de Dinamarca eligió un conjunto de inspiración náutica en color blanco de traje de falda y chaqueta, con un broche en forma de ancla, que no solo encaja a la perfección con este evento, sino que es un tipo de joya muy popular entre las mujeres de la familia real danesa: tanto la reina Ingrid como Margarita los han lucido a menudo. Confeccionado en oro amarillo y engastado con diamantes, este broche en forma de ancla es también un símbolo de respeto hacia la Armada Real Danesa, una de las instituciones más importantes del país, que juega un papel esencial en su seguridad.
La Reina completó el look con unos zapatos de tacón rosas y una diadema colorida con estampado floral, mientras que el rey Federico X eligió el uniforme de gala de almirante de la marina real para navegar en el barco hasta el tradicional muelle de recepción en el puerto de Copenhague.
El saludo de Mary a sus compatriotas
A su llegada, los Reyes fueron recibidos por Nanna Westerby Jensen, directora de City & Port, y por el capitán del puerto de City & Port, Christian Kopp Pedersen, en Nordre Toldbod. Fue en ese momento cuando un grupo de turistas australianos llamó la atención de Mary y Federico, lo que provocó que la Reina se detuviera un instante para tener un gesto con sus compatriotas, a los que se dirigió con una amplia sonrisa: "Encantada de veros".
El Dannebrog, el yate real de Dinamarca, es mucho más que un barco, sirve de residencia oficial de los monarcas durante la temporada estival y está concebido como un auténtico e impresionante palacio flotante. Con 78,43 metros de eslora, es en este buque donde el soberano y su familia viajan en verano a sus destinos vacacionales o en visitas oficiales a ciudades costeras de todo el país, además de servir como centro de entrenamiento para reclutas y jóvenes marineros en formación militar.
El verano real
A lo largo de nueve décadas de servicio, el Dannebrog ha navegado más de 800.000 millas náuticas y en 2022 celebró su 90.º aniversario. Este año, Federico X y Mary de Dinamarca han realizado su tradicional viaje oficial por el país a bordo del yate real. En él recorrieron las costas del mar Báltico en un itinerario que se llevó a cabo del 1 al 4 de junio y que incluyó los municipios de Odense, Norddjurs y Holbæk, así como escalas en varios puertos daneses.
La agenda del Dannebrog este año también ha incluido desplazamientos internacionales clave para la Familia Real danesa. A finales de abril, la familia real viajó a Estocolmo a bordo del yate para asistir a las celebraciones del cumpleaños del rey Carlos XVI Gustavo de Suecia. La semana pasada, el Dannebrog visitó Oslo con motivo del funeral del rey Harald V de Noruega.
La jornada culminó anoche con la celebración de la tradicional "cena de retirada", un banquete oficial ofrecido por los Reyes a los oficiales del buque en el Palacio de Frederik VIII, que forma parte del complejo residencial real de Amalienborg, en Copenhague . Este encuentro, consolidado como una tradición fija del calendario, permite al rey agradecer formalmente el servicio prestado a la tripulación militar antes de dar por concluida oficialmente la temporada de navegación.











