Los reyes Federico y Mary de Dinamarca se han ido de boda. Este sábado, 22 de agosto, se ha dado el 'sí, quiero' Gregers Carl Preben Ahlefeldt-Laurvig-Bille, ahijado del monarca, con Cecilie Juhl en la isla de Fionia. El novio es el hijo mayor del conde Michael Ahlefeldt y muy amigo del conde Nicolás de Monpezat, sobrino del monarca danés. Así, el joven modelo ha coincidido en el enlace con sus tíos.
Nicolás no ha acudido solo. Lo ha acompañado su novia, Benedikte Thoustrup, tal y como muestran las imágenes publicadas en el medio local Billed Bladet. Un gesto muy significativo, ya que, si bien son pareja desde que eran adolescentes y nunca han escondido su relación, es la primera vez que el hijo del príncipe Joaquín asiste con la modelo a una boda de la nobleza con destacados miembros de su familia. Además de los reyes Federico y Mary, al enlace han sido invitados la princesa Benedicta, hermana de la reina Margarita, y dos de sus nietos, la condesa Ingrid y el conde Richard.
En una de las imágenes se ve a Benedikte especialmente cercana saludando Federico y Mary. La modelo, concretamente, se intercambia un beso con el soberano, mientras la Reina los mira con una enorme sonrisa. Justo detrás de Thoustrup se encuentra su novio, Nicolás, a punto de saludar a su tío. Una significativa escena que ha dejado la primera imagen pública del conde de Monpezat junto a su novia y los Reyes de Dinamarca. La prensa danesa, incluso, habla de este acontecimiento como "un hito en su relación".
La boda
Gregers Carl Preben Ahlefeldt-Laurvig-Bille y Cecilie Juhl, quienes han protagonizado la boda del verano en Dinamarca, se han dado el 'sí, quiero' en la iglesia de Kværndrup, una ceremonia oficiada por el obispo Mads Davidsen, quien tiene una relación cercana con el rey Federico.
Tras la celebración nupcial, los recién casados se han trasladado junto a sus invitados al castillo de Egeskov, perteneciente a la familia y a tan solo tres kilómetros de la iglesia, donde han continuado con el banquete y la fiesta. Un enclave que ya ha sido escenario de importantes celebraciones nupciales. En 2019 acogió la boda de la princesa Alexandra de Sayn-Wittgenstein-Berleburg, sobrina de la reina Margarita, con el conde Michael, a la que asistieron Marta Luisa de Noruega y Durek Verret.
Como manda la tradición, el vestido de la novia era el secreto mejor guardado. La joven ha sorprendido con un diseño palabra de honor, que ha completado con una delicada capa de encaje de manga larga y con botones en la parte frontal. Como peinado, ha optado por un semirrecogido con ondas, al que ha sumado una tiara que pertenece a la familia Egeskov.
Federico y Mary de Dinamarca, invitados de excepción
Aunque Nicolás de Monpezat y Benedikte Thoustrup se han robado todas las miradas, lo cierto es que Federico y Mary han sido los invitados de excepción. Los Reyes daneses, de hecho, han sido los primeros en felicitar a la pareja tras la ceremonia nupcial.
Para la ocasión, la reina Mary ha rescatado un vestido de gala en rosa empolvado y de estampado floral, de la firma neoyorquina Mikael Aghal, que estrenó en Australia en 2024 y volvió a repetir en junio de 2025, durante la cena de Estado celebrada con motivo de su visita a Nigeria. Ha completado el look con una de las piezas más significativas de su joyero: una tiara en oro y plata, con pequeños rubíes, diamantes y espinelas, que adquirió en una subasta en 2016.
Tras la celebración, el rey Federico y la reina Mary se hospedarán en el castillo de Egeskov, al igual que otros invitados destacados. Este domingo, 23 de agosto, como broche final, los recién casados ofrecerán un brunch nupcial.







